Por qué diversificar la inversión es clave en tiempos de crisis

Por qué diversificar la inversión es clave en tiempos de crisis

Es fundamental analizar en dónde se invertirá el dinero, algunos factores son determinantes para evitar el riesgo en exceso. Imagen de Sergei Tokmakov Terms.Law en Pixabay




Ahorrar y tener recursos para futuras inversiones es vital para garantizar ingresos y flujos de recursos adicionales. Pero antes de invertir tome en cuenta algunas recomendaciones.

Siempre he creído y recomendado que ahorrar es la base de la independencia financiera. Sin ahorro, no hay capacidad de futura inversión y menos aún la posibilidad de generar flujos que complementen nuestros ingresos cuando no estemos activos laboralmente.

No obstante, unido a las palabras riesgo y rentabilidad, que van en sentido paralelo: a mayor riesgo, mayor rentabilidad y viceversa, tenemos dos palabras, que bien gestionadas, ayudan a mitigar el riesgo y a superar coyunturas difíciles: diversificación y liquidez. El concepto de diversificación es sencillo: implica no destinar todos tus ahorros o inversiones a una sola actividad, activo financiero o propiedad, porque situaciones no esperadas o no deseadas, internas o externas al activo pueden disminuir su valor y rentabilidad, afectando tus ingresos futuros. El de liquidez es más sencillo aún: los fondos de una cuenta de ahorros los puedes retirar cuando desees, los fondos invertidos en una casa los puedes retirar cuando logres venderla. Está claro que es inmediato y más sencillo y que no.

Esto que es evidente, muchas veces se nos olvida y muchos caemos en la tentación de concentrar nuestras inversiones en activos que no sólo tienen una baja rentabilidad, sino que están sujetos a condiciones de mercado o geopolíticas que no podemos controlar, y que además presionan o extinguen su liquidez, como por ejemplo las inversiones inmobiliarias.

Situaciones como las que vive un hermano país del sur de América, donde un nuevo gobierno no sólo es incapaz de formar un equipo de personas calificadas, sino que propugna ideas trasnochadas que han generado desconfianza en la población y los inversores, logrando que todos los activos en esa nación hoy valgan menos, su moneda -el Sol- se haya devaluado y miles de millones de dólares hayan salido del país buscando seguridad. Medidas que no son nuevas y destruyen el valor de nuestros ahorros.

Ningún país ni sociedad está libre de estas disrupciones, por lo cual es importante que cada uno consciente de su perfil y apetito de riesgo decida la mejor combinación de activos, diversificando los mismos por clase de activos: instrumentos de renta fija, renta variable, depósitos bancarios o bienes inmuebles; por sectores económicos: no es lo mismo invertir en acciones de una empresa minera cuyos precios son cíclicos y fijados por el mercado, que una empresa eléctrica que tiene ingresos más estables, y por zonas geográficas: no es lo mismo invertir en países con una tradición de respeto a las normas jurídicas, gobiernos democráticos y donde se castiga la corrupción que en otros donde cualquier cosa puede pasar. Sin duda, en estos últimos la rentabilidad será mayor, pero el riesgo también, por lo que es muy peligroso concentrar sus inversiones en este tipo de geografías.

En mi experiencia, la diversificación es posible porque hoy, en un mundo globalizado, las opciones de inversión son infinitas. Debemos tener el cuidado y prudencia de entender muy bien los riesgos subyacentes en cada tipo de instrumentos, analizar muy bien la situación de cada empresa en la que invertimos y por supuesto estar claros de los riesgos sistémicos de las sociedades a las que apostamos.

Busque la asesoría adecuada y matice ese pensamiento que una propiedad inmobiliaria es la mejor inversión: un inmueble vale los flujos que es capaz de producir a través de un alquiler y su capacidad de revalorizarse en el tiempo, así como un bono vale por los flujos de sus cupones o la acción de una empresa por los flujos de utilidades que genera.