BID gestiona fondos para la reactivación económica de Panamá

Verónica Zavala, gerente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sostiene que Panamá se verá golpeado en materia económica y social, aunque matiza diciendo que el istmo está en una mejor posición frente a sus pares de la región.

¿Qué análisis tiene el BID sobre el impacto del COVID-19 en Latinoamérica?

Por la naturaleza de esta pandemia podemos decir que estamos navegando en aguas desconocidas. Esto nos hace dar cuenta de que según la oferta y la demanda, habrá factores endógenos a los países por el costo que tendrá en la salud, y factores exógenos como el precio del petróleo, que hoy está en puntos bajos históricos, y la dinámica de la economía con Estados Unidos, que es muy importante para Centroamérica y el resto de la región.

La magnitud de todos estos elementos y el hecho de que sucedan al mismo tiempo, nos hacen ver que el impacto será muy grande y que incluso el escenario base hasta hace dos semanas respecto del Covid-19, hoy no es realista.

En realidad estamos ante una situación mucho más compleja. Al mismo tiempo es importante considerar que el efecto total tendrá mucho que ver con la capacidad de respuesta de los países. Hay unos con mayor acceso a mercados y financiamiento, que por lo tanto podrán acompañar a las empresas e impedir el rompimiento de las cadenas de distribución. Otros países no tienen tanta suerte.

Un factor adicional que debe ser considerado es el espacio fiscal de cada nación, dependiendo del cual se podrán tomar las medidas necesarias, así como del tipo de industrias afectadas. Estados como Belice, cuya dependencia del sector de turismo es grande, se enfrentan a una situación más compleja.

Por otro lado, la caída del petróleo para países importadores es un aspecto positivo en medio de los demás factores, no solo porque la factura es menor sino también por el ahorro de divisas, lo cual aumenta su capacidad de respuesta.

Pero es negativo para los exportadores, como es el caso de Brasil, de Colombia y de Venezuela. Todo dependerá de la economía de cada país. De la fortaleza de su sistema bancario y de qué tan dependiente sea del precio del petróleo y de las economías de Estados Unidos, Europa y Asia, [más] la evolución de los precios de los commodities para aquellos estados donde estos son importantes en sus exportaciones; y también, qué tan diversificadas están las industrias más destacadas. En aquellas mayormente diversificadas, será menor el golpe.

Verónica Zavala, gerente del Banco Interamericano de Desarrollo en Panamá.

Lo cierto es que el escenario que veíamos de un crecimiento en el orden del 2.5% para la región, ya no se va a materializar. Más bien tendremos países que no van a crecer o que por primera vez en mucho tiempo tendrán un crecimiento negativo.

¿Y Panamá?

Panamá se verá afectado por el nuevo coronavirus. Aunque tendrá fortalezas con el precio del petróleo, el país verá golpeado su sector de turismo, así como una menor actividad económica debido a la situación de la economía de Estados Unidos.

Podemos esperar que Panamá tenga un crecimiento mucho menor del estimado, o un no crecimiento. Esperemos que no sea un decrecimiento, ya que todo evoluciona rápidamente. Es difícil hacer un pronóstico para el país, pero lo más importante es que Panamá está en una situación comparativamente mejor que la de otros países de la región cuando se trata de tomar las medidas necesarias para que su economía no se afecte tanto y para que la reactivación, cuando pueda ocurrir, sea con dinamismo.

En Panamá no se han cerrado los mercados. El país tiene liquidez, la cual debe trabajar para incrementarse con el objetivo de no cerrar la posibilidad de financiar. Tiene, además, el espacio fiscal para poder tomar medidas que serán importantes.

¿Qué porcentaje de la cartera de préstamos que tiene el BID en Panamá podría reorientarse en razón del COVID-19, tomando en cuenta la experiencia de otros países que ya lo han hecho?

En el BID tenemos la suerte de mantener ya dos préstamos bastante enfocados en temas que son útiles para tratar el COVID-19. El primero está en el sector salud, con saldo del orden de $50 millones; y el segundo es un préstamo hasta por $20 millones con el Ministerio de Desarrollo Social, del cual una parte podría enfocarse a tratar la emergencia.

Por otro lado, el Banco ha dispuesto que hasta el 10% de la cartera no utilizada pueda reorientarse desde cualquier sector, incluyendo aquellos como energía, carreteras o instituciones, hasta un tope de $50 millones. Con estos dos esfuerzos esperamos poner unos $80 millones a disposición del país para atender la emergencia. Estos recursos ya se están utilizando para comprar equipos de protección de personal, batas médicas que deben luego ser desechadas, ropa de cama, rayos X y ventiladores. También se está trabajando en acompañar compras importantes como respiradores, todo en coordinación con el Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

Parte de los recursos de préstamos del BID se está reorientando para comprar equipos de protección de personal, batas médicas que deben luego ser desechadas, ropa de cama, rayos X y ventiladores.
¿Hay otros préstamos por ejemplo para mitigar el impacto en lo económico?

Se están contemplando otros montos que esperamos destinar a nueva programación para acompañar programas de reactivación económica, liquidez y garantías para asegurar el financiamiento de pequeñas empresas. Son importantes los temas de liquidez y financiamiento en el sector bancario, por lo que estamos trabajando rápidamente en operaciones para acompañar estos elementos, asegurándonos de que no se queden por fuera la pequeña ni la mediana empresa, pues de otra forma el costo económico sería muy alto. A la vez, tenemos cooperaciones técnicas para acompañar a los diferentes sectores a ajustarse a las necesidades de la crisis.