“Un mal día para el ego es un buen día para el alma”

“Un mal día para el ego es un buen día para el alma”

La forma de crecer y evolucionar más elegante, placentera y congruente con el amor a nosotros mismos, es a través del gozo, el éxito y la gratitud. Pixabay




Hace poco leí un artículo sobre una frase que mencionó en una entrevista de radio Michael Bernard Beckwith, fundador del Centro Espiritual Internacional Agape, y autor del libro Life Visioning. La frase es esta: Un mal día para el ego es un buen día para el alma.

En cuanto leí eso, vinieron a mi mente las experiencias en mi vida que han sido bastante “malas” según las recuerdo haber vivido, es decir, embarazosas, decepcionantes, incluso dolorosas, pero que en retrospectiva, resultaron geniales para mi crecimiento y desarrollo personal (o sea, para el alma).

Sin ir más lejos, los mejores programas de desarrollo personal que he hecho, me han hecho sentir así, es de esa forma que me doy cuenta de que realmente estoy trabajando y creciendo. Y eso me da la práctica para observar situaciones de la vida y aprender.

Siempre tenemos los maestros que necesitamos para evolucionar, si es que sabemos verlo.

Cuando me encuentro con personas que dicen: “soy así, no voy a cambiar a esta edad” me doy cuenta de lo plantadas en el ego que están, y eso me invita a pensar, y yo, en qué área estoy plantada también?

Nada cambia si nosotros no cambiamos, eso es una realidad, queramos verla o no.

Te propongo hacer el siguiente ejercicio, recuerda alguna situación o experiencia en la cual hayas sentido algo como lo que te comenté antes, vergüenza, no te sentiste a la altura, o no te gustó lo que te han dicho, pero, gracias a eso, has tomado en cuenta algo de esa molestia y has modificado algo en tu persona, en tus acciones, permitiéndote así generar un cambio, que generó un nuevo resultado.

Cuando observas a la distancia, el ego no permitía que veas el beneficio de lo que estaba pasando en ese momento, mientras sufrías por algo, algo sucedía, que sería positivo para ti.

La forma de crecer y evolucionar más elegante, placentera y congruente con el amor a nosotros mismos, es a través del gozo, el éxito y la gratitud. Sin embargo, debido a que en la vida se presentan dificultades y a menudo le cedemos nuestra fuerza a lo «negativo» (cuando nos resistimos, juzgamos o nos preocupamos), aprender a relacionarnos con los desafíos de una manera más positiva y consciente resulta un elemento crucial para el crecimiento.

Si recordamos que cuando nos asustamos generalmente lo que está en riesgo es nuestro ego, entonces en realidad no tenemos tanto que perder como creemos. Si adoptas esta reflexión –que un mal día para el ego es un buen día para el alma– con empatía y una perspectiva adecuada, podrás vivir con una noción más profunda de confianza y apertura.

Ahora, como decía antes, muchas personas se sienten a gusto con la forma en la que son, y creen que cambiar es para quienes lo necesitan y no les queda otra, sin embargo se les pasan por adelante muchas oportunidades, incluso hasta podrían aprender a gestionar su vida de forma más amena y eficiente, por el simple hecho de darse cuenta de que mientras estemos vivos, siempre estamos evolucionando y cambiando, no hacerlo, sería ir en contra de nuestras propias células.

Te invito a preguntarte, ¿te animas a cambiar? ¿Cuál es el concepto de la palabra cambio que tienes?

Una de las cosas más comunes que veo en sesión es que todas las personas traen la necesidad de que alguien más cambie para que su vida funcione. Incluso, yo misma tenía la misma expectativa hace años cuando comencé mi propio proceso terapéutico y mi vida comenzó a cambiar positivamente, al darme cuenta de que solo podía cambiarme a mi, a mi forma de ver la vida y a mis acciones, y así tendría una respuesta diferente de mi entorno.

Hay quienes creen que su vida estaría mejor si su pareja fuera de otra forma, o si su colaborador les respondiera como ellos esperan o si sus hijos valorasen lo que hacen por ellos, y así la lista es larga… siempre ponen la expectativa de cambio fuera de ellos mismos.

¿Qué tal si le prestamos más atención a nuestro crecimiento, evolución y transformación en vez de enfocarnos en tratar de cambiar a la gente y las circunstancias que nos rodean? Esto no significa que va a dejar de importarnos lo que otros hacen o dicen; ni que no debamos dar nuestra opinión a otros o pedirles ayuda. Y tampoco implica que debamos dejar de trabajar para alcanzar las metas, sueños o cambios relacionados con los aspectos más importantes de nuestra vida.

Entonces, la propuesta de esta semana es: abrirte al dolor que genera que algo no cumpla tus expectativas, revisa cuál es el botón de tu ego que ha tocado, aprende a aceptar eso, y revisa con alguien que pueda aportarte una mirada desde afuera, qué puedes modificar para así enriquecer tu vida de aquí, hasta que se acabe…

Te deseo lo mejor!

Buena semana!

Paula Cabalen

Estratega de negocios, CEO de Consultophy y embajadora Cambridge Business Association Points of You Caountry Leader
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