Chiriquí, como eje logístico y turístico de occidente

Un esfuerzo público–privado forja un conglomerado logístico en la provincia para atender el mercado interno, y posicionarla en el comercio global. La meta incorpora el agro y una oferta según estándares de un turismo exigente.

La unión de iniciativas y ventajas sectoriales crearán el ‘hub’ logístico

La creación de un conglomerado logístico está en el destino de la provincia de Chiriquí.  La natural conectividad con el sur de Costa Rica y el flujo constante de mercancías, además de la gran producción agropecuaria que nutre desde Tierras Altas y Boquete al resto del país, hacen que la actividad logística cobre cada vez más relevancia para añadirse con un engranaje “perfecto” en la dinámica comercial del país.

De allí que los empresarios y el Gobierno se enfoquen en unir esfuerzos no solo para crear el parque logístico óptimo en tierra, mar y aire, y con una infraestructura adecuada, sino también en formar el talento requerido, precisa Lourdes Rubio, presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede), capítulo Chiriquí.

Rubio expondrá en el foro Visión Chiriquí 2020 que se realizará hoy en David” bajo el tema: “Economía y Logística en la Región”.

La agremiada tiene una visión integral del desarrollo logístico acorde con esa región panameña. “La propuesta de que en Chiriquí —y mejor mencionado aún, en la región occidental—, se desarrolle un conglomerado logístico, nace en la estratégica Visión Chiriquí 2025, impulsada desde 2014 tanto por la Apede como por la Cámara de Comercio e Industrias de Chiriquí”.

Deben sumarse a dicha trayectoria los propósitos de Visión País 2050, el cual fue evaluado por el sector privado “para aumentar el crecimiento económico e integral del país”, refiere Rubio para contextualizar el trabajo realizado hasta la fecha.

El conglomerado logístico ha sido una de las propuestas principales de este enfoque regional, alineado con la Estrategia Logística Nacional de Panamá 2030 para mejorar la ventaja competitiva de la región sobre la base del impacto económico y la significación del transporte de productos en los sistemas de conectividad actuales del país y de Centroamérica.

De concretarse el impulso mencionado, “el sector privado” en vínculo con gremios locales y en asociación con el Centro de Competitividad, según Rubio, ha apoyado el fortalecimiento de puntos clave en el transportes de bienes y alimentos, como el Parque de Integración Logística Aduanera (PILA), el parque logístico en Divalá —como primer puerto seco— y el Plan Integral de Movibilidad Urbana (Pimus).

En esa misma línea, es necesario tener en cuenta el fortalecimiento de la capacidad logística y de carga del Aeropuerto Enrique Malek de David y del puerto multimodal de Puerto Armuelles y de las demás terminales portuarias de la región, que también integran esta cadena de valor.
Consolidar este proyecto de manera integral involucra una serie esfuerzos articulados de gestión pública y privada, y busca robustecer los sistemas para eliminar barreras protocolares internas y externas en materia jurídica, fiscal, aduanera y tecnológica.

“Es relevante que mejoremos las capacidades tanto técnicas como profesionales de nuestra gente, de manera que contemos con mano de obra calificada en la región”.

El desarrollo agrícola y el impulso turístico de la región son complementarios en el trabajo adelantado para crear el conglomerado logístico.

“Las actividades enfocadas a la exportación de productos encontrarán un aliado estratégico en un conglomerado logístico puesto en marcha de manera integral, para facilitar una salida más efectiva y competitiva al mercado de consumo nacional e internacional”.

Los tres sectores llamados a consolidar este ariete chiricano son logística, turismo y agro. Su sincronía establece una cadena de valor económica en la región occidental del país, en la que los demás sectores, si se suman, se beneficiarían directa e indirectamente. Ganarán todos.