Medidas que pueden impulsar la economía panameña en 2021

El año 2020 terminará marcado de forma inequívoca por los retos derivados de la pandemia de Covid-19, situación que ha representado un desafío mayúsculo para la humanidad con consecuencias profundas en todos los ámbitos de nuestra vida.

Uno de los aspectos que ha sido redefinido totalmente por la pandemia se refiere a la estabilidad macroeconómica de los países, así como a las perspectivas de recuperación para los próximos años.

Si hacemos un breve recorrido por la situación global al cierre de 2020, nos encontramos que, a excepción de China, cuya economía se espera que finalice el año con un mínimo crecimiento, las restantes grandes economías del mundo han sufrido caídas significativas.

En el caso de Estados Unidos, a pesar de los planes de estímulo puestos en marcha durante el 2020, y la perspectiva de aprobación de un tercer plan, se espera una caída de su economía de alrededor del 3,7% con un crecimiento pronosticado para el próximo año de 3,2%; mientras que para la Zona euro se espera una caída del 7,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) seguido de una estimación de crecimiento para el año próximo del 3,6%.

En cuanto América Latina y El Caribe, vale destacar que el Fondo Monetario Internacional ha alertado que la región será la más golpeada en el mundo la crisis actual, siendo además que los diferentes gobiernos de la región no cuentan con gran margen de maniobra para poder impulsar la economía mediante la inversión y gasto público.

Con respecto a Panamá, quiero destacar los siguientes aspectos al cierre de 2020:

1. Una estimación de caída del PIB de 10%;

2. Un déficit entre ingresos y gastos que duplicaría al de 2019 y que estaría alrededor del 4%-5% del PIB;

3. Una ratio de relación Deuda/PIB que podría cerrar ligeramente superior al 60%.

Derivado de lo anterior, podemos decir que Panamá enfrentará un gran reto durante el 2021, reto además que deberá afrontarse bajo un escenario de reducción de ingresos, contando al mismo tiempo con un discreto fondo de ahorros, y sin la posibilidad de lanzar o poner en marcha un agresivo plan de inversión y gasto público, debido a que las prioridades del gasto han cambiado a consecuencia de la crisis sanitaria que aun se mantiene.

Sin perjuicio de lo anterior, considero que el País podrá encontrar el balance que le permita seguir adelante, manteniendo un equilibrio entre las diferentes fuerzas que estará impactando las finanzas públicas los próximos años. Por tanto, quiero referirme sobre algunas consideraciones con respecto a las políticas fiscales y económicas que pudieran servir de impulso al país para afrontar de mejor forma los escenarios venideros:

1. Priorización de la inversión y el gasto público

En un escenario de reducción de ingresos es fundamental que el País pueda definir las inversiones fundamentales que impulsará en los próximos cuatros años. Creo se hace necesario garantizar los fondos que permitirán concluir el desarrollo de las grandes obras de infraestructura pública (Cuarto Puente Sobre el Canal, Línea 3 del metro de Panamá, Finalización de la nueva terminal de Tocumen) así como cualquier otro que sea definido por las autoridades como un proyecto fundamental que represente una apuesta para el desarrollo.

Igualmente, en un escenario de deterioro de los índices de pobreza y pobreza extrema, se hace necesario que el País defina a quiénes y de qué forma le brindará su apoyo en estas difíciles circunstancias. El País debe intentar definir y cuantificar de la mejor forma posible el apoyo que estará brindado a aquellos que han sido afectados de mayor forma por la pandemia.

2. Desarrollo de las Alianzas Público-Privadas.

Durante los últimos años Panamá ha desarrollado todo un marco normativo para el desarrollo de las Alianzas Público-Privadas, sin embargo, a la presente fecha no ha habido claridad de los proyectos que el Estado pretende desarrollar bajo esta modalidad.

En un escenario en el cual el País tendrá menos ingresos fiscales, se hace fundamental poder obtener el apoyo de la empresa privada para desarrollar las inversiones que el Estado no podrá asumir en los próximos años.

3. Desarrollo de modelos de negocios basados en las nuevas tendencias derivadas de la crisis.

Durante el año 2020 fue promulgada en Panamá la ley mediante la cual se estableció el Régimen Especial para el Establecimiento y Operación de Empresas Multinacionales que Prestan Servicios de Manufactura (el régimen EMMA), este régimen es la respuesta de Panamá a una de las tendencias en auge derivado de la pandemia.

A nuestro criterio, se hace necesario que en conjunto el sector público y privado se desarrollen modelos de negocio bajo este régimen que puedan ser presentados a los potenciales usuarios. En principio, Panamá no tiene una tradición en el sector manufacturero enfocado en el mercado internacional, por lo que es fundamental unificar el mensaje que se quiere llegue a los agentes del mercado, y que así dichos agentes puedan tomar en consideración a Panamá como una real opción para el desarrollo de una operación de manufactura que reúna dichas características.

4. Mantener el apoyo a los pequeños y medianos empresarios.

Tal y como ha sucedido en otros países, se hace necesario mantener el apoyo a los pequeños y medianos empresarios para brindarles la oportunidad de volver a iniciar su ciclo de negocios.

Por tanto, durante el 2021 los bancos estatales, podrían convertirse en los pioneros en el otorgamiento de financiamientos a este sector, brindándoles la oportunidad de contar con liquidez al momento de la reapertura correspondiente.

Cabe destacar que este financiamiento debe responder a las expectativas de recuperación que cada negocio en particular tenga la capacidad de exponer al banco, y que se encuentre reflejado en su plan de negocios, y los bancos deberán también tener en consideración la realidad de cada uno de ellos para plantear soluciones ajustadas a cada caso.

Como hemos comentado a lo largo de este artículo, el mundo, la región y Panamá tendrán en 2021 un gran desafío por sentar las bases de la recuperación progresiva de la estabilidad macroeconómica. Por tanto, el análisis integral de la situación y desarrollo de las políticas fiscales y económicas que sean impulsadas marcará el cumplimiento de los objetivos fundamentales de 2021: estabilidad, apoyo a los más vulnerables y la capacidad sentar las bases para el crecimiento económico en los años venideros.

Foto principal: Alexander Arosemena, La Prensa

Carlos Escalona

Manager Ernst & Young Panamá, S.A.