El proyecto Trace de la OCDE

El proyecto Trace de la OCDE

Como sabemos, el Common Reporting Standard (CRS) es un estándar común para envío automático y anual de reportes a la autoridad competente del país de residencia fiscal del titular de una cuenta financiera off–shore, con información acerca de los detalles de dicha cuenta financiera y de su titular.

El CRS se ha venido implementando con éxito a nivel global, con 149 países adheridos a la fecha, de los cuales 102 se comprometieron a enviar reportes conforme al estándar durante los años 2017 y 2018, incluyendo a Panamá con su primer envío ocurrido en septiembre de 2018.

Así, es muy probable que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) se encuentre ya presta a reanudar el trabajo para la implementación de su otro estándar, el llamado Trace, por sus siglas en inglés, que significa Treaty Relief and Compliance Enhancement.

El proyecto Trace ha pasado relativamente desapercibido en nuestras latitudes. Sin embargo, en enero de 2013, el Comité de Asuntos Fiscales (CAF) ya le había dado el visto bueno al paquete de implementación diseñado por el grupo de trabajo y había dado las instrucciones para que se exploten las sinergias existentes entre Trace, el CRS y Fatca.

También el CAF giró el mandato al grupo de trabajo para que desarrollara un plan de adopción multilateral del sistema de Authorized Intermediary–AI que incorpora el proyecto Trace. Vale acotar que el sistema AI de Trace guarda estrecho parecido con el sistema de Qualified Intermediaries–QI del Internal Revenue Service–IRS de Estados Unidos, tanto como el CRS, están en una relación de estrecha analogía con Fatca.

No se está reinventando la rueda, sino que se está buscando mayor uniformidad en la industria. Visto como la implementación de Fatca, globalmente, inyectó esteroides al régimen QI, siendo hoy en día dos caras de la misma moneda estos dos sistemas. No resulta descabellado prever que la implementación del CRS, globalmente, acelere la implementación del estándar Trace.

Trace constituye un procedimiento estandarizado para que los Authorized Intermediaries–AI puedan hacer valer las exenciones o tasas de retención reducidas que le correspondan a sus clientes de cuentas de inversión, con base en la ley del país de la fuente o con base en tratados para evitar la doble tributación.

La reclamación de los beneficios de retenciones menores se llevarían a cabo por canastas (pooled–basis), tal como ocurre bajo el régimen QI, de manera que la información relativa al propietario real (beneficial owner–BO) de los rendimientos financieros, pueda ser resguardada por el intermediario con la relación más cercana con el “BO”. Es decir, los intermediarios en la cadena de custodia pueden facilitarles a sus clientes el beneficio de retención reducida en la fuente, sin necesidad de suministrarle a potenciales competidores (otros intermediarios en la cadena de custodia) la información de los clientes.

Ahora bien, el sistema parte, al igual que “Fatca”, el “CRS” y el régimen “QI”, de la buena fe del cliente que suministra una autocertificación al intermediario financiero, mediante la cual le informa acerca de cuál es su residencia fiscal, entre otros datos. Por lo tanto, no sería necesario que el BO suministre el típico certificado de residencia fiscal para poder acceder a tasas de retención menores en el país de la fuente.

En principio, la información sobre el BO que recibió el beneficio de retención reducida, sería transmitida por el AI a la autoridad competente del país de la fuente. Sin embargo, convenientemente, cuando existan los acuerdos pertinentes entre el país de la fuente y el país de residencia del AI, se prevé que el país de la fuente permita que el AI reporte a la autoridad competente del país de residencia del AI, el cual transmitiría dicha información automáticamente al país de la fuente. Recibida la información acerca del BO, la autoridad competente del país de la fuente la enviaría al país de residencia del BO, para que esta le corrobore si, en efecto, el BO es residente en dicho país.

Como vemos, Trace es un sistema para hacer valer de manera ágil, automática y de buena fe, en los mercados de capitales, beneficios fiscales derivados legalmente de tratados para evitar la doble tributación y de las leyes del país de la fuente. El sistema imprimiría rapidez y eficacia a la reclamación de beneficios de tratados en el ámbito de los mercados de capitales. De ahí que The Association of Global Custodians haya solicitado a la OCDE, ya desde 2013, la aceleración en la implementación del paquete Trace.

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Sin embargo, a pesar de que el siguiente paso lógico sería dedicarle el tiempo necesario a la implementación de Trace, el hecho de que el sistema se basa en la buena fe del inversionista y en la debida diligencia del AI como factores fundamentales, quizá pueda restarle impulso a la implementación de este sistema estandarizado de relief–at–source; visto lo que los grandes inversionistas y sus bancos intermediarios fueron capaces de instrumentar en Europa, durante años y a gran escala, con los esquemas CUM–EX de préstamos de valores, recientemente investigados, con los cuales aparentemente timaron a los tesoros europeos en más de 55 billones de euros, representados por reembolsos de impuestos no retenidos realmente. Veremos.

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