¿Cómo negociar con los bancos las deudas pendientes?

¿Cómo negociar con los bancos las deudas pendientes?

Recomiendan revisar bien las deudas que se tienen para poder negociar arreglos de pago con los bancos que concedieron el alivio financiero durante la pandemia. Imagen de Tumisu en Pixabay


Antes de concluir el alivio financiero debería tener un diagnóstico claro sobre las deudas, y negociar un plan de pagos flexibles según la situación económica que se tenga.

A raíz de mi último artículo “El Día después de la moratoria bancaria”, algunos lectores, clientes bancarios de tarjeta de créditos y prestamos personales, nos solicitaron profundizar sobre cómo deberíamos plantear nuestra situación y gestión frente a los bancos, de cara a refinanciar nuestras deudas.

Dado que cada circunstancia personal es muy distinta, pretendemos compartir algunas ideas sencillas que ayuden a lograr que este proceso sea un ganar-ganar para todas las partes.

El primer paso es -precisamente- el que muchos ya han dado al tener las inquietudes que originan este artículo; es decir, querer hacer frente a sus obligaciones a pesar de la coyuntura, y esto siempre es bien visto y valorado por una institución financiera, ya que refleja el Criterio o solvencia moral de un deudor, para asumir sus responsabilidades.

El segundo paso es tener un diagnóstico claro de la situación, de cara a poder explicarlo correctamente a la institución financiera. Esto implica estar claros de los ingresos y gastos actuales, y la herramienta que necesitamos para tener esta claridad es el presupuesto familiar, a través del cual seamos capaces de detallar nuestros ingresos actuales y sus características; identificando de manera exacta si son ingresos fijos y recurrentes o son acaso variables o temporales. Por el otro lado, del presupuesto tenemos que apuntar nuestros gastos, comenzando con los prioritarios como pueden ser el pago de servicios públicos, colegio de los hijos, alquiler de vivienda, alimentación de la familia, y terminando con aquellos que no son prioritarios como salidas a comer fuera de casa, regalos, etc. En esto último está la primera prueba de fuego, porque si existe algún nivel de ingresos, debemos enfocarlo a lo mas prioritario y todo excedente debería ser visto como una oportunidad de atender y reducir nuestro endeudamiento.

El tercer paso es solicitar una reunión con algún representante u oficial del banco, para conocer al detalle la situación de nuestra deuda: cuánto debemos de capital, a cuánto ascienden los intereses acumulados. Acto seguido, debemos comunicar con transparencia nuestra situación laboral, nuestro nivel de ingresos y el excedente que tenemos para afrontar nuestras deudas.

Un cuarto paso es negociar un cronograma de pagos flexible, en el que se deben plantear plazos adicionales al crédito original para poder asumir el pago de intereses acumulados, o estructuras en las que -tal vez al inicio- solo se paguen los intereses que se van devengando y se tenga la opción de pagos extraordinarios para amortizar capital.

Cada caso es un mundo, pero recomiendo que si lo que debemos es en tarjeta de crédito, se consolide las deudas en la forma de un préstamo personal, que permita establecer un cronograma de pago a la medida, que refleje lo mejor posible las necesidades de ambas partes, de parte del cliente tener los plazos y condiciones adecuadas para poder atender sus obligaciones según su actual capacidad de pago, y para el banco tener un crédito que no solo genera sino recibe el pago de intereses y logra ser amortizado gradualmente.

En caso de que nuestra deuda sea ya un préstamo personal, lo que debemos solicitar es una reestructuración, buscando que el cronograma de pago se ajuste a nuestra realidad de ingresos netos actuales. Eso implicaría necesitar periodos de pago de solo intereses, otros meses en lo que se puede pagar capital e intereses, y la flexibilidad de poder hacer pagos extraordinarios cuanto tengamos algún ingreso extra para amortizar capital. Si se cuenta con algún tipo de garantía real, una buena opción es consolidar todas las deudas con una sola institución de tal forma que podamos tener un solo cronograma de pago ajustado a nuestras necesidades. Esto nos ayuda a ordenarnos y facilita que incluyamos ese pago mensual dentro de nuestro presupuesto familiar.

Lo que nunca debemos hacer es desconocer nuestras obligaciones y responsabilidades. Cuando uno toma un crédito, ambas partes - banco y cliente- asumen responsabilidades y riesgos. Expresar falta de voluntad de pago destruye nuestra calidad de sujetos de crédito. Es importante que no sobrestimemos nuestras posibilidades de pago. Es mejor decir al banco que uno necesita 10 años para pagar su deuda con cuotas bajas, que ofrecer pagar en 5 años y tener que en el cuarto año pedir una nueva restructuración.

Por último, resaltaría la importancia de mantener abierta la comunicación. La confianza se logra y se mantiene no solo por el hecho de intentar cumplir los compromisos, sino tener siempre informado a la parte potencialmente afectada de cambios que podrían afectar lo acordado.

La situación generada por la pandemia de COVID-19 a nivel económico, afecta a todos, y la solución se logrará con una visión integral en la que todos ponemos buena voluntad, trabajo y responsabilidad para salir adelante.