China se enfrenta a una tormenta perfecta

Golpeada por una guerra comercial y una economía global en crisis, China está intentando desesperadamente evitar una desaceleración de su economía. Contra todo pronóstico, ¿puede Pekín lograrlo? La economía china enfrenta tres grandes desafíos en 2019:

1. DESACELERACIÓN DEL CRECIMIENTO:

En 2013, el país crecía a 7.7%, mientras que en 2018 la tasa de crecimiento bajó a 6.5%. Las ventas del sector retail han estado muy bajas, marcando su paso más lento desde 2003, mientras que la producción industrial tuvo el desempeño más débil de los últimos tres años.

El mercado automotriz chino, el mayor del mundo, va camino a su primer descenso anual en ventas desde la década del 90, lo que también tiene consecuencias y refleja los problemas de la transformación económica de China. Desde hace años, China tiene la meta de reformar su economía y pasar de ser un país de exportaciones y mano de obra barata, a un país de economía moderna, basada en consumidores y desarrollo de alta tecnología, como Estados Unidos. Los últimos datos económicos señalan que esta transformación liderada por el presidente chino Xi Jinping no vendrá fácil.

2. AUMENTO DE LA DEUDA:

China tiene que controlar una expansión de deuda sin precedentes en la historia del mundo. Le corresponde el 60% de la expansión de la deuda mundial en los últimos 10 años hasta una cifra récord de 34 trillones de dólares de deuda público-privada, según reporta Bloomberg.

Esto pone la ratio de deuda a producto interno bruto (Debt/GDP ratio) en aproximadamente 300%, uno de los más altos del mundo.

En respuesta a la crisis económica mundial de 2008, China adoptó una política económica de estimulo intenso para evitar una desaceleración económica en el país, que logró mantener su crecimiento acelerado, pero a costa de endeudarse excesivamente. La realidad es que China no puede seguir endeudándose por siempre y eventualmente tendrá que controlar su deuda. Esto se vuelve mucho más difícil cuando se toma en cuenta la desaceleración económica y su tercer desafío, la guerra comercial con Estados Unidos.

3. GUERRA COMERCIAL:

La guerra comercial con Estados Unidos no podía venir en peor momento para China. Justo cuando necesita la mayor estabilidad económica posible para enfrentarse a los dos retos mencionados anteriormente, ahora también tiene que lidiar con una guerra comercial con su principal mercado de exportaciones en el mundo.

La economía estadounidense es increíblemente importante para las compañías chinas. Si tomamos los tres retos que China enfrenta: la desaceleración económica, el endeudamiento y la guerra comercial, parece ser que se enfrenta a una tormenta perfecta. Podría enfrentar estos tres retos por separado, pero aún falta ver si podrá enfrentarlos todos simultáneamente.

Consecuentemente, los políticos chinos, asustados por la posibilidad de una recesión, diseñaron en diciembre 2018 un plan económico de una “política fiscal proactiva”, que se basa en cuatro puntos:
1. Recortes de impuestos, que exceden los 1.3 billones de yuanes ($188 mil millones).
2. Facilitar los préstamos de parte de los bancos chinos para reactivar la economía.
3. Emitir aún más bonos en 2019 para financiar estas propuestas.
4. Finalmente, los chinos buscarán una solución rápida a la guerra comercial con Estados Unidos.

Públicamente, ningún político ha dicho que China esta intimidada por la guerra comercial. Sin embargo, muchas fuentes anónimas del Gobierno chino han dicho que los economistas están preocupados de que estos tres retos simultáneos ocasionen una crisis.

NO HAY SALIDA FÁCIL

Hay dos grandes problemas con las soluciones de este plan económico:

Primero, las medidas de estímulo económico propuestas, la reducción de impuestos, crédito fácil y emisión de bonos, también estarían aumentando la deuda, y no hay promesa de que logren evitar una desaceleración.

Si China se endeuda más y no logra reactivar su economía como buscan, la consecuencia podría ser una recesión severa. La economía china ya lleva más de 30 años consecutivos de crecimiento continuo, y muchos factores indican que se acerca al final de su ciclo económico.

Segundo, no hay ninguna garantía de que el gobierno de Trump va a acceder a las soluciones propuestas por China para terminar la guerra comercial. Al final de 2018, los políticos chinos hicieron muchas propuestas que buscaban detener la guerra comercial con Estados Unidos y calmar a Trump, y llegaron a un acuerdo de tregua por los primeros tres meses de 2019.

Afirmaron que iban a facilitar el acceso al mercado chino para las compañías norteamericanas que actualmente encuentran muchas dificultades para competir en China.

Igualmente, acordaron que limitarían la “competencia injusta” de la que Estados Unidos y sus aliados se quejan, que incluye los ‘hackeos’ a compañías de otros países y la manipulación y devaluación del yuan, la moneda china, para hacer las exportaciones de ese país más baratas que la competencia.

Por último, los chinos afirmaron que importarían más productos estadounidenses, principalmente productos agrícolas como el maíz. Este ultimo punto busca corregir el déficit comercial entre Estados Unidos y China, uno de los principales problemas de Trump con ese mercado.

En 2018, Estados Unidos tuvo un déficit comercial de $344.5 mil millones con China, lo que significa que compra muchos más productos chinos que lo que ese país compra al mercado estadounidense. Sin embargo, el gobierno de Trump no está satisfecho con esto, y los argumentos son los siguientes:

En primer lugar, China no dio ninguna indicación de que abandonaría su iniciativa de “Hecho en China 2025”, cuyo objetivo es tomar el liderazgo mundial en varias industrias clave de alta tecnología, incluyendo la inteligencia artificial y la manufactura de microprocesadores.

Y en segundo lugar, un gran punto de la campaña de Trump, de Make America Great Again, era regresar a Estados Unidos muchos de los empleos que habían sido eliminados o sustituidos por el comercio con China.

Sin una forma de corregir estos dos puntos, es más complicado que el gobierno de Trump acceda a finalizar la guerra comercial.

El asesor comercial de Trump, Peter Navarro, le dijo al periódico japonés Nikkei que sería “difícil” que se logre un acuerdo dentro de la tregua de 90 días, y que “las soluciones a medias” serían inaceptables.
“China está básicamente tratando de robar el futuro de Japón, Estados Unidos y Europa persiguiendo nuestra tecnología”, dijo en la entrevista con Nikkei.

Para China, todo se suma a una perspectiva cada vez más difícil para el Año de la Tierra en Asia, un signo del zodíaco conocido por la fortuna financiera. Con problemas en casa y en el extranjero, Beijing necesitará mucha suerte.

Ricardo De Saint Malo