La empresa y el líder del futuro

La llegada del Coronavirus Covid-19 ha acelerado los cambios y disrupción digital que ya estaba en marcha en muchas empresas, así como el efecto del distanciamiento social nos ha obligado a repensar los modelos de negocio, que corren el riesgo de desaparecer.

Si pensamos en cómo debería ser la empresa del futuro, tenemos que pensar en la convivencia de las personas y las máquinas, de la inteligencia humana y de la inteligencia artificial. Boston Consulting Group y el Henderson Institute señalan en su artículo “The Company of the Future” que la competencia entre empresas en esta década estará basada en su capacidad de aprendizaje; es decir “ser capaz de adaptarse a realidades cambiantes y aprovechar las oportunidades de un entorno incierto y dinámico”.

El ser competitivo en este entorno y el desarrollo de esta capacidad de aprendizaje requiere acciones concretas que constituyen un gran reto para la empresa misma y sus líderes. Es necesario atender, según lo señala el artículo antes citado, cinco prioridades: Integración de la tecnología en la empresa para potenciar aprendizaje, dirigir el pensamiento humano a actividades de alto nivel, a aquellas cosas que no son fáciles para la inteligencia artificial como innovar, imaginar, gobernar con ética, diseño de organizaciones; redefinir las reglas que regirán la interacción entre humanos y máquinas, desde la óptica de una organización híbrida; buscar el desarrollo de ecosistemas más amplios y colaborativos; y reinventar el modelo de gestión y liderazgo.

Seguramente a todos nos cuesta entender el concepto de organización híbrida, pero es que la inteligencia artificial y el deep learning, la Internet de las cosas y todas las posibilidades que se han abierto con la digitalización y el big data, han llegado para quedarse. El reto es que toda esta tecnología esté al servicio de las personas y la sociedad.

Para que esta empresa del futuro puede operar en todo su potencial, es importante que los líderes estén a altura de las circunstancias. No es una tarea fácil. El profesor Michael R. Wade, del IMD Business School, en el artiíulo “Agile Leadership in an Age of Digital Disruption” publicado en la revista Insight IMD, señala y describe cuatro competencias básicas para el líder del futuro:

– Humildad: Saber lo que uno no conoce y estar dispuesto a aprender.

– Adaptable: Aceptar que el cambio es constante y que es una fortaleza cambiar tu forma de pensar si tienes nueva información.

– Visionario: Tener claro el objetivo a largo plazo a pesar de la incertidumbre del corto plazo.

– Comprometido: Genuino interés en escuchar e interactuar con todos los stake holders y tener una actitud de mente abierta a nuevas tendencias.

Pasar de la teoría a la práctica es un proceso que debe acometerse con decisión, calma y entusiasmo. En mi experiencia, considero que hay dos factores que nunca deben dejarse de lado, más allá de que parezcan obvios. La integridad del líder no es negociable, porque sino todo puede ser una farsa, y la empresa tiene que cumplir su rol social. No puede limitarse a ser sólo un generador de utilidades, sino un generador de oportunidades y soluciones para mejorar la vida dentro de una sociedad.