Retos y perspectivas del sector logístico para el 2022

Retos y perspectivas del sector logístico para el 2022

La fractura de las cadenas de suministro impacto el comercio mundial, pero Panamá supo responder para atender el transbordo y paso de mercancía. FOTO: ALEXANDER AROSEMENA




Haciendo un breve balance para el año 2021 sobre la actividad logística en nuestro país, pudiéramos señalar que Panamá debe ser reconocida como una plataforma integrada que se ha sabido mantener al servicio del comercio y de las operaciones globales de sectores tan diversos como lo son el farmacéutico, cuidados de la salud, moda, joyería, textiles, equipos electrónicos y dando pasos más en firme para convertirse en un hub de telecomunicaciones y de comercio electrónico para la región. Los actores que aquí operan y que brindan soporte a las cadenas de suministro globales lo han sabido demostrar durante estos casi dos años de pandemia, dónde en los momentos de mayor restricción y limitación, este importante engranaje para la economía local no ha dejado de operar, a pesar de las interrupciones logísticas que se han experimentado, derivadas de los cierres de puertos y aeropuertos en Asia, Europa y Estados Unidos, así como la volatilidad experimentada en los costos logísticos.

No obstante, y de cara al 2022, aún se observa que existe espacio para desarrollar y mejorar las capacidades operativas de empresas que dan soporte a los servicios logísticos locales. Esto no solamente se traduce en rediseñar flujos logísticos alternativos y en habilitar espacios de almacenamiento más cercanos a los puntos de consumo que faciliten la última milla y logísticas inversas, sino también en desarrollar y brindar acceso a herramientas y soluciones que permitan obtener mayor y mejor visibilidad en las cadenas de suministro, permitiendo anticipar y mitigar variables que ayuden a mantener la agilidad y flexibilidad requerida en las operaciones.

Saber rescatar, adaptar y adoptar las mejores prácticas de las marcas globales que nuestra plataforma logística atiende y replicarlas en menor escala en nuestro contexto local, permite que un clúster vaya madurando y transformándose. Esto se irá logrando mediante una debida conexión entre los actores y sus capacidades para operar y entregar valor cónsono con la voz de sus clientes, lo que a su vez también representa un desafío adicional desde el punto de vista de una cultura de negocios y de servicios, que históricamente no se reconoce por estar enfocada en una atención memorable para sus clientes.

Otro de los desafíos que observamos para este sector, es la necesidad inminente de ir construyendo y formalizando capacidades orientadas a la transformación digital de los actores logísticos locales. En el último año y medio, hemos tenido casos de empresas de este sector muy interesadas en “transformarse digitalmente”, en querer dar un salto drástico en la manera como llevan su operación y hacen negocio. Invariablemente, buscando mantenerse a tono con las prácticas que sus clientes más importantes van demandando, varias de ellas han reconocido que, para dar el salto, requieren regresar y revisar aspectos básicos que ayudan a cimentar las bases para una transformación mejor estructurada, medible y sostenible. Desde la revisión y formalización de su gobierno corporativo y planes de sucesión, hasta los procesos que soportan su propuesta de valor y continuidad como negocio. En paralelo, esto va requiriendo construir una cultura que ayude a que estas inversiones sean sostenibles y beneficiosas en el tiempo.

A nuestro mejor entender, las empresas que dan forma a la actividad en el sector logístico panameño, colocando las expectativas y prioridades de sus clientes en el centro, requieren prestar atención a lo siguiente:

- Sacar mejor provecho de los datos para mejorar sus competencias y robustecer los procesos de toma de decisión que permitan a las empresas pivotar ágilmente para adaptarse al siguiente desafío, no solo los que se van dando en el contexto económico, sino también desde el punto de vista de la constante evolución de las expectativas y prioridades de los clientes.

- Con lo anterior, evaluar la necesidad de reconfigurar modelos de negocio.

- Invertir en la fuerza laboral, trabajando en un balance entre competencias técnicas y blandas alineadas a las estrategias y necesidades de transformación del negocio.

- Estar más cerca de la red de proveedores y reconocer e identificar alianzas alternativas que permitan sostener y/o potenciar la propuesta de valor de la empresa.

Sin duda, los últimos dos años han representado lecciones muy valiosas para el sector logístico local y el éxito de las iniciativas que cada empresa tengan planteadas en sus agendas para 2022, dependerán altamente de la capacidad de anticiparse, reaccionar de forma muy ágil y conectada a un propósito que como país debemos ir sosteniendo y transformando.

 Jorge Townshend Camazón

Gerente de Asesoría en Operaciones de KPMG
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