Destinos para todos los viajeros

El sector turismo empieza a encontrar una medida justa. Se trata de un balance con el que ganan los turistas extranjeros y los viajeros panameños y la industria en general. Vista con el prisma de una mirada local, la actividad posiciona una oferta de lugares y servicios cada vez más acordes con los deseos de los visitantes foráneos. En tanto que a los panameños pareciera que se les volvió insuficiente el mundo cuando buscan un destino donde pasar una temporada. Todos los lugares les son posibles, y así se comprueba con el estand de Nueva Zelanda expuesto en Expoturismo.

Tal equilibrio de fuerzas resulta del compromiso de los agentes de la industria tras un periodo económico con ritmos de crecimiento más lentos. Los actores aprendieron a promover por sí solos las ventajas de un país que termina siendo una revelación para el turista. Ellos sacan ventajas de la articulación de sitios turísticos que estimulan la venta de, entre otros planes, en el interior del país, los archipiélagos, la selva darienita o la capital.

Al margen de “la situación del sector y la falta de promoción del país en el exterior”, una feria como Expoturismo se constituye en “la vitrina de las empresas locales”, acota José Rodolfo de la Guardia, presidente de la comisión organizadora de dicho encuentro empresarial.

Por otro lado, el aumento del interés de los panameños por conocer otros países se confirma con el comentario de una fuente de la Autoridad de Pasaportes de Panamá. El funcionario comenta el número creciente de ciudadanos en busca del documento para identificarse en otros lugares. “No solo vienen personas de clase alta y media alta a sacar o renovar su libreta. Acá atendemos a muchas personas comunes y corrientes, y según sus comentarios, tienen interés en conocer países hermanos o de intentar la visa para ir a Estados Unidos”, dice.

La actividad representaba hace un lustro el 10.9% del producto interno bruto del país, cuando este se situaba sobre los 49 mil millones de dólares. En 2018 la industria representó 2 mil 408 millones de dólares de un PIB en torno a los 65 mil millones de dólares.

Pese a estas cifras, los agentes del sector han replanteado sus estrategias, y según Marilyn Hernández, gerente de operaciones de Buenaventura Travels, las agencias de turismo buscan vender a Panamá como un lugar con todos los atractivos posibles. “Lo tiene todo para ser un destino local e internacional. Sin embargo, el comentario frecuente de clientes y colegas es que el destino Panamá se vende [a un precio] muy caro. Algunos clientes consideran que es más fácil salir del país que viajar a Bocas del Toro”, detalla Hernández.

La salida anual del país de cientos de miles de personas se compensa con la llegada de extranjeros cautivados con las bondades de un país calificado por Hernández como un “lugar con diversos atractivos”. Unos llegan y otros viajan, y varios motivos explican esta dinámica que determina el presente y el futuro del sector turístico.

Los que llegan

Google reporta que Panamá ocupa la segunda posición de los países más buscados de Centroamérica y la séptima casilla si se tiene en cuenta el Caribe. El istmo puede escalar otras posiciones con su oferta “bien repartida” de atractivos turísticos.

De la Guardia enumera las opciones de un país con todo cerca para hacer planes de playa; ir de camping o shopping; acudir a la selva y practicar senderismo y avistar aves; visitar sitios considerados patrimonio histórico de la humanidad; y tener al alcance una plataforma versátil de lugares para realizar foros y encuentros empresariales.

“Hace unos meses sostuve una reunión informativa con la editora de una publicación estadounidense especializada en bodas. Le interesa este país para promoverlo entre sus lectores como un destino cada vez más atractivo para matrimonios o renovar votos”, comenta De la Guardia.

La oferta de ventajas se complementa con una amplia red de restaurantes de diversos menús. Los hay de comida local aptos para los visitantes dispuestos a aventurarse a probar un saus o cualquiera de las delicias del banco panameño de pescados y mariscos. Pero también tienen la posibilidad de acudir a cualquiera de los establecimientos especializados en platillos internacionales, prácticamente de los cinco continentes.

“Panamá es un país multifacético, pero lamentablemente solo se han publicitado en el exterior sus playas, las tiendas para el retail y el Canal. Debe hacerse un esfuerzo más amplio para captar la atención de turistas diferentes a los de las clases baja y media de la economía, que son los que preferentemente nos visitan”, explica Enrique Pesántez.

Este empresario estima que la promoción de los demás atractivos del país cautivará a más visitantes, sobre todo de Norteamérica y Europa, afamados por tener una mayor capacidad de gasto, aunque en su lista de compras se excluyan las tiendas de marcas de lujo y de ciertos electrodomésticos. “Ambos artículos pueden encontrarlos en sus países de origen”, añade De la Guardia.

En el sector cunde la cautela con la supuesta visita de chinos a Panamá. De la Guardia sostiene que nuestro país no está en el abanico de opciones para los turistas nacidos en China. “Debemos prepararnos para atenderlos. Capacitar a los guías, confeccionar programas [de viaje] bien pensados”. Y posicionar a nuestro país con campañas promocionales en plataformas digitales y ruedas de negocios y anuncios estratégicamente pautados en medios de comunicación convencionales, agrega una fuente del mercado.

El turista local panameño tiene a su favor una infraestructura vial que le permite recorrer en automóvil el interior del país, trasladarse hasta Colón o llegar a Darién. Sube el número de hostales y de hoteles para todos los bolsillos. Y se multiplican los restaurantes y las cafeterías, y parecieran dadas las condiciones para los panameños que priorizan en su agenda vacacional un stock de sitios turísticos a lo largo y ancho del istmo. Pero tienen un adversario cuando se proponen llegar a los lugares más apartados y cuando prefieren evitarse horas de viaje en carro: el precio del boleto aéreo.

Los que se van

“Son más baratas las tarifas de los pasajes al exterior en comparación con las dispuestas para un viaje a David”, cita como ejemplo Pesántez. El empresario sostiene que el precio de un tiquete ida y vuelta a la capital chiricana promedia los 250 dólares. En tanto que ir y volver a Colombia, en ocasiones, tiene un impacto para el viajero panameño de alrededor de 200 dólares, sopesa Marilyn Hernández.

Según la empresaria, los destinos favoritos de los panameños en el exterior son Estados Unidos —en especial Orlando, Nueva York y Las Vegas—, México y Colombia. Este último país tiene la doble ventaja para los viajeros de conseguir boletos de bajo precio y una devaluación monetaria que hace que el dinero se multiplique como la levadura. “Me piden cotizaciones de Chile, Argentina y Brasil, pero los pasajes son caros y alcanzan a veces los mil 200 dólares”.

La ejecutiva revela que en la fe radica un motor clave del turismo en el exterior. Solo así puede explicarse la conversión de Capadocia, en Turquía, en un sitio de peregrinaje de creyentes católicos y cristianos panameños, como sucede con otros parajes de Oriente Medio. “He vendido además planes a lugares exóticos, por ejemplo en Asia”, concluye Marilyn Hernández.

Los panameños se interesan cada vez más por conocer lugares exóticos o países vecinos. Y los turistas extranjeros empiezan a considerar el istmo como un destino exótico de muchas revelaciones. Un lugar de revelaciones tan placenteras como excitantes: el café, el mar, la historia, la música, la selva y el shopping.

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