¿Es Panamá un país emergente?

Tal vez ha dejado de serlo y no nos habíamos enterado. El término país emergente fue acuñado por Antoine van Agtmael en 1981, cuando trabajaba para IFC (la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial), y es aquel país que tiene algunas características de un mercado desarrollado, pero no cumple con todos los estándares requeridos para ser denominado como tal, es decir, no es un país rico, pero tampoco pobre.

En esta categoría se encuentran China, India, Rusia, y en nuestra latitud están México, Brasil, Colombia y Perú entre otros. Panamá oficialmente sigue siendo visto en los organismos internacionales como un país emergente.

Pero, ¿es Panamá aún un país emergente? Para responder esto debemos considerar, al menos, cinco criterios importantes.

La primera característica de los países emergentes es el producto interno bruto per cápita bajo, lo cual, según el Banco Mundial para estos países está promediando $4 mil 35. Exceder está condición por sí sola no garantiza entrar al desarrollo, pues China tiene aproximadamente $15 mil, Brasil y Rusia cerca de $11 mil, países estos considerados con una alta inestabilidad.

Localmente, este parámetro que mide en promedio cuánto le toca de la riqueza anual generada en el país a cada panameño es de aproximadamente $24 mil, o 6 veces el promedio de los emergentes a nivel mundial, aunque persiste el tema de la desigualdad, que seguirá siendo un reto para los próximos gobiernos.

La segunda condición es el crecimiento del PIB, que en los países emergentes tiende a ser superior a los desarrollados, debido a que la base de riqueza es menor y a que la clase media es minoría y, por tanto, en la medida en que esta crezca y en que los países atraigan inversión y empréstitos internacionales, el efecto en crecimiento económico es más notorio que en países desarrollados.

Según el Fondo Monetario Internacional, las proyecciones de crecimiento promedio para países emergentes en los siguientes años son del 5%, mientras que para los países desarrollados serán de alrededor del 2%, similar a su comportamiento histórico de los últimos 40 años.

Panamá, en 12 de los últimos 20 años, ha tenido crecimientos del PIB por encima del 5%. Sin embargo, este año pareciera que cerrará cerca del 3%, muy parecido a los países desarrollados. Crecimientos del 10% o más parecen ya impensables para el futuro.

En este nuevo paradigma, los panameños debemos comprender que crecimientos del 3% no significan que estemos en crisis, pero en esta nueva realidad las empresas y consumidores deben ajustar sus modelos de negocios y de consumo.

La tercera particularidad es la volatilidad de sus monedas y del precio de las materias primas, de las cuales dependen su sustento vía exportaciones.

Panamá está dolarizado y su sustento a la fecha no proviene de la venta de commodities, por lo que no experimenta las volatilidades propias de estos países.

La cuarta particularidad de estos países es la inestabilidad política, ambiental y social. Hay mucho por mejorar en Panamá en materia de justicia, lucha contra la corrupción, protección de los recursos naturales, pero ante todo, Panamá es una democracia con instituciones que se fortalecen, con un Canal manejado con criterio técnico, libre de los desastres naturales catastróficos que afectan al mundo, y buscando ajustar su plataforma de servicios para que sea cónsona con las mejores prácticas internacionales.

Finalmente, los países emergentes cuentan con mercados de capitales poco desarrollados. La Bolsa de Valores local sigue siendo pequeña e ilíquida en comparación con otras de la región, y está concentrada principalmente en instrumentos de renta fija.

En el índice del Banco Mundial de acciones negociadas en bolsa sobre el PIB, Panamá siempre ha estado por debajo del 2%, mientras países como Chile tienen niveles de 12%, México 9%, y Estados Unidos más del 200%. Sin embargo, en la última década el mercado de valores local se ha fortalecido y la actual tendencia alcista de tasas de interés y la sobrerregulación de los bancos locales parecieran ser el escenario ideal para potenciar su crecimiento futuro.

El análisis de estas características hace pensar que Panamá ya es un país que ha dejado de ser un mercado emergente y ha entrado al desarrollo. Si bien persisten retos, estos no son muy diferentes a los que se tienen en países considerados desarrollados, como Irlanda, Portugal y Grecia, y en donde incluso su situación de endeudamiento externo llega a ser de 2, 3 y 5 veces superiores versus el PIB a los de Panamá.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) también ha reconocido los esfuerzos de Panamá, pero considera que aún se debe subir el recaudo tributario que está en 16.6% del PIB, mientras que en los países desarrollados es del 34.3% en promedio; calificar a las dos terceras partes de su población trabajadora que tiene solo habilidades básicas; y formalizar a las microempresas para que generen mejores empleos.

La discusión está abierta, pero el solo hecho de que ya se esté planteando este tema nos debe poner a reflexionar sobre los muchos avances de Panamá, que ha sabido diferenciarse del resto de la región.

 

Carlos Betancur

Consultor financiero. Socio director de HR Network

Carlos Felipe Betancur

Consultor Financiero

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