El efecto adverso de controlar las tasas de interés y los precios de los alimentos

El efecto adverso de controlar las tasas de interés y los precios de los alimentos

El efecto adverso de controlar las tasas de interés y los precios de los alimentos


Escasez, distorsión del mercado y pérdida para los productores, las empresas y los consumidores es lo que se produce cuando se interviene la economía.

La historia de los panes de Cheritepeque: Cuenta una vieja historia que, hace muchos años en el lejano pueblo de Cheritepeque, una terrible peste había afectado la salud de sus habitantes y se había generado una pobreza preocupante. Agricultores perdieron sus cultivos, comerciantes cerraron sus negocios y familias empobrecieron.

Los gobernantes estaban preocupados porque mucha gente redujo considerablemente su capacidad de compra de alimentos. Con el objetivo de favorecer a la población decidieron establecer un precio máximo para el pan, que pasó de costar 18 chelines (en promedio) a costar 10 chelines cada uno (precio máximo legal). La intención era buena. Bajando el precio, la gente podría comprar más alimentos con el mismo presupuesto. La población pasaría menos hambre y se beneficiaría de la medida.

Las cosas no resultaron como lo pensaron los gobernantes. Los panaderos tenían que contratar personal, comprar el trigo y molerlo, amasar la harina y hornear el pan. En general, dichos costos representaban más de 10 chelines y por lo tanto implicaba incurrir en pérdidas.

Algunos panaderos podían hacer economías de escala (con alta producción y bajos costos), pero tenían capacidad limitada y eran solo unos pocos. Ellos siguieron produciendo el pan aún con menor rentabilidad; sin embargo, todos los demás panaderos dejaron de producir y se generó una gran escasez, los consumidores abarrotaban las pocas panaderías que quedaban y hacían largas filas para comprar el pan a 10 chelines.

Muchos tenían que madrugar y aún así no alcanzaban a conseguirlo ya que se acababa antes de que se pudiera atender a toda la fila. En promedio, solo uno de cada cinco personas conseguía el pan.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que aparezcan negocios paralelos. Gente que se ubicaba en los primeros lugares de la fila para comprar más de lo que necesitaba y luego revenderlos a mayores precios a quienes estaban en los últimos lugares de la fila.

También aparecieron panaderías clandestinos, que secretamente ofrecían los panes a precios que oscilaban entre 20 y 25 chelines, es decir, por encima del precio habitual previo.

La medida (que estaba bien intencionada) terminó causando escasez, angustia, mercado negro y precios superiores a los del mercado libre. En resumen, menor bienestar para la población.

Lo curioso de ello fue que cuando los gobernantes enteraron de los efectos no desestimaron la medida. Por el contrario, decidieron aumentar la severidad de las sanciones. La reacción de los defraudadores fue aumentar aún más el precio en el mercado negro para aumentar los recursos con los que tendrían que hacer frente a las eventuales sanciones.

Moralejas

La historia de los panes de Cheritepeque deja importantes enseñanzas que nos recuerdan que:

1) Toda acción genera una reacción.

2) No se puede alterar la Ley de Oferta y Demanda por “decreto de gobierno”.

3) Las buenas intenciones son loables, pero no siempre alcanzan para mejorar el bienestar de la población.

Control sobre las Tasas de Interés Bancarias

En varios países de Latinoamérica (por ejemplo, Costa Rica, Paraguay, Ecuador) decisiones de gobierno –con el objetivo de reducir un supuesto abuso en el cobro de tasas de interés —han generado un efecto similar al de la historia de los panes de Cheritepeque.

Actualmente, hay otros países de Latinoamérica (por ejemplo, Perú o Panamá) en los que se viene gestando proyectos legislativos para poner un límite al precio del crédito, es decir, a las tasas de interés por préstamos.

Si ello ocurre, estaremos frente a una historia similar a la de Cheritepeque, en donde habrá escasez de préstamos y aparecerá un mercado alternativo (“mercado negro”), trayendo como consecuencia que menos personas puedan acceder al crédito formal, mientras que otro grupo tenga que acceder al mercado de “prestamistas informales” a costos mayores que los actuales y condiciones muy restrictivas.

La buena intención de mejorar el bienestar de la población se convertirá en exactamente lo contrario, una desmejora del bienestar.

Todavía estamos a tiempo de ver las posibles consecuencias de las medidas que se piensa implementar. Ya sabemos que el remedio sería peor que la enfermedad.

Ernesto Bazán

El autor es Presidente en la Calificadora de Riesgo EB Ratings.
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