La importancia del propósito individual en tiempos de crisis

En estos tiempos de incertidumbre y mayor estrés, es comprensible que los líderes de las empresas dediquen mayor atención a prioridades corporativas urgentes y menos atención a consideraciones personales intangibles. Sin embargo, ¿qué tan importante es fomentar que las personas piensen en su «propósito en la vida» en una coyuntura como la actual, cuando los líderes están preocupados, de manera paralela, por el bienestar de su equipo y la supervivencia corporativa?

¿Por qué propósito?

Es más importante de lo que uno piensa. Durante los tiempos de crisis, el propósito individual puede ser una pauta que ayuda a las personas a enfrentar la incertidumbre y mitigar los efectos nocivos del estrés.

Las personas que tienen un fuerte sentido de propósito tienden a ser más resilientes y muestran una mejor recuperación tras eventos negativos (Stacey M. Schaefer et al., “Purpose in life predicts better emotional recovery from negative stimuli,”)

De hecho, una investigación realizada por McKinsey durante la pandemia revela que, al comparar a las personas que dicen estar «viviendo su propósito» en el trabajo con quienes dicen que no lo están, los niveles de bienestar del primer grupo suelen ser cinco veces más altos que los del segundo.

Además, los miembros del primer grupo tienden a tener cuatro veces más probabilidades de reportar niveles más altos de compromiso con su organización.

Las personas con propósitos definidos también viven vidas más largas y saludables. El proyecto Rush Memory and Aging (Memoria Rush y Envejecimiento), que comenzó en 1997, encuentra que al comparar a los pacientes que afirman tener un sentido de propósito con aquellos que no lo tienen, los primeros son: 2.5 veces más probables de no padecer demencia, 22% menos probables de exhibir factores de riesgo de derrame cerebral y 52% menos probables de sufrir un derrame cerebral.

El propósito individual también ha demostrado beneficios para las organizaciones. El propósito puede contribuir de manera importante en la experiencia de los colaboradores, lo que a su vez está vinculado a niveles más altos de desempeño, un compromiso organizacional más fuerte y un mayor sentimiento de bienestar.

Las personas que encuentran que su propósito individual es congruente con su trabajo tienden a obtener más sentido en sus roles, lo que los lleva a ser más más productivos. La investigación de McKinsey encuentra una correlación positiva entre el nivel de propósito de los colaboradores y el margen EBITDA de su compañía.

En este contexto, CEO ’s, altos ejecutivos y líderes podrían prestar más atención a los propósitos individuales a medida que las compañías retornan a sus operaciones y comienzan a descifrar su camino hacia la «próxima normalidad».  Para esto los líderes pueden tener en cuenta estas tres acciones para ayudar a sus colaboradores a hallar o articular su propósito, y explorar cómo aplicar estas prácticas en la vida laboral.

En estos tiempos de incertidumbre, las personas capaces de tener y trabajar su sentido de propósito individual podrán sobrellevar esta coyuntura con más resiliencia

Primer paso: Iniciar la conversación

Hablar de las presiones que estas circunstancias excepcionales han generado sobre las personas en la organización puede ayudar a aumentar el sentido de propósito de sus equipos , al igual que motivarlos a alejarse de la inmediatez de la crisis para enfocarse en sus prioridades y en un panorama más amplio.
Una manera efectiva de hacerlo es a través de conversaciones periódicas y guiadas: no considerarlo como solo un check-in formal, sino como check-ins empáticos – una oportunidad para comprender cómo están las personas y qué apoyo necesitan.

Segundo paso: Convertir la reflexión personal en una prioridad del negocio

Al crear un espacio para discusiones honestas sobre el propósito – los colaboradores estarán más dispuesto a explorar el tema por sí mismos. Una “auditoría de propósito” puede ayudar. Se recomienda dedicar un tiempo para que las personas tengan espacio para considerar y reflexionar cómo su trabajo encaja en el panorama general de su propósito.

Durante el ejercicio, estas preguntas pueden servir de guía: ¿Las personas sienten que están viviendo su propósito? ¿Qué barreras les impiden vivir su propósito al máximo? ¿Los eventos recientes han cambiado la manera en que las personas piensan sobre su propósito?

Compartir un propósito con una audiencia más grande puede generar responsabilidad y convertirse en un acelerador que lleva a las personas a considerar dónde y cómo pueden darle más potencia a su propósito al trabajo.

Tercer paso: Ayudar a las personas a tomar acción

Es importante generar oportunidades para que las personas vivan su propósito durante este tiempo y esto se logra adaptando los proyectos, la comunicación y el coaching a las diferentes necesidades, valores y situaciones.

Por ejemplo, si un miembro del equipo valora los vínculos personales, brindarle apoyo para organizar eventos de la organización o comunidad puede ser beneficioso. Para colegas cuyo propósito esté alineado con la igualdad y la oportunidad para otros, considere conectarlos a las iniciativas y proyectos de responsabilidad social de la compañía.

Las personas con propósitos definidos también viven vidas más largas y saludables.

Re-imaginando un futuro guiado por propósito

En estos tiempos de incertidumbre, las personas capaces de tener y trabajar su sentido de propósito individual podrán sobrellevar esta coyuntura con más resiliencia y su recuperación también tendrá mejor forma. Las compañías que incorporen y activen un propósito individual en la experiencia de los colaboradores también verán beneficios, incluso a través de un mejor desempeño.

A medida que la crisis inmediata finaliza y comienza el trabajo de reimaginar y transformar el negocio para la “próxima normalidad”, los líderes tendrán una oportunidad para integrar y activar el propósito individual en su experiencia y en la de los colaboradores. Tomará esfuerzo y dedicación pero contar con un propósito en la vida y el trabajo demostrará ser un beneficio duradero por sí mismo.

Referencias bibliográficas usadas en el artículo: (Stacey M. Schaefer et al., “Purpose in life predicts better emotional recovery from negative stimuli,” PLoS One, Volume 8, Number 11, 2013, ncbi.nlm.gov).

Fotos: Alexander Arosemena

Julio Giraut
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Ana Terán

Consultora de la oficina de McKinsey, Panamá