Covid-19: Oportunidad para reinventarnos

Sin duda, la situación generada por el COVID 19 está marcando nuestras vidas. Es un evento que nos afecta a todos y cuando digo a todos, me refiero al mundo entero.

Pensemos con optimismo que, en un par de meses, la cuarentena mundial irá quedando de lado y estas semanas de encierro, además de ser un reto son también una gran oportunidad para replantearnos qué tipo de sociedad y vida es la que deseamos. Si bien hoy es el momento de la acción y tomar medidas, con la mayor eficacia ejecutiva posible, el cómo actuaremos mañana es un ejercicio de liderazgo, que como señalan Mc Nulty y Marcus, en su artículo “Are you leading through the crisis or managing the response?”, publicado en Harvard Business Review, implica anticiparse a lo que puede venir y prepararnos para superarlo. Esta es la gran oportunidad que todos podemos aprovechar.

En nuestras vidas asumimos diferentes roles y nos movemos en diferentes escenarios. Como individuos, somos miembros o responsables de una familia, a la que tenemos que proteger. Sin duda, esta es nuestra primera prioridad. Aprovechemos este tiempo en casa, los que podemos hacer teletrabajo, para compartir con la familia, y por qué no seguir capacitándonos. Hoy existen muchas plataformas educativas on line del mejor nivel y es un hecho que la educación virtual será el nuevo standard. Seamos también solidarios y agradecidos con todas aquellas personas que tienen que seguir en sus puestos de trabajo fuera de casa, para que el resto pueda estar seguro.

En lo laboral, somos generadores de producción y riqueza, ya sea como empleados, jefes o empresarios. Tenemos una responsabilidad clara de cuidar que esta coyuntura impacte lo menos posible la economía, buscando que las medidas que han tomado los diferentes gobiernos tengan el apoyo y uso responsable de todos, para que los afectos, que todos pagaremos, se minimicen. Aquí es donde mostraremos nuestra coherencia como lideres y empresarios, nuestras acciones reflejarán si esos valores que decimos tener son reales o es un sálvese quien pueda para minimizar perdidas. Este es el momento de cuidar los empleos y apostar por nuestros colaboradores.

Por último, todos somos parte de una sociedad, y es aquí donde nuestra acción personal puede cambiar las cosas a futuro, en la medida que todos tengamos claro lo realmente importante. Y cuando hablo de lo realmente importante no es la caída de las bolsas. Es verdad que en lo que va del año han bajado en promedio más de 25%, con anécdotas como la del hombre más rico del mundo, el dueño de Amazon, que perdió casi 6 mil millones de dólares en un día, de una fortuna de más de 114 mil millones. ¿Pero esto hace alguna diferencia? La respuesta es no. Lo realmente importante es la situación de miles de personas y familias, que no están en condiciones de mantenerse 15 días porque no tienen ninguna capacidad de ahorro. Lo importante es que los servicios de salud se han visto absolutamente rebasados a niveles que, en Italia, muchas de las muertes de personas adulto mayores han sido por falta de atención. Y lo más importante es que después de esta cuarentena, la economía mundial entrara en un proceso de reacomodo que puede tomar meses en normalizarse, colocando mayor presión en los empleos y las familias. ¡Miremos bien! Este es un problema que afectara a miles de personas y lo tendremos que solucionar las personas.

Se trata de una oportunidad única para que nos reinventemos como sociedad. Para lograr un mundo sostenible, tenemos que desarrollar las bases de una sociedad, en la que la generación de riqueza basada en el capitalismo -hasta hoy el modelo más eficaz que conozco- sea aplicada con un estricto sentido de humanidad, responsabilidad y solidaridad con los demás: poner primero a las personas y el medioambiente, donde los desarrollos tecnológicos que generan mayor productividad beneficien a todos, y que gran parte de la inversión este orientada a cuidar y preparar mejores personas para el futuro. Un mundo así no sólo es posible, sino que sin duda será un mejor lugar para vivir.

Por último, aprendamos con humildad la lección que nos deja esta crisis, nuestra vulnerabilidad como humanos. Solo la solidaridad y respeto por los demás pueden marcar una diferencia entre todos.