Chile y Panamá socios comerciales naturales

En tiempos globales y siendo Chile y Panamá dos países abiertos al comercio internacional y con múltiples vínculos comerciales, la Cámara Panameña-Chilena de Comercio, constituida en 1996, encuentra hoy en 2018 un gran año y circunstancias para su reimpulso, al ser una instancia en la que se produce una fusión virtuosa entre lo público y lo privado.

Las cámaras de comercio son cuerpos intermedios que muchas veces han sido subvaloradas o subutilizadas, quedando así el apoyo a las empresas pequeñas y medianas circunscrito a políticas o programas públicos y, por su parte, las grandes empresas y corporaciones multilatinas prescindiendo de éstas.

Revisemos en pocas palabras qué son Chile y Panamá comercialmente: socios marítimo-portuarios, siendo Chile el tercer usuario mundial del Canal de Panamá; el Istmo el mayor receptor de inversión extranjera directa (IED) chilena en Centroamérica y el Caribe; el país al cual más exporta Chile en la mencionada subregión; Panamá por su parte cuenta con 5 vuelos diarios a Chile y amplias ventajas logísticas para los productos chilenos.

En ambos países existen, de acuerdo a todos los índices internacionales, excelentes ambientes de negocios y de competitividad; y, en fin, son naciones que en base al emprendimiento y a un modelo desarrollo basado en la libertad de empresa y la estabilidad jurídica constituyen ejemplos para América Latina.

En ese contexto, una Cámara genera red de contactos locales con una mirada global, sumado a un estándar de cumplimiento y seriedad, al estar asociada una compañía determinada a la Marca Chile o a la Marca Panamá respectivamente, pero por sobre todo un espacio que permite más y mejor información para la creación y el desarrollo de nuevos negocios.

En tiempos en que la credibilidad, la reputación y las redes de contacto son pilares fundamentales del éxito, el que las respectivas embajadas, empresas e inversiones se encuentren en un espacio de desarrollo conjunto, genera un valor agregado al esfuerzo individual de una compañía, sea esta pequeña o grande, tanto en el modo y estrategia de penetración y/o generación de mercados, como de incremento de su activo reputacional.

Sin duda cabe los países crecen gracias a las empresas y al esfuerzo individual y no producto del Estado, pero qué importante es un acompañamiento de valor y sistemático de quienes tienen dentro de sus mandatos la promoción de los intereses comerciales de su país: la Diplomacia.

Con todo y más allá de lo dicho, la Cámara Panameña-Chilena de Comercio da hoy un segundo impulso a su actividad, con una agenda que incluye la búsqueda de acuerdos que promuevan nuevos negocios, más comercio, más turismo y mayor intercambio con sus contrapartes regionales: como es el caso de la Cámara Regional de Comercio de la Región de Valparaíso.

Con proyectos como una nueva ruta de cruceros desde Panamá hacia Chile o el tan anhelado hub alimentario para la agroindustria chilena, la Cámara, tiene la oportunidad histórica de ser más que un testigo y transformarse en un catalizador del éxito de éstos y de otros múltiples espacios de desarrollo posibles entre los mercados panameño y chileno.

 

Cristián Jara B.

Abogado y diplomático chileno

 

Rolando Candanedo D.

Abogado

Miembro de la Cámara Panameña-Chilena de Comercio

Cristián Jara B.
Rolando Candanedo Deneken

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