Relación de seda

Relación de seda

Cuesta más enviar un contenedor de Chiriquí a la capital del país, que mandarlo de Panamá a Shanghái. De los 9 mil 597 millones de kilómetros cuadrados en los que China se explaya en Asia, en solo el 15% pueden realizarse actividades agrícolas, producir alimentos. Ambas consideraciones pertenecen al economista panameño Eddie Tapiero, y con ellas logra resumir el porqué del ingreso de nuestro país a la Ruta de la Seda.

La visita a Panamá del presidente chino Xi Jinping ocurrió 40 años después de la apertura y reforma económica de ese país, con la aceptación de las leyes del mercado. Se propuso desde entonces una redistribución de los recursos, recuerda Tapiero. Antes de la transición descrita, en China prevaleció el accionar del Estado. Pero la cultura de hacer las transformaciones en largos periodos, según los designios trazados por el buró chino, los llevó a reconocer la necesidad de integrar el sector privado y de valorar la propuesta comercial de los otros países. No se trata de Marx ni de Adam Smith.

Xi Jinping, el primer presidente de la historia de China en visitar Panamá, en una era de integración multilateral. AFP

“Acá no caben ideologías. La guerra fría se acabó en el siglo pasado. La Ruta de la Seda es una iniciativa global que tiene en cuenta al comercio como el integrador natural de los países. Significa la oportunidad de generar mejores estándares de vida en la población”. Las relaciones se elevan entonces a un estadio de diálogo de varias voces circundado para buscar respuestas a la pobreza extrema, hacerle frente al terrorismo, proteger el medio ambiente. La conversación se simplifica con el comercio, un asunto de interés común.

“Si se observa la geografía panameña, hay terrenos muy fértiles desde la capital hasta la frontera con Costa Rica. Pero son tierras no potenciadas. Al mismo tiempo, China necesita mejorar el bienestar de su población, reducir los índices de hambre. Panamá, por su parte, tiene la urgencia de aumentar la capacidad de su sector logístico interno”.

El fortalecimiento de la cadena de suministros panameña cobra mayor sentido si mejora su oferta exportadora agropecuaria. El impacto de este esfuerzo, sostiene Tapiero, se apreciará en el tránsito de más panameños dedicados a una labor informal, a un trabajo basado en una remuneración salarial y el reconocimiento de todas las prestaciones sociales. “Le dirán adiós a la agricultura por necesidad”.

El experto pondera las asimetrías entre los dos países y pese a esta verdad reitera que China necesita de Panamá. Relata brevemente cómo tras la crisis financiera de 2008 el gigante asiático cayó en la cuenta de la insignificancia de sus fábricas cuando se contraen los mercados y se reduce el poder adquisitivo de los consumidores. Sin quién compre, entonces para qué fabricar. “China entiende que no puede crecer si los otros no pueden adquirir”. La conclusión derivó, en 2013, en la promoción global de la Ruta de la Seda. Tapiero añade en esta etapa la importancia de Estados Unidos, el socio comercial más grande de Panamá y de América Latina. “No tiene que quedarse por fuera. Más bien debe agregarse”.

El ingreso de Panamá a esta autopista mundial del comercio, enfatiza Tapiero, se supedita a un mejoramiento de los índices de transparencia, a una disminución de la corrupción. Habrá recursos económicos. “Su supervisión requiere ciudadanos informados que sepan exigir y comprometerse”. El énfasis adicional a una formación tecnológica y profesional de las personas acorde con las oportunidades próximas, radica en fomentar el fin del “temor” de la ciudadanía “a la clase política”. Una vez se la excluya, serán más eficientes los réditos de la Ruta de la Seda.

GLOBALIZACIÓN. La Ruta de la Seda toca suelo latinoamericano en Perú. Panamá proveería la oportunidad de un enlace con América Central y el Caribe. Tomado de internet

Sostiene que China también está aprendiendo. Al fin y al cabo es un país emergente. Pero quiere cerrar las brechas de la pobreza y prodigar esta meta en los demás intervinientes de la Ruta de la Seda. Un propósito de muy largo plazo con transacciones nunca antes vistas. Por lo menos en Panamá. “Preparémonos para situaciones en las que, por ejemplo, un conglomerado compre todo un edificio de apartamentos o adquiera un porcentaje grande de las galeras de una zona franca”. Para inversiones directas en sectores clave de la economía panameña. Eddie Tapiero resalta la decisión de Huawei de instalar un centro de distribución regional en Colón.

Y esa es solo una puntada de la Ruta de la Seda.

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