El ocaso del empleo asalariado

El ocaso del empleo asalariado

El empleo asalariado privado se redujo en 24% y el número de trabajadores informales se incrementó en 61%.

El 10 de marzo del 2016, el diario La Vanguardia, de España, publicó un reportaje titulado “El Ocaso del Asalariado”, advirtiendo de las profundas repercusiones de la tecnología y la transformación digital sobre el mundo del empleo, vaticinando una importante reducción de empleos asalariados y aumento de la informalidad.

La nota incluyó la preocupación del entonces director de Investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Raymond Torres, quien expresó que “El nuevo modelo que está surgiendo no descansa tanto en el trabajo asalariado sino en el de los autónomos, independientes, freelancers…”, hoy conocido como la “Gig Economy” o economía por proyectos.

La pandemia de la Covid-19 ha acelerado el crecimiento de esta modalidad laboral. De acuerdo a Go Remotely, una plataforma digital de proyectos para freelancers y que postea unas 200 mil oportunidades de trabajo diariamente, si bien el número de freelancers disminuyó 7% producto de la pandemia, el valor del mercado para trabajos por proyecto en el mundo entero es de $1.7 trillones, un aumento del 33% versus 2019.

El informe plantea que 50% de estos freelancers se sienten más financieramente seguros que con trabajos asalariados en el 2019. Por ejemplo, antes del brote, la mayoría de los trabajadores en el área de desarrollo de aplicaciones ganaban un promedio de $17.22 por hora, mientras que la tarifa por hora creció a $21.97 durante la pandemia.

70% de estos trabajadores independientes cita un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal como la razón por la que eligen trabajar por proyectos, mientras que el 93% de los que poseen títulos universitarios están de acuerdo que la capacitación en nuevas habilidades relevantes ha sido vital para su trabajo.

53% de aquellos entre 18 y 29 años de edad en Estados Unidos utiliza sus teléfonos inteligentes para conseguir proyectos y 70% de todos los independientes obtienen trabajo de plataformas para freelancers, como Go Remotely. De hecho, en países en desarrollo, el número de plataformas digitales con trabajos para freelancers aumentó 30%. Más aún, un Informe de Intuit del 2020 señala que el 80% de las empresas en Estados Unidos aumentará significativamente la contratación de personal por proyectos.

En Panamá, la evolución laboral no ha sido impulsada por la tecnología, sino por otros factores, y dramáticamente acelerada por la Covid-19. En la última década (2010-2020) se amplió el Canal, se hicieron enormes inversiones en infraestructura y se hablaba de un “boom económico”. Sin embargo, el empleo asalariado privado se redujo en 24%, al tiempo que la planilla estatal aumentó 62% y el número de trabajadores informales se incrementó en 61%. De hecho, 92% de los empleos generados en esos 10 años fueron informales.

El empleo formal presupone vinculación laboral y cotización a la Caja del seguro Social de manera mutuamente incluyente. De tal manera que los informales incluyen a:

1. Empleados sin contrato de trabajo.

2. Trabajadores por cuenta propia (freelancers).

3. Patronos con menos de cinco empleados.

4. Empleadas domésticas.

5. Trabajadores familiares.

La informalidad fue 52% de la expansión del empleo entre el 2010 y 2019, por lo que la pandemia agregó 40 puntos, no añadiendo empleo informal, sino destruyendo empleo formal, y agravando drásticamente la contracción que inició en el 2013, cuando los empleos formales del sector privado representaban 53% de los empleos del país, para caer a 33% en el 2020, 20 puntos menos en 7 años.

Hoy hay menos trabajadores asalariados privados y dos veces más funcionarios que en el 2004. La pandemia “borró” 16 años de generación de empleo formal por parte del sector privado. Estamos ante el peor episodio de destrucción de empleo formal de la historia, así como una acelerada y preocupante precarización y burocratización del empleo.

Los informales aportan 53% de la población ocupada no agrícola, y 44% de todos los empleos del país. Los trabajadores asalariados privados son 33% y funcionarios públicos 23%. La contracción del empleo asalariado es una tendencia mundial, sin embargo en Panamá ocurrió de manera traumática. En el 2020, el sector privado perdió más de 327 mil empleos asalariados, 37% de su fuerza laboral. Hoy 2 de cada 3 trabajadores son Informales o Funcionarios.

El empleo asalariado (público y privado) contribuye a las finanzas del Estado a través el Impuesto sobre la Renta (ISLR) y sus cotizaciones a la Caja del Seguro Social (CSS), en contraste con los trabajadores informales. Ambos (asalariados e informales) también aportan al Fisco a través del 7% de impuesto al consumo en las compras que efectúan con sus ingresos (a excepción de las compras de comida y medicinas). ´

La diferencia entre los aportes vía ISLR de los asalariados privados vs funcionarios es que los primeros provienen de actividades que aportan al crecimiento de la economía panameña, en contraste con los servidores públicos, cuyo empleador es el Estado, por lo que, figurativamente hablando, el ISLR del funcionario equivale a “sacar de un bolsillo para meterlo en otro”.

La grave estrechez fiscal y aguda descapitalización del sector privado, luego de casi un año de cuasiparalización económica, hacen urgente la incorporación de los trabajadores independientes al régimen de la Caja del Seguro Social, pero eso llevará tiempo.

Por otro lado, es absolutamente crítica la atracción de inversión extranjera. Pero el cada vez más agresivo discurso xenofóbico, la creciente inestabilidad política y la amenaza de cambio en las reglas de juego a Minera Panamá, la mayor inversión extranjera en la historia de Panamá ($6.7 mil millones), así como uno de sus principales generadores de empleo formal, sabotean directamente estos esfuerzos, máxime ante la férrea competencia de Chile, Uruguay, Costa Rica y México, que promocionan la seguridad jurídica, estabilidad política, paz social y una cultura abierta a los extranjeros como sus puntos fuertes.

En resumen, el empleo está en crisis producto de la abrupta caída del empleo asalariado privado, que es preciso recuperar, al tiempo que se potencia el emprendimiento y el uso de la tecnología para la expansión del empleo.