La crisis laboral no es de empleo, sino de confianza

La crisis laboral no es de empleo, sino de confianza

Un grupo de personas acudió a una de la ferias de empleo del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral. Elysée Fernández/LP




La economía panameña crece, pero el empleo no. La expansión del Producto Interno Bruto (PIB) está siendo impulsada por su sector externo, concretamente las exportaciones de cobre de Minera Panamá y los mayores ingresos del Canal. Pero la demanda interna sigue deprimida, con sectores claves como la construcción, comercio al por menor y hoteles/restaurantes particularmente rezagados. El país experimenta crecimiento económico y crisis laboral, a la vez. Más aún, hay indicios de que la crisis laboral se está agravando.

Es importante contextualizar la situación. El 70% de los empleos en Panamá son presenciales, y en el 2020, el país adoptó las más severas políticas de restricción de movilidad, pagando el precio socioeconómico más alto, que incluyó la cuarta mayor contracción económica en el mundo.

La planilla estatal aumentó, pero el sector privado sufrió la peor catástrofe laboral de su historia, en la cual 364 mil trabajadores asalariados (42% del total) perdieron sus empleos en un solo año, y a otros 284 mil (32%) se les suspendieron sus contratos. Es decir, en el primer año de pandemia, 3 de cada 4 empleos formales de la empresa privada desaparecieron o fueron suspendidos.

Como referencia, México, con una población de 126 millones y 55.5 millones de empleos, perdió 647,710 empleos formales. Panamá, con 4.4 millones de habitantes y 1.7 millones de empleos, perdió aproximadamente 364 mil. En otras palabras, con 30 veces menos población y 33 veces menos empleos, Panamá perdió más de la mitad (56%) de los empleos formales que perdió México.

En el 2021, se recuperaron unos 156 mil de esos empleos perdidos, pero la economía no está generando nuevos empleos. La expansión laboral en pandemia y postpandemia ha estado en el sector público. Entre el 2019 y 2021 se perdieron unos 250 mil empleos formales del sector privado, incluyendo a los 42 mil trabajadores que fueron reactivados y luego desvinculados, al tiempo que se agregaron 71 mil funcionarios a la planilla estatal. Y en marzo 2022, más de 416 mil personas recibieron del Vale Digital, porque no encuentran empleo.

La actual crisis laboral que enfrenta el país no es de “empleo”, sino de “confianza”, ante el aumento de la incertidumbre para las inversiones. Dos indicadores dimensionan el fenómeno. Los más de 416 mil beneficiarios del Vale Digital (marzo 2022) porque no encuentran trabajo, dan fe de la crisis laboral.

Por otro lado, en el 2021 MITRADEL tramitó 40% menos contratos laborales que en el 2019, y los 36,753 contratos procesados por la entidad en enero-febrero 2022 son 47% inferiores a los 69,404 procesados en el mismo período del 2019, síntoma de que la situación está empeorando.

Generar empleos formales requiere confianza, inversión y consumo. No habrá inversión sin confianza, ni rentabilización de ésta sin consumo. Ya el país no se encuentra en un Estado de Emergencia Sanitaria, sino Socioeconómica. Debe considerarse la eliminación de las medidas impuestas para controlar el Covid, como están haciendo otros países como República Dominicana, incluyendo mascarillas, tarjeta de vacunación, QR, etc. Que haya rebrotes es una posibilidad, que hay medio millón de panameños sin empleo es un hecho.

Urge inyectar liquidez al sector productivo, pagando deudas a proveedores, en particular $300 millones que el Gobierno debe a contratistas de la construcción y $155 millones a proveedores industriales/agroindustriales, así como simplificando los trámites bancarios para el financiamiento comercial.

Finalmente, se necesita atraer Inversión Extranjera Directa (IED). Panamá ha sido históricamente un destino favorito para la IED en la Región, pero ésta cayó 86% en el 2020 y 12.6% en el 2021. Hoy Costa Rica es el país que, proporcional a su economía, atrae la mayor cantidad de IED en el mundo.

El mero anuncio del acuerdo de las condiciones para nuevo Contrato entre el Gobierno y Minera Panamá ($6,700 millones, la mayor en la historia del país) fue, en gran medida, responsable por la mejora de la perspectiva de deuda panameña, de Negativa a Estable, por parte de Fitch Ratings, en enero pasado.

Adicionalmente, la multinacional financiera y banco de inversiones estadounidense Morgan Stanley, en un informe fechado 16 de marzo 2022 y titulado “Una historia de Cobre”, alabó el desempeño económico panameño, asignando un rol protagónico a la minería en el futuro de la economía del país. Ambos pronunciamientos ayudan a crear confianza.

Pero crear confianza no es un “acto”, es un proceso. No se decreta, se construye. Sin confianza no habrá inversión, ni creación de empleos dignos.