Juventud y formación impostergable

Son múltiples los desafíos que siempre, y principalmente en la actualidad, enfrentan los jóvenes. La educación y la formación que reciban son cruciales en su preparación para el mundo laboral y para la vida misma. Los jóvenes aspiran a salir adelante y cumplir metas y sueños a pesar de enfrentarse a un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Una efectiva y oportuna educación, profesional y personal, les permitirá ir más allá de la zona de comodidad o de sobrevivencia, y moverse a esa zona donde vivan a plenitud su existencia.

Nuestro defecto es aprender más por la escuela que por la vida. Séneca

El saber transforma el mundo, y nuestro mundo está transformándose a la velocidad de los saberes nuevos. Los sistemas o modelos educativos, así como las pedagogías de enseñanza y currículums académicos, han de adaptarse a esta realidad y a la necesidad urgente, desde hace ya varios años, de aportar significativamente al funcionamiento óptimo de los jóvenes.

Existen reportes que revelan niveles bajos en aptitudes y competencias básicas en los jóvenes. Inclusive organismos como la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) indican que muchos graduados están insuficientemente preparados para entrar al mundo laboral.

Los jóvenes, en su crecimiento y evolución se ven expuestos a diversas situaciones: cambios biológicos, sexualidad, socialización, autoestima, incertidumbre, desarrollo ético moral (en contrapartida con el mal ejemplo de ciertos gobernantes y políticos), búsqueda de empleo, aspectos de género, etcétera. A esto se suma una cruda realidad: la alta ola de suicidios y autolesiones de los jóvenes, en un mundo donde la depresión, la ansiedad y el estrés se ubican como las nuevas enfermedades del siglo XXI.

La clave de la educación no es enseñar, es despertar. Ernest Renan

Frente a lo anterior, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se preguntó esto: ¿cuáles son aquellas habilidades que la juventud requiere para lograr su autorrealización, seguridad y desarrollo integral? Comprometida con los jóvenes de todo el mundo, la ONU emitió su resolución A/RES/69/145 (impulsada por Sri Lanka en diciembre de 2014) con la cual designa el 15 de julio como el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud.

Esta iniciativa de la ONU también aporta a la ambiciosa Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, cuyo artículo 4 establece la importancia de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. “No hay duda alguna de que el fomento de la adquisición de habilidades por los jóvenes mejoraría su capacidad de tomar decisiones con conocimiento de causa en relación con la vida y el trabajo, y los empoderaría de manera que puedan acceder al mercado laboral en evolución”.

Debemos comprender y reconocer que no solamente es necesario orientar a que nuestros jóvenes triunfen en la vida laboral, sino que sean felices y exitosos en la vida misma.

De la sana educación de la juventud, depende la felicidad de las naciones. Don Bosco

Aunque varias cosas han cambiado, aún en el paradigma tradicional se visualiza al proceso educativo meramente como la transmisión de conocimientos, aplicación de pruebas, realización de tareas, obediencia ciega y de diligencia prescrita, como han descrito varios autores.

Lo que realmente se requiere es una perspectiva integradora centrada en potenciar a los jóvenes como personas, que abrace y haga honor a aquella frase de John Dewey: “La educación no es una preparación para la vida, es la vida misma”. Montessori, Decroly, Freinet, y el mismo Dewey, entre otros, realizaron aportaciones valiosas y tuvieron una gran influencia en buena parte de las innovaciones pedagógicas del siglo XX.

Son varios los modelos y programas que en diferentes partes del mundo se aplican, teniendo como fundamentos teóricos el enfoque de habilidades para la vida. La educación académica tradicional debe y tiene que completarse con contenidos transversales vinculados con el desarrollo personal y social del joven, ligados a las acciones de enseñar a pensar, enseñar a ser persona y enseñar a convivir. Enseñar a los jóvenes cómo pensar en vez de qué pensar.

La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Nelson Mandela

Valdría el esfuerzo el respaldar esta iniciativa de la ONU y promover intervenciones educativas para el desarrollo de habilidades o competencias básicas como un componente esencial de los programas en escuelas y universidades, tal como existen en otros países que como España han identificado “competencias o habilidades que contribuyen a la realización personal de los jóvenes, a que ejerzan, una ciudadanía más activa, a que logren incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y más autónomos, que sean capaces de desenvolverse mejor en el mundo que les rodea y estén abiertos a desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de sus vidas”.

Hago una clara apuesta por una educación en habilidades para la vida, entendida como recurso valioso que debemos cultivar en el día a día y con la cual podemos llegar a mejorarnos los unos a los otros. Es una propuesta que invita a comprender la situación que viven nuestros jóvenes y sus necesidades formativas (no solo en lo académico), y la identificación y definición de aquellas habilidades de vida (soft skills vitales) primordiales a promover en nuestra juventud, para la adopción de un lenguaje y vocabulario común.

José Ingenieros
La juventud es la levadura moral de los pueblos. José Ingenieros

Unámonos en un frente común y promovamos el desarrollo de una política pública en pro de una pedagogía contemporánea que, más que instruir, incida y estimule positivamente a nuestra juventud, a nuestros hijos. Aprovechemos lo que hoy se nos está dando y sintámonos privilegiados de la oportunidad que se nos presenta de generar, para la juventud, una formación relevante para su vida en relación con los demás y una motivación consigo mismos a ser mejores, en vez de una motivación a tener más.

La juventud, presente y futuro de nuestra nación, con el ímpetu que la caracteriza y fortalecida en sus capacidades y habilidades, podrá aportar a una sociedad más libre, armoniosa, justa y próspera. Esto es lo que anhela, esto es lo que merece: una vida plena y con esperanza, una mejor calidad de vida.

Si no se reconoce esta necesidad impostergable de habilidades para la juventud y de una educación humanista, la educación como tal habrá fracasado, la sociedad estará perdida y le robaremos un mejor futuro a nuestra juventud.

Recordemos lo que dijo Diógenes: la fundación de cada Estado es la educación de su juventud.

martesfinanciero.com exclusivo como los socios de
Club La Prensa

Adquiere un plan de suscripción Hazte socio

Gracias por valorar y respaldar el periodismo responsable e independiente.

Olvidé mis datos de acceso / Quisiera recuperar mis datos