Liquidez y desempeño financiero, de la crisis a la oportunidad

Liquidez y desempeño financiero, de la crisis a la oportunidad

La pandemia de la Covid-19 afectó el desempeño financiero y la liquidez de las empresas, pero ¿qué debemos hacer?

Es visible para todos, el impacto a nivel mundial que ha dejado la pandemia de la Covid-19 en los diferentes sectores, las evidencias son los empresarios que han decidido cerrar sus operaciones de manera permanente y/o los que no han decidido operar al menos de manera temporal, por falta de liquidez.

Las medidas establecidas por los encargados de la salud y las reaperturas de manera gradual con el objetivo de minimizar el contagio y evitar el colapso del sistema de salud, no han permitido obtener los ingresos y flujos de efectivos necesarios para evaluar una reapertura de negocios y mostrar un alza en los factores macroeconómicos.

En el caso particular de Panamá, al no tener un banco central y no poseer una política monetaria; por ende, no poder incidir en las tasas de interés, dificulta inyectar la economía de manera rápida y eficiente. Esto trae como consecuencia, que el Gobierno y los negocios tengan que adoptar otras medidas para poder seguir resilientes mientras seguimos en pandemia.

Los bancos juegan un papel importante en el crecimiento de la economía de cualquier país del mundo, debido a que tienen la capacidad de captar fondos del público (ahorro) y prestarlos a terceros (inversión), después de haber realizado el análisis “filtro” para que la inversión sea destinada a un entorno seguro y estable.

En Panamá, el Sistema Bancario es y se mantiene robusto, gracias a la estricta regulación por parte de la Superintendencia de Bancos de Panamá y las políticas y procedimientos establecidos por parte de los bancos.

De acuerdo con el Informe de Actividad Bancaria reportado para el cierre del año 2020, la liquidez legal de los bancos era de 62.7%, y la adecuación de capital sobre activos ponderados por riesgo era de 15.9% lo que supera de manera importante el mínimo regulatorio de 8% que requiere la Ley Bancaria.

Los depósitos desde que inicio la Pandemia han crecido en 8.11%, impulsados por los montos gestionado por el Gobierno para hacer frente a la crisis por la pandemia. Sin embargo, las utilidades disminuyeron en un 45.4% con respecto al 2019, principalmente por la reducción de otorgamientos de nuevas facilidades crediticias y por las provisiones de riesgo de crédito que han tenido que establecer de casi un 100% más con relación al período anterior.

El Gobierno ha destinado $500 millones para que los bancos locales puedan apoyar económicamente los sectores que han sido afectados de manera importante durante esta pandemia, entre los cuales podemos destacar la construcción, servicios, comercio, hoteles y restaurantes, agropecuario, entre otros. Sin embargo, esta inyección es solo una porción del total de los préstamos que han sido modificados; por lo que, el proceso de otorgamiento de préstamos es mucho más conservador en relación a la posición que mantenían los bancos antes de pandemia.

Estamos ante un exceso de liquidez bancaria; sin embargo, poca inversión al no haber garantías tangibles y operación continua que garantice el repago de obligaciones.

No obstante, más allá del impacto negativo se crea la oportunidad para implementar mejoras a nivel de gestión corporativa, que sin duda, deben quedar como parte del ADN de toda organización y realizar entre otras: Evaluaciones oportunas de las mediciones clave de liquidez y respuestas eficientes a las solicitudes de los reguladores y de otras partes interesadas, rápida adaptación al medio ambiente volátil y a las condiciones comerciales en constante cambio, para lo cual es indispensable el fortalecimiento de las medidas de control interno y agilidad en comunicación.

Por otro lado, el análisis oportuno de los productos afectados y el volumen de negociación genera oportunidades de optimización a largo plazo de la cadena de suministro, y los planes de contingencia y de reservas como una nueva función al interior de los equipos encargados de finanzas, son pilares claves de la lección aprendida durante la crisis.

Es importante que las compañías se reinventen y busquen alternativas para seguir operando, automatizar procesos y presentar estados financieros realistas, apegados a las normas internacionalmente aceptadas. Para esto, es recomendable consultar con los expertos en captación de fondos privados y/o públicos, restructuradores de deuda, especialistas en normas financieras y contables, y en automatización de procesos.

Definitivamente, este es el momento de reevaluar el futuro en 3 grandes etapas: Reaccionar, Resiliencia y Realizar. Es decir, debemos gestionar las prioridades comerciales, abordar los problemas y brindar soporte a las operaciones durante la pandemia.

En cada una de estas grandes etapas que dan respuesta en el tiempo, dependiendo la etapa en la que se encuentra la compañía, se debe mantener una hoja de ruta que sirva de guía para los diferentes sectores, soportado en 5 grandes pilares: Gente (recursos), Estrategia y Operaciones, Riesgo, Finanzas y Regulación.

Apoyar a las entidades a resistir mientras dure la pandemia y a cosechar resultados positivos en un futuro cercano es prioritario. Con el aporte de todos, incluyendo las sinergias entre sector privado y gobierno, podremos salir adelante.

 Carlos Pinto

Socio de Auditoría para el Sector Financiero y Líder de Gestión de Calidad de Auditoría y Aseguramiento de BDO en Panamá
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