¿Cómo desmontar el alivio financiero?

¿Cómo desmontar el alivio financiero?

Los deudores buscan alternativas ante el vencimiento a finales de junio del alivio financiero. Corprensa /Elysée Fernández


Entre las vías está el desmontaje gradual del alivio, reducir intereses para las tarjetas de crédito y realizar un plan de pago de intereses para las hipotecas.

Los préstamos modificados al 26 de abril de 2021 según la Superintendencia de Bancos de Panamá ascendían a más de $19,500 millones y cobijaban a más de 630 mil clientes tanto personas naturales como empresas. Esto muestra una importante reducción versus junio 10 de 2020 momento en que habían más de $26 mil millones y más de 1 millón de deudores con este tipo de préstamos.

Sin embargo, la pregunta importante que se hacen los deudores que aún están en esta modalidad es qué pasará después del próximo junio 30 una vez termine la vigencia del Acuerdo 13 de 2020 de la Superintendencia de Bancos de Panamá y se vean enfrentados a hacer de nuevo los pagos regulares de sus créditos.

Oficialmente aún no sabemos la respuesta. Mi opinión es que el desmonte debería ser gradual para asegurar que la economía se reactive, y aumente el empleo y el ingreso de las familias y empresas. No podemos olvidar que por los últimos 14 meses se han acumulado nuevas obligaciones ante la imposibilidad de atender pagos de manera regular. Dado que la fragilidad económica continuará por algunos meses y quizás años más, expongo sucintamente una idea general de cómo realizar este proceso de desmonte de alivios financieros.

En el caso de los préstamos de vivienda, personales y de consumo que tengan garantías de bienes inmuebles, el desmonte del alivio para aquellos que sigan teniendo afectación económica por la pandemia, a partir de julio 1 de 2021 y por un período de 24 meses adicionales podría acordarse el solo pago de intereses sin hacerse abonos a capital de estas obligaciones. De esta manera, el flujo de caja de las familias y empresas se suavizaría, y los estados financieros de los bancos reflejarían salud financiera con ingresos recurrentes y sin aumentar el riesgo por exposición, dado que los saldos de estas operaciones no aumentarían. Luego de este período ya se harían tanto abonos a capital como pagos de intereses según los pactos originales.

En el caso de los prestamos de tarjeta de crédito y sin garantías reales, la opción de alivio pasa por reducir la tasa de interés entre un 25% y 30% y eliminar cargos anuales de estos productos, permitiéndole a los clientes hacer abonos a capital cuando les sea posible, todo esto por un período de 24 meses. Con posterioridad a este período se actualizarían los términos y condiciones de estas operaciones hasta normalizarlas.

Es importante, mencionar que los bancos ya han tenido en sí mismos beneficios en las políticas de castigo de los prestamos malos por parte de SBP. De hecho, el Acuerdo 11 de 2019 les extiende los plazos para castigar los préstamos irrecuperables de consumo con garantía inmobiliaria, pasando de 1 año a 2 años más un período de renovación adicional, y complementariamente le permite a estos hacer una reserva del 50% en el año 4 y otro 50% en el año 5, lo que en la práctica les está dando a los plazos 5 años para limpiar de sus estados financieros este tipo de préstamos.

De todas maneras, la única manera de que estas medidas transitorias funcionen es que exista austeridad en el manejo financiero, moderando el consumo para evitar el incremento de deuda y pasando a mediano plazo a un esquema de ahorro que permita inversión tanto de las personas como de las empresas. En lenguaje sencillo, nadie debería gastar más de lo que gana, y al revés ahorrar algo. Esta es la forma como se reconstruye la economía de una sociedad con bases sólidas para un futuro, y sin duda Panamá lo tiene todo para hacerlo una realidad.