Desempleo e informalidad detonantes de la crisis

Desempleo e informalidad detonantes de la crisis

La crisis económica, alza de precios, el desempleo y el incremento de la informalidad ha sido un detonante de la crisis en Panamá que ha provocado protestas. Román Dibulet.




En dos años pasamos de una crisis sanitaria a una socioeconómica tan predecible como previsible, que comenzó a gestarse hace muchos años. El COVID-19, el deterioro de la gobernabilidad y la desconexión del Gobierno con la realidad sólo la aceleraron.

En una economía donde el 70% de los empleos son presenciales, todo lo que restringe movilidad (Cuarentenas, Toques de Queda, miedo al virus, protestas o cierres de calles) inhibe el consumo, genera desempleo y perjudica principalmente a panameños humildes. El 80% de los trabajadores asalariados que perdieron sus empleos en el 2020 tenían menos de 11 años de escolaridad y ganaban menos de $750 mensuales.

Sabíamos que el impacto socioeconómico de la pandemia sería muy superior al sanitario. Estamos viviendo uno de sus síntomas, que no será el único no el último. La creciente percepción de injusticia entre las cuotas de sacrificio del Gobierno y el ciudadano de cara a la pandemia, pavimentaron el camino para lo que está ocurriendo.

Este escenario ha servido de caldo de cultivo el agravamiento de una severa crisis laboral. A abril 2022, la tasa de desempleo se ubicó en 9.9%, debido al aumento de la planilla estatal y los informales, mientras que 345 mil panameños (as) reciben el Vale Digital porque no encuentran trabajo. En febrero 2021, según documentos del MEF, ya había 363 mil funcionarios.

La economía no está generando nuevos empleos, a pesar de los constantes aumentos en el número de funcionarios públicos, uno de los detonantes del actual conflicto social. Entre enero y mayo 2022 MITRADEL tramitó 99,090 nuevos contratos laborales (80% temporales), cifra 42% inferior a los 171,537 procesados por la entidad para el mismo período del 2019.

Ese año (2019) se tramitaron 378,495 nuevos contratos, pero sólo se agregaron 52,040 empleos a la economía, todos informales. Como referencia, entre octubre 2021 y abril 2022 se añadieron 60,047 nuevos informales. Se está generando prácticamente la mitad de los empleos formales y el doble de los informales que antes de la pandemia.

La precarización laboral es un fenómeno estructural que no comenzó con el COVID-19. Entre el 2011 y 2021, la población en edad productiva (más de 15 años) aumentó en 716,619 personas y 395,693 más panameños ingresaron al mercado laboral (incremento de la Población Económicamente Activa - PEA). Pero a pesar del abultamiento de la planilla estatal. el número de empleos formales (públicos y privados) en la economía se redujo en 45,766 plazas.

En ese lapso, la informalidad aumentó de 36.9% a 47.6%, y por cada empleo formal privado perdido, se crearon 5 informales. Ya en el 2019, el porcentaje de empleo informal en la Población Ocupada No Agrícola era 44.9%, es decir, aumentó 1 punto porcentual por año desde el 2011. A abril 2022, la informalidad fué 48.2%.

Sin plan de reactivación económica ni generación de empleo, la fórmula “Vacunación + Subsidios + Nombramientos en la planilla estatal, financiados con préstamos”, así como el mantenimiento de un Estado de Emergencia Sanitaria ya extemporáneo, aceleraron el proceso hacia la crisis social que hoy vive el país.

En el 2020, 364 mil trabajadores asalariados del sector privado (42% del total) perdieron sus empleos, y a otros 284 mil se les suspendieron sus contratos laborales (15% de los cuales no recuperaron sus trabajos). Es decir, en el primer año de pandemia, 3 de cada 4 empleos formales del sector privado desaparecieron o fueron suspendidos.

En el 2021 se recuperó parte del terreno perdido, pero en el 2022 la precarización se agravó, y se concentra en sectores con importantes volúmenes históricos de nuevas plazas laborales. La informalidad en los nuevos empleos no agrícolas generados entre octubre 2021 y abril 2022 (antes de la actual crisis) en algunos de estos sectores es la siguiente: Logística 85%, Construcción 80%, Industria 57%, Comercio 44%, Otros servicios 89%, Resto de sectores (14) 21%.

Deben enviarse mensajes claros a la comunidad inversionista internacional. La mejor estrategia para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) es la experiencia de los inversionistas que invirtieron en el país. Las calificadoras de riesgo Fitch Ratings y Moody’s recientemente advirtieron que la conflictividad social que atraviesa Panamá tendrá implicaciones sobre su perfil crediticio.

Sin inversión privada no habrá generación de empleos formales, sin los cuales la Caja del Seguro Social está condenada a muerte. Generar empleos dignos se traduce en estimular la inversión privada, nacional y extranjera, para lo cual hay que crear el clima de confianza de que invertir en Panamá es buen negocio.