Tres pilares para un plan de reconstrucción de Panamá

Como consecuencia de la pandemia, Panamá necesitará un plan de reconstrucción de su economía. El periodo de confinamiento redujo considerablemente la actividad productiva. Si en promedio el 20% de las empresas se mantuvo operando con normalidad, otro 20% al 50% de su actividad y el resto de la economía se mantuvo paralizada, significa que la actividad económica se redujo 70% (en promedio), es decir 5.8% (la doceava parte del año) por cada mes de confinamiento.

Aunque aún se desconoce cuánto tiempo más durará el confinamiento, la caída en el nivel de actividad será de por lo menos 20% en el 2020. Para el primer semestre del 2021 se estima que se materializarían terminaciones laborales y reducciones en la capacidad instalada de las empresas y la economía volvería a caer aunque en menor proporción.

Ante el escenario probable de recesión severa, se requiere urgentemente un plan de reconstrucción de gran magnitud. Estimando una caída del producto interno bruto (PIB) de Panamá de 20.8% y 2.7% en 2020 y 2021 respectivamente, se requeriría  22 mil 700 millones de dólares como presupuesto del Plan, empleando un factor de 1.5x como múltiplo de reactivación.

Pilares del plan de reconstrucción

Serían tres:

1) Reducción del desempleo.

El desempleo podría llegar a 24.7% a finales de 2020 y a 26.1% a finales de 2021. La característica del desempleo es que se eleva con relativa facilidad pero es difícil reducirlo. El principal motor para promover el empleo es la inversión, tanto pública como privada.

2) Reducción de incertidumbre.

Los empresarios retraen las inversiones en contexto de incertidumbre. Por eso, es importantísimo que esta variable no se convierta en limitante a la inversión. Se requiere reglas claras, mensajes que no sean contradictorios, y sobre todo que se evidencie planificación en las acciones estatales. La comunicación efectiva también es factor clave para que este pilar acompañe a las medidas de impulso económico.

3) Reducción de desocupación inmobiliaria.

El sector inmobiliario es el acompañante perfecto del sector construcción y juntos superan el 20% de participación en el PIB, superando a cualquier otro sector individual. En el 2009 (crisis mundial) fue el único sector de los importantes que tuvo una caída en el PIB, evidenciando su comportamiento sensible a situaciones adversas. No obstante, esa volatilidad puede ser aprovechada para impulsar la economía ya que funciona como “resorte” e impulsa el crecimiento.
Conjuntamente con el sector construcción, serían los primeros sectores económicos en recuperarse.

Fondeo

Luego de tener bien establecidos los pilares, el plan de Reconstrucción con iniciativa estatal necesita un presupuesto. Lamentablemente, el sector público se encuentra en déficit y tiene escasos recursos para aportar al dinamismo económico.

Una buena alternativa para el financiamiento sería a través de los flujos futuros que obtendría el Tesoro Nacional provenientes de los dividendos el Canal de Panamá. Si dichos flujos se ceden a un fideicomiso y éste emite una deuda podría recaudar 50,000 millones de dólares si los bonos se emiten a 20 años o aproximadamente 90 mil millones si se emiten a 30 años.

Es importante resaltar que no se estaría cediendo flujos del Canal de Panamá, sino flujos futuros del Tesoro Nacional.

Por otro lado, es posible que los dividendos puedan estar sujetas a volatilidades por variaciones en los ingresos de peajes, sino también por requerimiento de flujos de inversiones por parte del Canal de Panamá. Para cubrir dicho riesgo, la estructura de endeudamiento puede contar con una cuenta de reserva (de liquidez) que le permitiría cubrir eventuales desfases de flujos que estarían destinados al servicio de deuda. También podría cubrirse con una póliza de seguros o una combinación de ambas opciones.

Los Canales de Transmisión

Los mecanismos a través de los cuales se implementaría la reconstrucción económica serían tres:

1) Inversión pública en infraestructura.

Esto incluye la construcción de obras públicas como carreteras, puentes, veredas, hospitales, escuelas, mercados y todo lo que requiere infraestructura al servicio de la ciudadanía. Desde esta vía las inversiones en obras y megaobras serían un importante generador de empleo. Incluso, en un contexto de Asociaciones Público Privadas, el estado panameño puede tener un rol inversionista y aprovechar el know-how del sector privado.

2) Préstamos al sector de bienes y servicios.

Parte de los fondos se puede destinar al sector privado para que profesionales independientes, así como micro, pequeñas, medianas y grandes empresas puedan usar estos fondos para el capital de trabajo que requieren y también para hacer inversiones. Estos serían préstamos de muy largo plazo, con fondeo estatal de “segundo piso” a tasa preferencial (cercana o igual a cero), evaluación e intermediación privada (bancos, financieras y cooperativas) y recaudación de la misma entidad otorgante. Los fondos también podrían incluir un subprograma especial de recréditos a las personas naturales para mayores fondos de financiamiento con garantía hipotecaria, o fondos que puedan ser usados para mayores plazos crediticios a personas físicas (ello permitiría reducir o mantener las cuotas mensuales con mayor financiamiento). En general, el objetivo sería “inyectar” fondos líquidos a las empresas y familias. Dichos fondos terminarán en inversión o consumo y serán un impulso adicional en la reconstrucción.

3) Fondo de Estabilización del Sistema Bancario

Toda economía exitosa tiene un sistema bancario sólido. Por ello, también sería importante que el fondo destine parte de sus recursos a proteger la estabilidad del sistema bancario. Debe tenerse en cuenta que en un banco los depósitos o aportes del público suelen ser 10 veces los fondos de los accionistas. En tal sentido al proteger a un banco se protege principalmente a los depositantes. Así, el fondo permitiría atender requerimientos de liquidez o solvencia de entidades bancarias, que podrían presentarse como consecuencia de los casos de interrupción parcial en la cadena de pagos como producto del desempleo y la recesión económica. En ese contexto, los bancos podrán contar con recursos suficientes para atender el flujo habitual de sus operaciones y las capacidades requeridas para aportar a la actividad de intermediación financiera.

El éxito de un plan de reconstrucción depende de dos factores principales: la rapidez con la que se reacciona y la magnitud cuantitativa del programa. El momento es ahora.