Incentivar el emprendimiento y reducir el tamaño del Estado

Incentivar el emprendimiento y reducir el tamaño del Estado

Las frescas tardes del verano panameño se prestan para la música y la poesía. Hay quienes recitan y otros componen. Ricardo Lombana, candidato presidencial independiente, pertenece a quienes disfrutan con una copla y una prosa al son de una guitarra tocada por él mismo, para dibujar sentimientos, pasar el tiempo y hasta componer un jingle promocional y olvidarse de una maquinaria electoral tan sofisticada que lo haga.

Apalancado en la cultura, en la innovación y en las ciencias levanta la bandera de lo que el Banco Interamericano de Desarrollo y movimientos modernos han denominado la Economía Naranja. Lombana comienza a hablar de la concepción de un plan económico que rompe paradigmas para darle un impulso a Panamá desde la innovación, el desarrollo y los nuevos emprendimientos.

Aclara que sin dejar de lado la macroeconomía y los grandes sectores que le han dado a Panamá el sitial de honor en los ranking mundiales de competitividad como sector logístico, transporte aéreo y marítimo, servicio financiero, construcción y el comercio y los servicios, está convencido de que hay espacio para esa nueva economía, la impulsada por las industrias creativas.

“Es necesario entender que se requiere generar empleo, sin duda que sí, pero el mismo interés que se pone hoy desde una gestión de gobierno en cómo crear nuevos puestos de trabajo, se debería centrar en cómo hacer para que los jóvenes emprendan, y lo hagan en las áreas en las que se necesita fomentar el emprendimiento, al igual que en conseguirles los mercados para colocar los bienes y servicios y cómo revolucionar el apoyo y la inversión al emprendedor creativo”.

Ricardo Lombana resume la propuesta económica en tres pilares: innovación, emprendimiento e industrias creativas. “Hay que darle la misma importancia en un programa de gobierno, que se puede llamar compromiso, a los temas de ciencia y tecnología, deporte, cultura, ambiente, innovación y fomento de las industrias creativas, para que estén en el mismo nivel que las áreas tradicionales como logística, agricultura, turismo, energía, construcción, educación, salud, entre otras tradicionales”.

Sostiene que por años estas áreas creativas han estado rezagadas y solo se les asignan los recursos que sobran de las partidas presupuestarias, sin tomar en cuenta que países desarrollados han tenido el impulso que tienen, por la investigación y el desarrollo que genera una derrama favorable a otras actividades económicas y crea empleos sostenibles y preparados para el futuro.

“Se tiene que cambiar la ecuación, no para rezagar otros sectores, sino para darle el peso presupuestario que merecen estas actividades y no descuidarlas”, insiste.

Rápidamente sostiene que uno de los pasos urgentes para que haya un cambio de orientación en el Estado es reducir gastos en 22 áreas. “En vez de burocracia en la Asamblea Nacional, que se invierta en ciencia y tecnología. En vez de tener una institución llamada Dirección de Asistencia Social, que antes se llamaba PAN, se necesita crear nuevas becas, puede ser una beca naranja para financiar la creatividad”.

Lombana sostiene que se han identificado una serie de asignaciones presupuestarias que no se justifican en el aparato del Estado, por lo que el planteamiento es eliminar algunos de forma gradual o reducirlas. “El porcentaje de crecimiento de la planilla estatal en las últimas tres administraciones es insostenible. Es peligroso que esta tendencia siga en aumento con una propuesta partidista tradicional, parte de la propuesta es un plan de reducción gradual del Gobierno en un lapso producente para lograr una reducción de 15% y 20% que se hará al modernizar y profesionalizar al sector público”.

Refiere que se trata de depurar no solo la planilla fija, sino de contratados, de personas que han sido nombradas solo por un interés político y no porque se requieran realmente, para emprender alguna labor productiva.

“En el recorte, que tiene que ser gradual para no generar un impacto negativo, se busca eliminar por una parte la burocracia, y por la otra generar ahorro con la automatización de los procesos”.

“Cuando se hacen sumas y restas y se agrega el dinero que se va en corrupción, fácilmente se puede estar hablando de mil millones de dólares al año que se pierden y eso no puede continuar, por eso hablamos del manejo responsable de las finanzas públicas y de reducir gastos y apoyar la educación, la salud y otras áreas que transforman el país”.

En el análisis sobre las instituciones, Lombana menciona que se debe eliminar el DAS, y en caso de que se requieran planes de emergencia hay fórmulas para crear mecanismos temporales. “El Despacho de la Primera Dama por ejemplo y lo digo con mucha claridad para que se entienda, los programa que lleva a acabo este despacho son todos muy loables y no los descalifico; aquí el punto es que estos programas solo se han creado para que la primera dama y un despacho dirigido por ella, tenga funciones, y la primera dama no es funcionario, ni es servidor público”. Explica que si esa instancia tiene presupuestos, y tiene personal para programas de salud, deporte y educación, está creándose una duplicidad de atribuciones porque para eso están los ministerios de las áreas respectivas que deben encargarse de desarrollar esas obras o proyectos.

Incentivar el emprendimiento y reducir el tamaño del Estado
Enumera 22 áreas y partidas incluyendo organismos que deberían eliminarse para reducir la burocracia estatal.

“Esta multiplicidad de funciones y presupuestos convierte al Estado en ineficiente y se va sangrando recursos”, insiste.

Ricardo Lombana precisa que los subsidios que da el Estado requieren de una revisión técnica y científica para sustentar si se requieren o no y cómo están siendo orientados. “Cada uno de los programas de subsidios llamados transferencias condicionadas deben ser evaluados para ver cuáles son necesarios, sostenibles y están influyendo en que Panamá camine hacia lograr los objetivos de desarrollo sostenible y un impacto real en la mejora de vida de los ciudadanos”.

Aclara que una cosa son los subsidios y otra los programas solidarios dirigidos a quienes no tengan ni los medios, ni los recursos para una subsistencia digna, lo cual es loable, pero otra cosa es regalar el dinero de los contribuyentes sin rendir cuentas. “Como panameño me siento mal cuando un ministro del Mides habla del dinero entregado y no habla del impacto real que se tuvo. También hay que revisar la beca universal para comprobar que le llegue realmente a quienes lo necesitan y que promuevan de manera masificada la excelencia y el esfuerzo”.

Otro componente que esboza Lombana para reducir los gastos del Estados es la eliminación de la partida discrecional de la Presidencia de la República. “Cuando se hacen sumas y restas y se agrega el dinero que se va en corrupción, fácilmente se puede estar hablando de mil millones de dólares al año que se pierden y eso no puede continuar, por eso hablamos del manejo responsable de las finanzas públicas y de reducir gastos y apoyar la educación, la salud y otras áreas que transforman el país”.

En el ojo del huracán en materia económica también está la competitividad del sistema financiero panameño, un asunto que ve con preocupación Lombana al advertir que está muy golpeada. “Evidentemente nos montaron una persecución desde el exterior, sin embargo, Panamá cometió dos errores, el primero es no reconocer las irregularidades y los errores que se tenían como un sistema financiero vulnerable, y lo único que se hizo fue justificar que otros países también lo hacían. Si en los bancos de Estados Unidos o del Reino Unido, por citar dos países, o de cualquier otra parte se blanquean capitales, eso no justifica que aquí se haga”.

En segundo lugar -prosigue Lombana-, hubo un error en el manejo de la política exterior de defensa, porque Panamá prácticamente se vio con las manos atadas frente a muchas exigencias. “Yo creo que con una mejor estrategia de política exterior buscando aliados internacionales hubiéramos podido lograr negociaciones más balanceadas”.

¿Y la seguridad social?

La primera respuesta de Lombana es que no se le puede pedir a los panameños un sacrificio en materia de seguridad social sin que antes se muestre realmente cuál es el estado de las finanzas de la Caja de Seguro Social y que el dinero de esa entidad se vaya a manejar de manera responsable. “Hay miles de nombramientos con criterio político en la Caja del Seguro Social y eso lo están pagando los panameños. Por lo tanto, yo no acepto, ni creo que lo haga ningún panameño, que nos pidan un sacrificio si no hay un plan real para sacar la burocracia de la Caja de Seguro Social”.

Igualmente insiste en la profesionalización del organismo, aunque acota que en su mayoría la gente es buena, pero les cae sobre sus hombros la situación de nombramiento político de algunas personas.

“Creemos que la institución debe dividirse y crear dos organismos separados, uno que se encarga de las pensiones y otra de los servicios médicos con sus respectivas directivas”.

Lombana señala que una nueva Constitución debe darle un blindaje similar al que tiene la Autoridad del Canal de Panamá a estas estructuras de la seguridad social para evitar problemas con el cambio de gobiernos.

Por otro lado, habla de incentivar la inversión privada extranjera directa con los distintos regímenes especiales que ya existen, como las sedes de empresas multinacionales, para que se amplíe su actuación hacia las provincias y otros sectores para permitir un desarrollo económico más balanceado. “Igualmente aprovecharía la nueva relación con China para abrir espacios al desarrollo de tecnología e investigación”, apunta.

El candidato independiente dice que no es negociable permitir importaciones que afecten la producción nacional agrícola, pero cree que no hace falta para eso revisar los tratados de libre comercio, sino aplicar los mecanismos de defensa comerciales con los que cuenta el país. Lombana acota que no está de acuerdo con las políticas de regulación de precios. “Si hay una competencia con reglas de juego claras y se fomenta la competencia no hay que preocuparse por la especulación en los precios”.

La visión de Lombana es la de un país que aproveche sus ventajas competitivas para crear una plataforma de innovación y desarrollo y darle prioridad a obras de infraestructura productivas, pero a su vez priorizar nuevos proyectos que beneficien realmente a la población y mejore su calidad de vida.

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