El camino hacia la agilidad de las empresas

La disrupción en las dinámicas competitivas, los comportamientos de los consumidores, las nuevas tecnologías, las habilidades requeridas y la regulación hacen que la capacidad de responder y adaptarse sea más importante que nunca para las organizaciones.

Lejos de ser temporal, todo indica que el cambio llegó para quedarse. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones enfrenta fuertes dificultades para reconfigurar su estrategia, estructura, procesos, talento y tecnología de forma tal de poder capturar el valor detrás de la disrupción.

El paradigma de la empresa tradicional está llegando a su fin. El contexto actual requiere empresas ágiles, con capacidad de movilizarse rápido, colaborar de forma efectiva, balancear experimentación y aprendizaje y desarrollar resiliencia ante la disrupción.

De acuerdo con una encuesta realizada por McKinsey Quarterly a 2 mil 500 ejecutivos, las organizaciones ágiles tienen 1.5 veces mayor probabilidad de reportar mejor rendimiento financiero y 1.7 veces en aspectos no financieros, como la salud organizacional. El estudio encontró también que volverse ágil es una prioridad para 75% de las empresas encuestadas.

Hay cinco características distintivas que definen a una empresa ágil:

• Estrategia: cuentan con un propósito compartido a lo largo de la organización, que permite integrar los diferentes componentes para dinamizar la toma de decisiones y la traducción de su aspiración en proyectos y acciones concretas.

• Estructura: están estructuradas como redes de equipos empoderados en función de su misión, con una estructura de reporte simple y eficiente y roles y responsabilidades alineados con las necesidades del negocio.

• Procesos: los tiempos están enfocados en actividades de creación de valor, existen mecanismos que facilitan la colaboración, cuentan con sistemas de gestión del desempeño basados en resultados y tienen ciclos rápidos de aprendizaje y decisión.

• Equipos: el liderazgo está entrenado para inspirar, dar visión y formar a los equipos, invierten en la atracción y retención del mejor talento, promueven una cultura de cuestionamiento y aprendizaje y crean redes de oportunidades para los empleados a lo largo de la organización.

• Tecnología: fomentan el diseño y evolución de la arquitectura tecnológica a conceptos más avanzados, aseguran el acceso a las herramientas adecuadas para operar de forma ágil, automatizan los procesos de pruebas e integración para asegurar una ejecución rápida y continua.

Existen múltiples caminos hacia la agilidad.

Algunas empresas nacen ágiles. Utilizan un modelo operativo ágil desde sus comienzos. Por ejemplo empresas como Rappi, NuBank o Mercado Libre están marcando el camino en la región poniendo a prueba las líneas de las industrias tradicionales y alcanzando en menos de cinco años cifras que sus competidores tradicionales no han alcanzado en décadas.

Para empresas tradicionales existen tres principales caminos: all-in, que implica un compromiso a lo largo de toda la organización con múltiples olas de transformación; “paso a paso”, que requiere un enfoque sistemático y más discreto; y “emergente”, que representa básicamente un enfoque de abajo hacia arriba (bottom-up).

Más allá de los diferentes caminos disponibles hacia la agilidad, existen tres elementos comunes a lo largo de las alternativas mencionadas. En primer lugar, la construcción de la aspiración, el diseño de la transformación y los pilotos.

En segundo lugar, el escalamiento de células ágiles para transformar la columna vertebral de la organización y la mejora continua para apoyar la transformación y acelerar el desarrollo de capacidades necesarias.

Finalmente, es importante que estas dos fases se retroalimenten de forma continua a través de ciclos de evaluación, aprendizaje y ajustes a los planes diseñados.

Los conceptos de digitalización y agilidad empiezan a cobrar relevancia en Centroamérica. Sin embargo, la velocidad del cambio no le permitirá a la región esperar a aprender de los aciertos y desaciertos de empresas europeas o estadounidenses. Es imperativo para las empresas abrazar el desafío cuanto antes y dar los primeros pasos hacia la transformación en una organización ágil. El camino hacia adelante no es fácil, pero una cosa es clara: quedarse quietos no es una opción. En la era de la disrupción digital, no hay lugar para el business as usual. Es cambiar o quedarse afuera.

Felipe Villarreal

Socio de McKinsey & Company, en Centroamérica y el Caribe

martesfinanciero.com exclusivo como los socios de
Club La Prensa

Adquiere un plan de suscripción Hazte socio

Gracias por valorar y respaldar el periodismo responsable e independiente.

Olvidé mis datos de acceso / Quisiera recuperar mis datos