La salud es un trabajo de todos en un PH, no de unos pocos

Nos tocó. De repente nadie habla más que de ese tema. Aprendimos una nueva palabra, casi desconocida, usada con más frecuencia en el sur del continente. Comenzamos a entender que había algo más importante que la libre circulación, que quedarse en casa es una forma de defenderse, de cuidarse, de cuidar a otros. Nos dimos cuenta que nuestro mundo no es tan grande y tan infinito, que nuestro espacio reducido es ahora nuestro mundo, que extrañamos más de lo que podíamos imaginar las cosas más simples de la vida. En las series televisivas de médicos y hospitales podíamos apreciar lo que en ese momento era para unos pocos y que ahora son parte de nuestra vestimenta diaria.

Hoy las palabras “máscara quirúrgica”, “mascarilla quirúrgica”, “barbijo”, “cubreboca o tapaboca”. Son parte del lenguaje corriente. No solo el personal médico las usas, también es parte de nuestra indumentaria que en algunos casos se usa hasta dentro de la casa. Las marca de los productos para la limpieza son ahora escuchadas en diversos medios.

Hemos tenido mucha suerte. Las medidas de higiene llegaron para quedarse y no solo debemos aplicarlas en tiempos de pandemia de covid-19. Nos creímos inmunes a todo y ahora descubrimos lo vulnerable que somos. Hace años en un viaje a Sur América vi un documental sobre cómo le enseñaban a niños a lavarse las manos y por qué había que lavárselas. Me recordé de mi primera infancia. Efectivamente nos enseñaban eso en kinder, pero no se le daba importancia hasta que apareció en la  Covid-19.

Pero algunos ciudadanos no toman en serio las medidas de higiene. Caso típico es en los inmuebles sometidos al régimen de la propiedad horizontal. Por sentirse seguro dentro de su PH circulan por las áreas comunes sin su correspondiente “barbijo”; sin llevar con ellos gel alcoholado o alcohol y otros desinfectantes apropiados.

Foto de Conger design en Pixabay

No se tiene el cuidado al momento de usar los elevadores, se aglomeran adentro a pesar que la orden de las autoridades dice que no más de 4 personas. Tocan todo tipo de superficie sin la debida precaución y si la administración se descuida, como un acto de gran viveza, usan los gimnasios, las piscinas, y otras áreas sociales que están prohibidas, por muchas razones obvias.

Cada propietario debe tomar conciencia que es un agente “anti covid”, que le corresponde a él respetar las normas de seguridad y hacer todo lo posible para que su vecinos también lo hagan.

Un PH es un barrio y tiene la personalidad de sus residentes. No es aceptable que mientras muchos procuran ayudar en la no propagación del virus, otros juega vivos que se creen inmunes, hagan todo lo contrario.

Por los más de 120 días que han transcurrido desde el inicio de esta pandemia en Panamá, se entiende la necesidad de salir de las cuatro paredes de un departamento, pero eso no significa libertad par transgredir normas y mucho menos las sanitarias.

Si se dan libertades hay que ser responsables con ellas. Ni por el hecho que tu casa tenga como colindante una playa te autoriza a violar las normas sanitarias que nos protegen a todos.

En un PH hay un valor que hoy día tiene una relevancia de primer nivel. Nos referimos al valor seguridad. Y no se trata solo de la seguridad de los bienes y las personas, que por su puesto sigue vigente. Se trata del valor y el derecho a la salud. Este valor se mantiene y se incrementa cada día en la medida que todos los residentes del PH cumplan con su obligación.

Esta obligación no es muy exigente, pues se traduce en que apenas salga de la puerta de entrada de su hogar, debe usar la mascarilla en forma adecuada, no llevarla al cuello o solo cubriendo la boca; sino usarla como corresponde para evitar la propagación de la Covid-19.

Ademas se debe guardar la distancia social mínima de un metro y medio a dos; y que no más de 4 personas por elevador en caso de que cuenten con este servicio, así se tenga que esperar más de lo usual para abordarlo.

No recibir paquetes directo en su unidad inmobiliaria directamente, bajar al lobby a recibirlos y que el motorizado o el que entrega el paquete los deje en el suelo u otro lugar, pero no recibirlo directamente. Es necesario rociar estos paquetes con alcohol inmediatamente se hace la entrega. Es crucial tener cuidado al marcar la clave de la tarjeta de debido, ponerse alcohol o gel alcoholado en las manos inmediatamente le devuelvan la tarjeta y si puede realice pagos en línea como alternativa.

Exigir a los demás residentes cumplir con las normas impuestas es parte de nuestra responsabilidad ciudadana. No siempre esos llamados de atención son bien recibidos, pero no importa, hay que hacerlo.

En nuestra comunidades residenciales hay muchos vecinos irresponsables, que no les importa la salud de ellos y de los demás, y son el vivo retrato del ‘juega vivo’.

Nuestra obligación  para con nosotros mismos y nuestra familia, es salir vivos y sanos de esta crisis mundial. La vida es una y por muy larga que nos parezca, siempre es corta. La salud es un compromiso de todos.

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