Así es la nueva economía

La pandemia ha traído dolorosas pérdidas de vida y salud. Más que un problema de salud pública es un problema social. Afecta también la educación, seguridad, salud mental e, inexorablemente, la economía.

El nuevo contexto económico será más estructural y menos coyuntural. La crisis económica no será corta y tomará varios años recuperarse. En ese contexto se esperarían las siguientes características:

  1. Mayor nivel de digitalización. El contexto previo a la pandemia nos traía innovaciones digitales que estaban cambiando la forma de hacer algunos negocios. Uber y Airbnb son solo dos ejemplos. Esto en la práctica significa cambios de hábito en el consumo y en la forma de hacer negocios. Por ejemplo, los colegios y universidades han encontrado que pueden funcionar (al menos parcialmente) con sistemas de clases virtuales (e-learning). Algo similar sucede con el teletrabajo y el comercio electrónico. Estamos ante procesos y hábitos de consumo irreversibles.
  2. Debilitamiento en la capacidad adquisitiva del consumidor. La pandemia ha traído quiebras en negocios, elevados niveles de desempleo, condiciones laborales modificadas o renegociadas y consumidores más endeudados. La capacidad de gasto para las personas ya no será la misma, lo que implica una recomposición general en precios y cantidades de bienes y servicios. Se prevé que el consumidor tendrá un nuevo perfil. Ya no podrá pagar lo mismo que antes y además reducirá su consumo en bienes o servicios no esenciales.
  3. Reducción generalizada de precios. Esto es consecuencia de la ley de oferta y demanda. Una generalizada y sostenida disminución de precios generará un fenómeno conocido como deflación. Las empresas que no se adapten a la nueva estructura de precios (más bajos) podrán perder clientes y negocios. Por otro lado, la disminución de precios es un desincentivo a la demanda porque el comprador tiende a diferir sus compras ya que tiene expectativa de que los precios bajarán. Esto se hace muy notorio en el sector inmobiliario.
  4. Intensificación de la Competencia. El entorno de la oferta de productos y servicios también se modificará. No solo por el mayor número de comercios y su mayor disposición en proveer productos y servicios, sino también por la aparición de productos sustitutos en el marco de un contexto digital y virtual. Esta es una segunda razón para esperar un nuevo equilibrio de precios, empujados hacia un descenso que tiene como fundamento inobjetable la ley de oferta y demanda.
  5. Aparición de nuevos negocios y actividades. La pandemia aceleró la cuarta revolución industrial. Algunos trabajos manuales y actividades perderán vigencia. Por otro lado, aparecerán otras actividades que buscarán llenar el vacío surgido a partir de los cambios de hábitos en los consumidores. Muchas de estas últimas buscarán reducir el grado de intervención manual y de actividades presenciales. La tecnología, innovación y nuevas formas de comunicación serán factores preponderantes para el desarrollo de nuevos procesos, productos, servicios y canales de distribución, generando oportunidades para quienes están en búsqueda de empleo o de ejercer actividad profesional.

En resumen, estamos ante un escenario económico diferente, donde el principal reto para las personas será adaptar las competencias profesionales y, para las empresas, adecuar su estrategia, tácticas y procesos. Quienes se adapten más rápido y en forma más acorde con las expectativas de sus clientes podrán tener mayores posibilidades de éxito en la nueva economía.