El impacto en los negocios de un cambio global del orden social

El 2020 inicia con grandes expectativas de la sociedad generalizada a lo largo y ancho del planeta, los últimos meses del 2019 pusieron en evidencia que las explosiones sociales no son del monopolio de un país, ni de una región. Hubo sucesos relevantes desde Hong Kong hasta Santiago de Chile, pasando por Argel, Barcelona, Beirut, Caracas, Bogotá, Quito, entre muchos otros lugares. La pregunta es, si frente a un cambio de orden social caracterizado por intensas demandas sociales, ¿los negocios se quedan igual? ¡Evidentemente la respuesta es no! Un entorno cambiante sobre el orden social tiene altísimo impacto en los negocios y en particular en los desafíos de los líderes empresariales para lograr la sostenibilidad de los negocios.

En la década que está concluyendo se concretó el paso de la sociedad industrial a la sociedad de la información, fue a partir del 2010 que se popularizaron los smartphones a nivel global, permitiendo no solo un nivel de conectividad nunca visto, sino un acceso a la información con una capacidad de expresión y opinión prácticamente ilimitada. En paralelo, vivimos en una sociedad con altísimo nivel de transparencia, donde se estima que existen más de 2,000 millones de usuarios de smartphones en el mundo, que tienen una cámara de video en el bolsillo, con plataformas y nuevos canales de comunicación para impulsar la participación ciudadana y activar de forma sencilla denuncias y grandes protestas que frecuentemente han concluido en violentas explosiones sociales.

Todos los manifestantes, en todas partes, tienen la misma exigencia, que se respete su dignidad y se les reconozcan como seres humanos con todos los derechos. Evidentemente hay distintas expresiones sobre los derechos, desde el combate del hambre y la pobreza, hasta la calidad institucional y falta de representatividad de los líderes políticos, pasando por la defensa del cambio climático, entre muchos otros. Pero esto es una problemática conocida, generada principalmente por las desigualdades e inequidades que se han hecho visibles a partir del crecimiento económico, sumado al irrespeto de las normas básicas de convivencia de la sociedad.

Al final, estamos hablando de la estricta necesidad de impulsar modelos de crecimiento sostenibles que contemplen el equilibrio entre lo económico, lo ambiental y lo social, donde a partir de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, definidos hace mucho tiempo y plasmados en la Agenda 2030 con acciones y metas concretas por país, se logren ejecutar esquemas de cooperación y alianzas para cerrar las brechas sociales identificadas.

En lo personal no estoy de acuerdo con las protestas violentas, pero las reiterativas explosiones sociales reflejan que, en la sociedad, a nivel global, existe muy baja capacidad de escucha, escaso nivel de debate de ideas y propuestas, que impiden los necesarios procesos de negociación de los distintos actores de la sociedad.

Considero que la búsqueda de este nuevo orden social requiere mayor proactividad de los líderes empresariales para entender de cerca la realidad de los distintos stakeholders y poder lograr un negocio resiliente ante un cambio global del orden social.

Es fundamental que los líderes de las empresas logren desarrollar un verdadero propósito cara a la sociedad, dentro de ese proceso es importante revisar la agenda estratégica de los negocios a corto, mediano y largo plazo, impulsar modelos de liderazgo orientados al desarrollo del bienestar, profundizar en la capacidad de pensamiento estratégico y sobre todo fortalecer la capacidad de comunicación y relacionamiento para desarrollar redes de aliados comprometidos con el propósito de la empresa.

En el pasado la comunicación era una opción que elegir, hoy la comunicación es el hábitat donde todos actuamos y nos desarrollamos. Por eso esta sociedad de la información requiere mayor proactividad de todos nosotros para lograr una mejor gestión de las expectativas sociales de las distintas personas que nos rodean.