Cómo monetizar la marca personal

Cómo monetizar la marca personal

Pocas veces tomamos conciencia que cuando usamos los smartphones y las redes sociales estamos promoviendo nuestra marca personal y eso a la vez representa una gran oportunidad de monetizar nuestra reputación digital.

Hoy las personas tenemos en nuestras manos un conjunto de aplicaciones que tienen altísimo poder comunicacional, sin embargo, no siempre analizamos cómo monetizar la marca personal y qué queremos lograr del avasallante mundo de las redes sociales.

Tal vez esta situación obedece a esa frase que dice “lo que es gratis no se valora”, aunque cuando vemos la cantidad de errores y malos manejos que cometen desde figuras públicas hasta asiduos usuarios digitales, aplica aquella otra fase de “lo barato sale caro”.

Frecuentemente apreciamos cómo la reputación de una persona se afecta dramáticamente por diversos comentarios que a simple vista lucen inconvenientes, pero suceden casi a diario y alimentan los famosos memes con terribles impactos reputacionales.

La tecnología y la penetración de las telecomunicaciones hoy nos permiten una capacidad de transmisión de información multimedia que era inimaginable hace pocos años, para maximizar los resultados debemos hacer una pausa y evaluar cuáles son los valores personales y profesionales que queremos resaltar, así como asegurarnos que tengamos conciencia de los talentos, y conocimientos que queremos proyectar.

El planteamiento que hago no va en contraposición a disfrutar y compartir las experiencias y vivencias personales con nuestras redes de amigos, es claro que uno de los principales usos que hacemos las redes sociales está dirigido a ver stories y enterarse de lo que están haciendo los amigos, pero además de ser receptores de información, hoy somos grandes emisores de mensajes de forma continua.

La clave es planificar, fijar objetivos y definir una estrategia para llevarlos a cabo con un estilo propio que permita diferenciarse y sobre todo ser visto de forma auténtica, genuina y creíble. No hacerlo es una opción, pero eso debe ser objeto de una decisión consciente.

Para aquellas personas que tengan interés de fortalecer su marca personal, hay tres preguntas muy básicas que deben considerar antes de publicar información:

1) ¿Mejorará mi vida personal o profesional?

2) ¿Es útil, interesante o divertido?

3) ¿Querría leerlo si fuese otra persona?

Todos sabemos que la reputación digital es para todos los públicos y es una estrategia muy poderosa que está en las manos de todos, cualquier persona puede crear su reputación digital dirigida al mundo, de forma asequible y directa.

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, señala que “reputación es lo que dicen de ti cuando no estás delante”. Esta frase evidencia que las opiniones de otras personas, su influencia y notoriedad tienen un alto peso en la reputación personal que se construye de forma online o convencional, así que tomarse unos minutos antes de publicar en nuestras redes sociales y analizar las reacciones o comentarios que puedan generarse podría ahorrar muchos inconvenientes o lograr mejores y mayores impactos.

En la actualidad es muy frecuente que distintas organizaciones tengan códigos o lineamientos sugeridos para las redes sociales personales de sus colaboradores, que pretenden generar conciencia sobre la importancia que tienen las marcas personales para una organización. A modo de ejemplo ilustrativo comparto un decálogo de recomendaciones muy sencillas:

1. El uso de las redes sociales no debe interferir en el desarrollo del trabajo del día a día.

2. Cuando se publiquen contenidos hay que recordar que son públicos, por lo tanto, hay que hacerlo de la misma manera que si estuviéramos en una reunión o encuentro público. Por lo tanto, hay que evitar realizar comentarios sobre temas confidenciales.

3. Respetar los derechos de autor de aquello que se publica.

4. Respetar la privacidad.

5. Ser educado. De la misma manera que hay que tratar con respeto a los compañeros en la oficina, también hay que hacerlo online.

6. Hay que hacer patente que las opiniones publicadas son propias y no de la organización. Hay que ser claro y transparente.

7. En las redes personales de cada empleado público se ha de ser consciente que solo se representa a uno mismo, no se puede hablar en nombre de la organización.

8. Los empleados necesitan formación especial y autorización  para poder publicar en nombre de la organización. Hacerlo de manera inapropiada puede dañar la reputación online de la organización, de los compañeros de trabajo y de uno mismo.

9. Hay que preguntarse: ¿Quiero que mi supervisor vea mis redes sociales personales?

10. Siempre hay que pensar dos veces antes de publicar cualquier cosa.

Estas sencillas recomendaciones que sugiero se enfrentan a un fenómeno conocido como desinhibición online, donde a diario vemos expresiones, conductas y actitudes que no se corresponden con lo que creemos conocer de algunas personas y particularmente el rol que representan.

Existen muchísimos análisis sobre los comportamientos de los individuos en las redes sociales, un reconocido profesor de psicología en la Universidad Rider, John Suler, que ha escrito diversas publicaciones sobre el comportamiento de las personas en línea señala que “el anonimato en las redes sociales ha generado un montón de valientes que evidencian que en el mundo cibernético somos proclives a ser menos amables y a inclinarnos por la ofensa”.

Por lo que, si queremos cuidar y monetizar nuestra reputación digital debemos ser extremadamente cuidadosos, un solo post puede derrumbar lo que hayamos construido por mucho tiempo.

La reputación digital requiere lograr una complementariedad entre los perfiles privado, público, personal y profesional, estas son las 4 caras que tenemos los individuos en el mundo digital, por eso es imprescindible que trabajemos en lograr sinergias y armonías entre ellas.

Al final, evidentemente somos una sola persona, aunque tengamos distintas facetas diarias, por eso es imprescindible tomar conciencia y definir qué queremos lograr cuando publicamos información.

Haciendo una analogía muy sencilla, la marca personal es el perfume que usamos y la reputación es el olor que dejamos.

Juan Carlos Roldán

Juan Carlos Roldán
Juan Carlos Roldán