La misión bifocal de la Cancillería

La década que recién despunta impone otra manera de integración global. Las relaciones entre países transcurren en un entorno en el que los más pequeños buscan el reconocimiento de sus necesidades para dar el salto al desarrollo. El canciller Alejandro Ferrer detalla la agenda exterior del país.

Rescatar la imagen de Panamá y promover sus productos y servicios en el exterior: tales son las misiones
en cabeza del canciller Alejandro Ferrer en el quinquenio actual, adelantadas mediante una filigrana para acoplarlas a una agenda nacional de desarrollo económico y social.

En medio de las esferas internacional y panameña, el Ministerio de Relaciones Exteriores busca traer más bienestar al país. “La Cancillería debe serles útil a los panameños y promover la agenda de Panamá, para combatir la pobreza y la desigualdad”, precisa el canciller antes de repasar la misión que tiene en sus manos bajo la presión que supone el «Efecto de las relaciones internacionales en la economía local».

El Presidente hace mucho énfasis en capitales sanos. ¿Qué se está haciendo frente a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que cada vez plantea más exigencias?

En la Cancillería tenemos una responsabilidad y un proyecto llamado Misión Panamá. El tema específicamente, el plan de acción que se está tomando, lo maneja la Unidad para la Competitividad de los
Servicios Internacionales, en coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas y otras entidades del Estado. Misión Panamá busca rescatar la imagen del país. ¿Cómo? Nosotros hemos empezado a plantear la realidad de la situación, primero ante la propia Ocde y el Grupo de Acción Financiera y demás organismos internacionales. Hemos planteado estas posiciones ante gobiernos extranjeros de manera bilateral y ante parlamentarios.

Tuvimos en Panamá la visita de casi 150 parlamentarios europeos y de América Latina, a quienes les expusimos nuestra visión de que no puede juzgarse a Panamá por situaciones meramente mediáticas, como los mal llamados Panamá Papers.

La realidad es que el 75% de esas estructuras no eran sociedades panameñas. Los fondos no estaban en bancos panameños. Y los beneficiarios finales no eran panameños. Entonces debemos juzgar la situación real y no desde un punto de vista mediático. Ese es el mensaje que nosotros hemos mandado.

Sede de la Ocde en París. Foto Bloomberg

Lo otro para tener en cuenta es que cualquier acción que tome el gobierno de Panamá en relación con esta situación y estos organismos, sigue la propia agenda del país. La agenda y las acciones deben enmarcarse
en la agenda de Panamá que se dirige a convertirlo en el principal centro de servicios en general en América Latina. Es una agenda de lucha contra la corrupción, de transparencia, de aplicación efectiva de la ley y de fortalecimiento institucional.

La Cancillería despliega además un plan estratégico, este año vamos a hacerlo, para detectar cuáles son los mercados más importantes para atraer buenas inversiones, de empresas que quieran venir a Panamá a invertir de una manera correcta. Es muy importante no solo atraer inversiones sino además el tipo de inversiones. Buscamos los capitales que vengan a contribuir al desarrollo económico y social del país.

«MISIÓN PANAMÁ: BUSCA RESCATAR LA IMAGEN DEL PAÍS. TUVIMOS EN PANAMÁ LA VISITA DE CASI 150 PARLAMENTARIOS EUROPEOS Y DE AMÉRICA
LATINA, A QUIENES LES EXPUSIMOS NUESTRA VISIÓN DE QUE NO PUEDE JUZGARSE A PANAMÁ POR SITUACIONES MERAMENTE MEDIÁTICAS,
COMO LOS MAL LLAMADOS PANAMÁ PAPERS».

¿Se mantienen las intenciones de que Panamá entre a la Ocde, teniendo en cuenta que el anterior gobierno las había manifestado?

Hicimos una evaluación desde el punto de vista estratégico, del ingreso de Panamá a la Ocde. Para nosotros no es una prioridad entrar en ese proceso largo, complicado y costoso que implica pertenecer a ese organismo. Tenemos otras prioridades, y la primera es la Misión Panamá para rescatar la imagen del país y devolverles la confianza a los inversionistas.

Se trata de resolver los problemas de las listas y generar una economía competitiva que produzca empleo y oportunidades. Porque lo más importante en la agenda de Panamá y del presidente Cortizo y por ende de la Cancillería, es lo que el Presidente ha llamado La Sexta Frontera: el combate contra la pobreza y la desigualdad.

Tenemos que concentrarnos y entender que en estos últimos 20 años hemos visto un crecimiento económico, pero que somos el sexto país más desigual del mundo. La agenda de la cancillería no puede avanzar según los dictados de los organismos internacionales, o lo que se sugiera en otras capitales.

¿Cómo son los esfuerzos de intercambio de información con Colombia?

Debemos ser francos: la relación con Colombia cuando nosotros asumimos la conducción del país, no era la mejor. En los últimos años ha sido una relación de confrontación en temas que afectan a Panamá. Nosotros desde el día uno desplegamos esfuerzos de la Cancillería y del Presidente de la República en re-
componer esa relación con Colombia y llevarla al lugar histórico que ha tenido en el pasado.

Debo decir con satisfacción que la relación que tenemos hoy con el gobierno de Colombia es mucho
mejor que la que nosotros encontramos. Doy un ejemplo: cuando llegamos aquí, nos encontramos con que Colombia había interpuesto en mayo una denuncia contra Panamá en la Ocde; y a la fecha, producto de estas gestiones, Colombia no solo suspendió esa denuncia sino que además en las reuniones con la Ocde ha apoyado la posición panameña. Ahí se ve un giro en la relación. ¿Y cómo se logró? Porque tenemos una concepción dentro de nuestra estrategia de que la relación con Colombia debe manejarse de una manera integral.

El presidente de la República de Panamá, Laurentino Cortizo, junto al presidente de Colombia, Iván Duque en la reunión que se realizó en noviembre de 2019. Foto AFP.

No es que los temas que importan y preocupan a Panamá se dejan de un lado y solo atendamos los de importancia para Colombia. Hay una agenda bilateral, así como Colombia tiene unos temas importantes en dicha agenda. Mantenemos una comunicación muy fluida. De hecho estuvimos en la toma de posesión
del presidente Alejandro Giammattei de Guatemala, donde tuvimos un encuentro informal entre el presidente Cortizo y mi persona con el presidente Iván Duque.

Tenemos una comunicación muy fluida en materia de seguridad. Colombia y Panamá despliegan esfuerzos conjuntos en la frontera. Puedo decirle que hay mucha satisfacción en los estamentos de seguridad por la cooperación con Colombia en este tema.

¿Qué avances se tienen con ProPanamá?

La Cancillería y la política exterior deben ser una herramienta de desarrollo económico y social. Se tomó la decisión, y se aplicó, de que Proinvex se trasladara al Ministerio de Relaciones Exteriores y que se reforzara bajo el nombre de Propanamá.

Ello implica una reorientación del servicio exterior, de nuestra red de consulados y embajadas, para que tengan un claro mandato en una estrategia de atracción de inversiones y de exportación de productos
panameños. Eso genera oportunidades y empleos y es uno de los objetivos de la Cancillería. A la Cancillería a veces se la ve con funciones protocolares estrictamente de política internacional, pero la concepción en esta administración es que la entidad debe serles útil a los panameños, promover la agenda de Panamá, y una de nuestras metas más importantes es la de rescatar la imagen de Panamá para convencer a los inversionistas extranjeros de las bondades del país.

¿Cuál es el estatus comercial con China, pues pareciera que se ha apaciguado el entusiasmo con ese país?

La relación con China debe ser evaluada de una manera estratégica y multidimensional. China ha sido el segundo usuario del Canal, y está ahora de tercero. Es un potencial inversionista importante en Panamá. Es uno de los mercados de exportación más cotizados. Es además un usuario de Zona Libre de Colón. Estamos desplegando una serie de conversaciones con el gobierno de China en todos esos ámbitos.
De hecho doy esta noticia: estoy invitado por el canciller chino a una reunión bilateral en Pekín el 24 de febrero para abordar todos los aspectos de la relación entre los
dos países.

Vamos a analizar la relación comercial, los temas de cooperación y de mercado. Estamos avanzando en la negociación y firma de protocolos que permitan, por ejemplo, que productos como el cerdo, la carne y los vegetales panameños lleguen al mercado chino. Esa será una reunión sumamente importante en la que
los dos cancilleres, en representación de los dos gobiernos, vamos a plantear cuál es el diseño de la relación en esta nueva etapa.

Mantenemos conversaciones abiertas y fluidas con el gobierno de China, y como le digo, van a tener una elevada expresión política en la reunión de Pekín.

Otra relación bilateral es con Venezuela. ¿Cómo hacer para que esa agenda evolucione en lo económico?

No perdamos de vista que ese país atraviesa una profunda y grave crisis económica, política, social y humanitaria. Con absoluto sentido de responsabilidad sentimos que abordar el tema de Venezuela no
puede ser un punto de consideraciones políticas. Tiene que hacerse buscando una solución a una crisis que ya ese pueblo no aguanta más.

Por eso siempre hablamos de que la evolución de Venezuela debe venir de los propios venezolanos. Pero tampoco puede ser que el resto de los países de la región y del mundo miremos hacia otro lado.

Tiene que haber una participación de la comunidad internacional, y especialmente de los países de la región, en coadyuvar en la búsqueda de esa solución.

¿Y la solución de aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para afrontar esas adversidades?

Para Panamá, la solución tiene que ser pacífica. Una solución democrática, como han dicho los propios dirigentes de Venezuela. A través de unas elecciones libres, democráticas, supervisadas, en las que el pueblo venezolano pueda escoger a sus dirigentes y que empiece a darse un cambio político para la solución de una crisis muy profunda. Panamá no solo es parte del Grupo de Lima sino también del Grupo de Contacto, que agrupa a varios países de la región y también de Europa. Nosotros seguiremos exigiendo respeto a los derechos humanos y que se realicen elecciones libres y democráticas.

¿Se tiene con Estados Unidos alguna agenda importante?

La relación con Estados Unidos, siempre lo digo, es cercana, especial, histórica. Es una relación que a lo largo de la historia ha tenido sus altibajos. Aprovecho para decir que 40 años después de la entrada en vigencia de los tratados Torrijos-Carter, este fue el momento cumbre de la diplomacia panameña, por la manera como un país pequeño logró, a través de un proceso de negociación, de un proceso diplomático, resolver un problema que va mucho más allá de retomar el Canal.

Significó recuperar nuestra integridad territorial, nuestra soberanía plena. Pero tan importante como esa integridad territorial y soberanía, fue recuperar el control de nuestro destino como país. Ese tratado
también nos permitió empezar a sanar la herida con los Estados Unidos y nos ha llevado a donde estamos hoy: a una relación estratégica con nuestro principal socio comercial, nuestro principal destino de exportaciones y de importaciones y el principal usuario del Canal de Panamá, además del principal inversionista en Panamá. Esa es la relación que nosotros mantenemos con Estados Unidos.

Muchos se preguntan por qué no se ha nombrado embajador estadounidense en Panamá, aunque se designó a un encargado de comercio.

Sí, por supuesto, y ese es un tema que no se entiende con mucha claridad en Panamá. La no designación de un embajador de Estados Unidos en Panamá no refleja un problema entre ambos países, simple-
mente es un proceso que tiene su trámite interno en los Estados Unidos. Es un proceso complejo desde el punto de vista de la escogencia de la persona, y luego un proceso político de ratificación en el
Congreso de los Estados Unidos.

Lo que sí le puedo decir es que es muy fluida nuestra comunicación, no solo con la Embajada de EU en Panamá, sino igualmente con la anterior encargada de negocios y el encargado de negocios actual con quien ya tuvimos nuestra primera reunión, y también con los diferentes estamentos de ese país. Es una relación muy positiva y con una agenda en común muy rica.

¿Qué se hace para limpiar a Panamá de las listas de Francia?

En los últimos años la relación con Francia se concentró en el tema negativo de las listas. Listas que tienen incluida a Panamá desde 2017. Nosotros planteamos, desde un punto de vista de nuestra estrategia,
elevar el diálogo político con Francia. A los pocos días de que el presidente Cortizo asumiera la conducción política del país, recibimos la visita de un ministro francés, que es el homólogo de nuestro ministro de Economía pues el de aquel es el tema presupuestario, y estuvimos en un diálogo muy franco sobre la relación de ambos países. El jefe del MEF y él establecieron un comité conjunto en el que se dialoga y se producen avances en esa relación.

Dentro de la Misión Panamá, nosotros a través de una comisión a París en la que estuvo nuestra  viceministra de Relaciones Exteriores, concedimos una serie de entrevistas a medios importantes, para exponer nuestra realidad ante las autoridades francesas y la Ocde. Por primera vez en muchísimos años los titulares de los diarios franceses dijeron que Panamá aspira a convertirse en un referente de la región, con los esfuerzos positivos que hace nuestro país en estos escasos seis meses de gobierno para rescatar
esa imagen y cooperar en la lucha contra la corrupción, y no ser solo un país transparente sino además un país que fortalece sus instituciones y que aplica de manera efectiva la ley.

Como Cancillería exigimos que a Panamá se le reconozcan sus avances. Nosotros no podemos por un lado tener estas visiones maniqueístas de la realidad en la cual decimos que todo está bien en Panamá, y por otro lado no podemos permitir que impongan una imagen de situaciones que no son reales en Panamá. Por eso exigimos respeto.

Oscar Castaño
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Editor de Martes Financiero.

Katiuska Hernandez
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Reportera/redactor de Martes Financiero.