Navegando la disrupción digital: aprendizajes para impulsar una transformación efectiva

Ya todos vimos los números: la disrupción digital se está acelerando. El poder computacional se duplica cada dos años, en sintonía con la Ley de Moore. Más del 50% del mundo está conectado a internet. En los próximos años, se espera que entre el 50% y el 60% del aumento en el volumen de compras venga de canales digitales. Se estima que tecnologías como internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) tienen la capacidad de generar entre $3.9 billones y $11 billones de dólares hacia 2025, equivalente a más del 20% del PIB mundial actual.

La revolución digital ya es una realidad que llegó para quedarse. Las tecnologías digitales han penetrado el 30% de la actividad económica y un tercio de los productos y operaciones con potencial de digitalización ya han experimentado la transformación. En el ámbito global, la disrupción digital captura el 45% del crecimiento de compañías tradicionales y el 35% de sus ganancias. De mantenerse el ritmo en el que las startups están disrumpiendo las industrias, el 75% de las empresas tradicionales que están hoy en el S&P 500 será reemplazó en 2027.

La disrupción digital genera no solamente nuevas oportunidades de negocio, sino también importantes transformaciones y desafíos a lo largo de las cadenas de valor. El surgimiento de “atacantes digitales” y de ecosistemas digitales ponen una fuerte presión competitiva a lo largo de todos los sectores. La profundización de la digitalización ha llevado también a la intensificación de dinámicas de “el ganador se lleva todo”.

Un estudio de digitalización realizado por McKinsey & Company encontró que solo una de cada 10 firmas logra ganar en la era digital, considerando crecimiento, rentabilidad y ROI digital. En este contexto, implementar una estrategia digital se vuelve una cuestión de supervivencia. El 90% de los CEO consideran que la economía digital impactará el futuro de su industria y que el tema se priorice en sus agendas.

Más allá de la disrupción y la dificultad de ganar, existen importantes aprendizajes para impulsar una transformación digital exitosa en esta era. Los líderes digitales reportan tasas de crecimiento anual compuesto tres veces superiores a las demás y retornos adicionales a inversionistas del 60%. Nuestra experiencia indica que, si bien no hay una receta única, los ganadores digitales logran desarrollar seis prioridades para impulsar su transformación digital:

1. Estrategia e innovación.

Es fundamental que la estrategia digital se encuentre integrada con la estrategia general de la organización. La estrategia debe establecer una visión clara de cómo usar nuevas formas de interactividad y datos para generar una propuesta de valor distintiva. Para ser efectivas, las inversiones digitales deben ser precisas y dirigidas, lo que requiere que las empresas conozcan sus niveles de madurez digital para identificar las dimensiones a priorizar. Al mismo tiempo, deben explorarse nuevas oportunidades de negocio más allá del núcleo que aprovechen activos y capacidades existentes.

2. Interacción con clientes.

Hay que entender en profundidad cómo interactúan los clientes con la organización y con qué fin lo hacen, de forma tal de poder construir una experiencia de clase mundial. El marketing digital constituye una herramienta esencial para responder a las necesidades y preferencias de los clientes. Es clave la inmediatez. Una encuesta reciente reveló que el 61% de los participantes no está dispuesto a esperar más de 45 minutos por una orden de comida y 1 de 5 esperarían solo 5 o 10 minutos por un taxi pedido a través de una aplicación.

3. Automatización de procesos.

La automatización y la reinvención de procesos permite generar impactos en el top y el bottom–line a partir de mayor eficiencia y reducción de costos. Se estima que inversiones en RPA (Robotic Process Automation o Automatización de Procesos Robóticos) pueden tener retornos de la inversión de entre 30% y 200% en el primer año. La automatización debe ir acompañada de una fuerte agenda de desarrollo del talento del futuro, que fomente una colaboración efectiva entre humanos y máquinas.

4. Organización y cultura.

Responder a la disrupción requiere una organización y una cultura ágiles. Es necesario introducir cambios estructurales en la cultura corporativa que permitan la adaptación de procesos y estructura para ser más flexibles, dinámicos y colaborativos. Una transformación exitosa debe ir mucho más en profundidad que lo que se ve en la superficie. En una encuesta realizada a más de 2 mil ejecutivos se identificó a la cultura como la principal barrera para la implementación de una estrategia digital.

5. Tecnología.

Una organización puede llegar tan lejos como sus capacidades lo permitan. Y la tecnología no es una excepción. Más allá del hardware, es necesario desarrollar un modelo y una arquitectura de TI que habiliten la construcción ágil de propuestas de valor para el cliente. La ciberseguridad es clave y requiere tanto previsión como resiliencia, pero no necesariamente grandes inversiones.

Alrededor del 70% de los ciberataques son hechos mediante tácticas sencillas, como correos electrónicos fraudulentos. La clave pasa no tanto por gastar más, sino por protegerse mejor. Una encuesta realizada por McKinsey titulada Cyber Risk Maturity Survey, o Encuesta de madurez de riesgo cibernético, reveló una baja correlación entre la inversión en ciberseguridad y el grado de protección de la compañía, principalmente por falta de protección de los activos más relevantes.

6. Datos y analítica.

Una estrategia de gestión de datos exitosa no pasa por acumular más información, sino por desarrollar, consolidar y procesar la información relevante para mejorar la toma de decisiones. Como parte de este esfuerzo, es importante diseñar políticas claras de manejo y uso de datos que permitan a las compañías apalancar innovaciones como la nube para ofrecer nuevas capacidades y servicios a sus clientes y empleados de una manera ágil, escalable y eficiente.

La aplicación de modelos de analítica avanzada resulta fundamental para traducir datos en aprendizaje, pero eso no implica que cualquier organización necesita construir su equipo de científicos de datos. Una estrategia de costo efectiva debe aprovechar capacidades existentes en el ecosistema alrededor de la organización y focalizarse en desarrollar el talento esencial y distintivo para ganar.

La capacidad de disrupción de la digitalización es tal que ha invertido la dinámica de liderazgo, que empieza a girar cada vez más alrededor de la innovación y el uso de nuevas tecnologías. Mientras que hace unos años la innovación digital tenía su origen en los departamentos de TI, hoy requieren de CEO visionarios dispuestos a impulsar una transformación que permee a lo largo de toda la organización. Si bien el desafío es grande, la magnitud y el ritmo de la disrupción no dejan otra opción. En la era digital, no reaccionar no es una opción. Es ganar o ganar.

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