Buscar trabajo, es un trabajo

Buscar trabajo, es un trabajo

No hay que perder el tiempo es importante tener claro el tipo de trabajo que se busca. Imagen de Pete Linforth en Pixabay


Se recomienda identificar las áreas de oportunidad en las que se puede trabajar e investigar qué requisitos publican para las vacantes que se buscan para prepararnos para aplicar.

Esta es una frase que utilizo con frecuencia para resaltar que podemos potenciar nuestras posibilidades de conseguir empleo si tenemos clara nuestra meta y la acompañamos de un plan para alcanzarla. A lo largo de mi carrera en el mundo de Recursos Humanos veo cómo hay personas que invierten una importante cantidad de tiempo haciendo llegar sus hojas de vida a todas las empresas posibles, inclusive aplicando para posiciones que no tienen relación con su perfil. Supongo que esto lo hacen con la intención de que la persona de Recursos Humanos tenga de su lado su hoja de vida por si surge algo. Sin embargo, esto es el equivalente a lanzar muchos tiros al arco esperando anotar un gol sin siquiera mirar a la portería.

A continuación, comparto 5 consejos que pueden resultar útiles en la búsqueda de empleo:

Conócete a ti mismo: Lo primero, es que debemos saber cuáles son nuestras fortalezas tanto en lo técnico como nuestras habilidades blandas. Asimismo, puedes identificar áreas de oportunidad en las que puedes trabajar. Investiga qué requisitos publican para las vacantes que buscas quizás puedas encontrar que hay requisitos que se repiten. Por ejemplo, si el uso avanzado de Excel es una de ellas y no tienes ese nivel, entonces ya sabes que si quieres resultar un candidato atractivo, te va tocar desarrollar esta habilidad.

Generalmente, es más sencillo enumerar nuestros conocimientos relacionados con nuestra carrera o experiencia laboral. Sin embargo, es importante identificar habilidades de trabajo en equipo, comunicación o pensamiento estratégico, por mencionar algunas. Existen algunas pruebas que te permiten descubrir dichas habilidades y otra forma, es conversar con colegas, subordinados y jefes para que compartan cuáles son aquellas características que sobresalen en ti en tu trabajo.

Prepara tu hoja de vida: La misma debe ser como el “trailer” de una película; debe tener la información suficiente como para que tengan ganas de verte. Por ende, para que ésta resulte interesante, debe contar con la información suficiente como para que te quieran entrevistar acá aplica la frase: “menos es más”. Un error común es enviar la misma hoja de vida para todas las posiciones a las que aplica. Sugiero tengas un modelo estándar con toda tu información, pero al momento de aplicar a una vacante, procura resaltar aquello que busca el empleador y deja por fuera lo que consideres que no aporte a esa posición en particular.

La búsqueda: el cómo voy a llevar a cabo la búsqueda varía según lo que quiero alcanzar. LinkedIn, por ejemplo, es una página muy buena para crear un perfil profesional y dar a conocer tus conocimientos a través de tus publicaciones e interacciones. Las páginas web dedicadas a la búsqueda de personal y en las cuales puedes cargar tu hoja de vida también son una excelente opción. Por otro lado, si te has dedicado a investigar empresas en las que te gustaría trabajar, revisa su página web ya que la mayoría tienen un espacio para publicar sus vacantes o en la que aparece el contacto para enviar tu hoja de vida.

La entrevista: esta es una de las partes medulares del proceso recuerda que sólo tienes entre 45 a 60 minutos para que la persona que te entrevista se dé cuenta no sólo de que cumples con los requisitos del puesto, sino que hay algo que te hace diferente del resto.

Es por ello, que debes considerar todos los detalles; voy a enumerar algunos que pueden parecer obvios, pero en mis años de experiencia he visto que se siguen dando: llegar a tiempo, vestir adecuadamente y acorde a la ocasión, para trabajos administrativos siempre es mejor ir más formal que informal, salvo que el entrevistador te haya indicado lo contrario y una de las cosas más importantes es investigar sobre la empresa que te entrevista.

Utiliza verbos y números para mostrar tus logros profesionales, por ejemplo: logré incrementar las ventas del departamento en un 15% en el último año, fui reconocido como empleado del mes en 3 ocasiones porque obtuve puntuaciones altas en las encuestas de servicio al cliente. Repasa que cosas consideras importante que el entrevistador sepa y si no te las preguntan directamente, busca la forma de mencionarlas. Practica tus respuestas con alguna persona de confianza que pueda darte retroalimentación.

La espera: es válido preguntar, al finalizar la entrevista, qué sigue en el proceso y si se le puede contactar en una o dos semanas para dar seguimiento. Esto nos ayudará a eliminar la ansiedad de si es correcto o no escribir o llamar. No siempre, vamos a tener la fortuna, de que nos llamen después de la primera entrevista a la que vamos y debemos buscar la manera de manejar la frustración que esto pueda ocasionarnos porque si ya hemos ido a varias entrevistas y la respuesta no ha sido la que espero, puede que en la siguiente, a través de mi lenguaje no verbal transmita inseguridad o incluso miedo; creando así una falsa idea de mi personalidad en el entrevistador.

El tener claridad sobre el tipo de trabajo que buscas y un plan para lograrlo, te puede ayudar a gestionar acciones que te acerquen más tu objetivo laboral.

Claudia Escobar Casillas

Gerente de País de ManpowerGroup Panamá
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