Las seis ventajas competitivas de Panamá

Panamá es el país con mayor crecimiento económico en Latinoamérica durante los últimos 30 años. Durante el periodo 1989-2019 mostró un crecimiento promedio de 5.8% en su PIB anual y no decreció en ningún año. Situación excepcional a nivel latinoamericano.

Un factor clave para ello ha sido su gran capacidad de atraer capitales e inversión extranjera directa. Esto último tampoco ha sido casualidad, sino que corresponde principalmente a sus ventajas competitivas.

Estas reflejan las razones por las que los inversionistas deciden invertir en Panamá y no en otros países latinoamericanos. A diferencia de las ventajas comparativas, las ventajas competitivas se desarrollan y reflejan decisiones, políticas, acciones o medidas tomadas para planificarlas, y mantenerlas y hacerlas sostenibles.

En mi opinión, Panamá cuenta con varias ventajas competitivas, las cuales resumo en seis:

1) El dólar como moneda. Esta característica hace que la inversión carezca de riesgo cambiario, es decir que no haya posibilidad de pérdida para el inversionista por variabilidades del tipo de cambio y que se mantenga su inversión en la moneda “fuerte” (dólar). En este factor, Panamá solamente compite con El Salvador, Ecuador y Puerto Rico, habiendo demostrado ser un país con mayor atracción de inversión que dichos países. Para los países que poseen riesgo cambiario, la expectativa de retorno del inversionista se eleva por la denominada “prima por riesgo” y, en términos generales, eso hace a Panamá más competitivo como país.

2) Tributación Territorial. En Panamá solamente causa impuesto sobre la renta aquellos ingresos generados territorialmente, siendo un lugar propicio para establecer empresas internacionales, las cuales generarán “renta local” y “renta extranjera”, no resultando impuestos a las ganancias en este último rubro. Esta figura tributaria es sumamente atractiva para grupos regionales o holdings de negocios que establecen su base en Panamá. Eso permite que la inversión sea más eficiente, es decir que los retornos sean mayores respecto de inversiones en países latinoamericanos como Colombia o Perú, donde la renta es universal, es decir, el impuesto a la renta es aplicable aún si la renta es territorial o no.

3) Conectividad. Esto va mucho más allá que la ubicación geográfica, debido a que se ha desarrollado durante décadas infraestructura alrededor de los elementos “ancla” como pueden ser el Canal de Panamá y el Aeropuerto de Tocumen. Por ejemplo, tiene que ver con la capacidad logística que complementa al Canal, el mantenimiento de naves, el desarrollo de puertos, las inversiones realizadas por la principal línea aérea panameña (Copa Airlines), el paso de cables submarinos de fibras ópticas que conectan ambos lados oceánicos, entre otros. En resumen, un hub logístico, aéreo y de telecomunicaciones. Esto favorece el ambiente de negocios considerablemente.

4) Centro Bancario Internacional. La banca tiene un rol fundamental en el desarrollo económico de un país, el crecimiento de los negocios y el bienestar de las familias. Gracias al sistema bancario las empresas pueden endeudarse e invertir. La inversión genera empleo, permite que las familias consuman y que, a su vez, puedan endeudarse para acceder a una mejor calidad de vida a través de una hipoteca o un vehículo propio. Todo este circuito productivo además permite recaudar mayores impuestos por transacciones (ITBMS) y por ganancias (ISR) tanto de empresas como de familias. Actualmente hay 59 bancos en Panamá y 10 licencias de representación, habiendo generado créditos internos que representan aproximadamente 80% del PIB, el segundo nivel de penetración más alto de Latinoamérica (después de Chile).

5) Grado de Inversión. Panamá es uno de los países con mejor calificación de riesgo emitida a estados latinoamericanos, por las tres principales calificadoras de riesgo a nivel internacional. La categoría “grado de inversión” está referida a los niveles más altos en términos relativos y solamente se encuentran en dicha categoría: Chile, México, Perú, Uruguay, Colombia y Panamá. Panamá ha recibido BBB+ de S&P, BBB de Fitch y Baa1 de Moody´s. Esta última es equivalente al BBB+ de las dos primeras calificadoras. Tanto S&P como Fitch han asignado perspectiva negativa a la calificación, mientras que Moody´s le ha dado perspectiva estable. Panamá obtuvo su primer grado de inversión en marzo de 2010 cuando Fitch le asignó BBB- con perspectiva estable. Durante le periodo 1989-2009 el crecimiento promedio del PIB en Panamá fue 5.6%, pasando a 6.2% para el periodo 2010-2019.

6) Crecimiento económico permanente. Esta característica hace que el inversionista vea posibilidades de consumo interno en forma estructural y desde el punto de vista de negocios, significa tener un mercado de compradores mínimo, es decir, “con razonable seguridad”. Sin duda, esta situación se ha afectado por la pandemia, pero en términos relativos, aún se mantiene porque ha sido generalizada para el resto de países latinoamericanos. Como se mencionó previamente, este escenario favorece enormemente a las empresas, familias y estado recaudador, por lo que se puede calificar el estado de la economía panameña 1989-2019 como un “megaciclo de crecimiento económico”, inusual en Latinoamérica, que se ha visto interrumpido por la pandemia.

En resumen, hay por lo menos seis características que hacen que Panamá sea sumamente atractivo para un inversionista internacional. Ventajas competitivas que en conjunto son únicas en Latinoamérica. Es importante cuidarlas, mantenerlas y desarrollarlas para seguir propiciando los beneficios de recibir inversiones que generen empleo y bienestar. Es importante también que las autoridades planifiquen e implementen un Plan de Reconstrucción de la economía panameña que vaya acorde con la magnitud del daño generado por la pandemia y que se haga de manera oportuna a fin de mantener las ventajas mencionadas, principalmente las dos últimas.