Los retos y las tendencias en el mercado energético centroamericano

Los retos y las tendencias en el mercado energético centroamericano

La eficiencia energética debería ser la base de la planificación de todo sistema moderno. La Prensa / Gabriel Rodríguez.


Las tendencias hacia la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, generación en menor escala y la movilidad más limpia marcan a la industria.

En las últimas dos décadas, prácticamente todos los mercados energéticos de Centroamérica y el Caribe han sufrido cambios importantes en su regulación, composición de la matriz, y situación competitiva.

La mayor parte de los países han avanzado hacia mercados más abiertos, más competitivos, y con mayor énfasis en fuentes “modernas” de energía, o más bien, en la adaptación para la generación eléctrica de las tecnologías eólica y solar, así como el uso del gas natural licuado en varios mercados.

La movilidad limpia (eléctrica o a hidrógeno), y el almacenamiento en baterías, también están incursionando en los mercados regionales.

Los consumidores se han vuelto más exigentes, cuestionando cada vez más los orígenes, costos y calidad de los servicios que reciben, y la electricidad no escapa estos cuestionamientos.

Los requisitos de protección ambiental y social se han fortalecido en la mayor parte de los países, y eso obliga a los participantes en los mercados a ser cada vez más conscientes sobre estos temas a la hora de buscar las soluciones adecuadas a la demanda energética.

Las tendencias hacia la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, generación en menor escala (centralizada y distribuida), movilidad más limpia y relaciones directas productor – consumidor final no son reversibles. Los mercados, las regulaciones, y sobre todo, la mentalidad de las autoridades y de las empresas debe evolucionar imperativamente para agilizar la transición.

Estas tendencias nos llenan de optimismo, pero también presentan nuevos retos e interrogantes: ¿Cómo se da confiabilidad y respaldo a sistemas compuestos por muchas pequeñas plantas renovables con recursos interrumpibles o estacionales? ¿Cómo se distribuyen los costos de los sistemas centralizados si los mayores consumidores quieren tener generación propia? ¿Cómo deben evolucionar las redes para compensar la entrada de estos nuevos modelos? ¿Qué hacemos con la enorme inversión de nuestros países en plantas centralizadas a combustibles fósiles?

La respuesta general es, diversificación y flexibilidad (tecnológica, regulatoria, pero sobre todo mental). Cada mercado debe estudiar su situación particular, verse al espejo y lograr un diagnóstico realista con base en su estado actual y compromisos/metas futuras.

¿El gas, lo incorporamos o no? Depende de cada mercado, pero sólo si lo hacemos mediante generación flexible que pueda absorber las oscilaciones de los generadores renovables interrumpibles, y si no tenemos suficientes fuentes de almacenamiento en el sistema existente.

Debemos considerar que la infraestructura centralizada para importación, regasificación, generación y distribución con gas requiere enormes inversiones que se amortizan en plazos muy largos, así que en vez de ser combustibles de transición en países que ya tienen matrices muy limpias, pueden volverse cargas financieras de largo plazo, sobre todo si por la naturaleza de los activos y su financiamiento, deben despacharse continuamente. Por lo tanto, en estos escenarios no sería recomendable realizar grandes inversiones de largo plazo en combustibles fósiles.

¿Tenemos suficiente reserva en el sistema, o no? ¿Debemos incorporar almacenamiento de batería en ciertos puntos de las redes, para estabilizarlas y mejorar la calidad? ¿Debemos invertir en medidores y redes inteligentes? En todos los casos sí, sobre todo para poder incorporar transporte eléctrico al sistema.

Y en el fondo de toda la discusión, debemos manejarnos pensando siempre en el mejor costo posible para la totalidad de los consumidores (que somos todos) y en que el kilowatt más barato es el que no se consume. La eficiencia energética debería ser la base de la planificación de todo sistema moderno. Optimizando las redes, podemos evitar mucha inversión adicional en generación.

Jorge  Dengo

Líder de Asuntos Regulatorios y Desarrollo de Mercados para Centroamérica en Celsia
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