Bajo gasto en energías limpias arriesgaría objetivos climáticos

Bajo gasto en energías limpias arriesgaría objetivos climáticos

Impulsan más inversiones en energías limpias. Imagen de Cornell Frühauf en Pixabay


Mientras las economías más ricas del mundo invierten en suministros de energía nuevos y más limpios, es vital para todos que las naciones más pobres no se queden atrás.

Las inversiones en energía limpia en estas economías deberán aumentar a más de $1 billón al año para fines de la década para poder cumplir con los objetivos climáticos globales, lo que contrasta con los menos de $150.000 millones de 2020, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Desde 2016, los mercados en desarrollo y emergentes han experimentado una disminución de alrededor de 20% en sus inversiones anuales en el sector energético, lo que representa un marcado contraste con los países europeos y Estados Unidos, que lideraron la quema de combustibles fósiles, pero ahora pueden gastar mucho más para reducir sus huellas de carbono.

”Esta es la falla más grave en la lucha internacional contra el cambio climático”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, que instó a los líderes del Grupo de los Siete, que se reunieron en Cornwall, Inglaterra, a comprometerse a cumplir con el objetivo establecido por los países desarrollados signatarios del Acuerdo de París de movilizar $100.000 millones al año en financiamiento climático para los países en desarrollo. “Ese debería ser el piso”, dijo Birol. “Las instituciones financieras internacionales podrían ser el catalizador”.

Se necesitarán billones de dólares para eliminar las emisiones del transporte, las edificaciones y las industrias pesadas de todo el mundo. Los líderes de las naciones ricas a menudo han señalado que acelerar la transición a la energía verde puede ayudar a estimular sus economías locales, pero concentrar la inversión solo en los países ricos no será suficiente para eliminar las emisiones.

Los países en desarrollo representan dos tercios de la población mundial, pero solo una quinta parte del gasto mundial en energía limpia. Sin aumentar esa inversión de manera significativa, estas naciones serán responsables de la mayor parte del aumento sostenido de las emisiones en las próximas décadas.

Centrar las inversiones para reducir la contaminación en los países ricos también es ineficaz. Evitar una tonelada métrica de emisiones de CO₂ en un país en desarrollo cuesta la mitad que en una economía avanzada, según la AIE. Eso se debe en parte a que las naciones emergentes pueden ir directamente a tecnologías más limpias y eficientes en lugar de tener que retirar paulatinamente o adaptar proyectos de energía contaminante que ya están en marcha.

No obstante, las finanzas siguen siendo una barrera clave para la construcción de nuevos proyectos. Los costos de financiamiento en los mercados emergentes son hasta siete veces más altos que en EE.UU. y Europa, e incluso más altos en sectores considerados más riesgosos, como el hidrógeno limpio. Eso hace que sea difícil para los desarrolladores vender deuda o conseguir retornos rentables de inversiones en energía limpia.

El último informe de la AIE se conoce después de que la agencia señalara que sus modelos mostraban que el mundo debe dejar de gastar en nuevos campos de petróleo, gas y carbón de inmediato con el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas para 2050.