Anatomía de una crisis: cuatro factores que deben analizarse

Según  William L. Ury, exdirector asociado del Programa de Negociación de Harvard Law School y Richard Smoke, profesor de ciencias políticas de Brown University, en su famosa disertación de 1985 denominada “Anatomía de una crisis”, son cuatro los elementos que determinan la escala y complejidad de una crisis: apuestas altas,  tiempo limitado, alta incertidumbre y pocas opciones.

Este documento es bastante interesante para  analizar en esta época en que en Panamá se habla de que estamos atravesando una crisis económica, que se ha venido sintiendo  de manera drástica en pequeñas y medianas empresas, y  tal vez con un menor impacto aparente en el segmento de empresas grandes con buena capitalización y acceso generoso a fuentes de financiamiento de largo plazo.

Ury y Smoke plantean que en tiempos de crisis hay que utilizar un tipo de negociación especial a través del cual se desactiven o minimicen los cuatro elementos, que ya empezaré a comentar, no sin antes mencionar que en la mayoría de los casos las crisis son causadas por personas, empresas o sectores a los cuales les conviene el caos y la sensación generalizada de inestabilidad que se genera, y para quienes es imposible dejar pasar las buenas oportunidades de inversión que se presentan y que les  podrían representar enormes beneficios futuros.

1. Apuestas altas: el primer elemento, “apuestas altas”, se refiere a lo que realmente está en juego.  En el caso de un empresario puede ser la subsistencia de su compañía o de una unidad de negocio, para un alto ejecutivo puede ser su posición directiva o el traslado a un nuevo país, y en el caso de un inversionista podría bien ser su capital invertido y los retornos esperados.

Entre más alto sea el tamaño de la apuesta, mayor será la crisis, así que bien vale la pena buscar alternativas para reducir su escala, a través de algunas estrategias disponibles como la fragmentación, escisión, liquidación parcial y segregación según aplique.

2. Tiempo limitado: este segundo elemento  que plantean los autores, el del “tiempo limitado”, es uno de los factores que  más influye en las crisis, ya que determina la urgencia con la que se deben buscar soluciones, lo cual usualmente presenta un tiempo menor al que realmente se requiere para encontrar salidas a los problemas que se enfrentan.

El manejo de esta variable es crucial para permitir que los empresarios, directivos e inversionistas puedan llevar a cabo sus planes y ejecuciones antes de que se vean sometidos a enfrentar las fechas límites de sus banqueros, accionistas, proveedores, clientes, gobierno, y aún de sus propios temas estructurales como la jubilación.

3. Alta incertidumbre: ahora bien, con relación al tercer elemento, el de la “alta incertidumbre”, esta variable está directamente relacionada con la falta de información precisa, lo cual genera inestabilidad ante la ausencia de parámetros ciertos o estimaciones confiables.

Un caso típico de incertidumbre es el atribuido a la Reserva Federal de Estados Unidos, cuando se enfrenta a tomar decisiones de alza o reducción de las tasas de interés. Así mismo, es muy normal que los inversionistas esperen los cambios de gobierno antes de acometer nuevos proyectos hasta estar seguros de que el ambiente de negocios sea el adecuado y tengan ya claro qué es lo que los nuevos mandatarios planean hacer.

4. Pocas opciones:  por último, se encuentra el factor de “pocas opciones”, el cual se refiere al bajo número de posibles alternativas de solución a las crisis que se presentasen. Entre mayor es la crisis, más reducidas parecieran ser las salidas, esto suelen pensar las personas al enfrentarse a una inminente pérdida de un bien inmueble por imposibilidad de pagar sus obligaciones financieras, o también los accionistas y ejecutivos cuando sus empresas atraviesan una etapa de severa iliquidez y se ven forzados a declararse en quiebra o acogerse a una ley de reestructuración de empresas.

 El negociador efectivo y especial que se requiere en momentos de crisis como el actual debe buscar a toda costa manejar las cuatro variables expuestas, intentando siempre bajar la apuesta para no perderlo.

El negociador efectivo y especial que se requiere en momentos de crisis como el actual debe buscar a toda costa manejar las cuatro variables expuestas, intentando siempre bajar la apuesta para no perderlo todo, extender los tiempos esperando un mejor momento de la economía, reducir la incertidumbre buscando de manera directa información precisa de sus contrapartes y aumentando de manera recursiva el número de opciones para resolver la crisis.

Si bien, esto es tan solo un buen marco teórico con más de 30 años de haberse escrito, si le será de mucha ayuda a los negociadores que en la práctica tendrán que enfrentarse a muchas más variables de diversa complejidad en la que la mayoría de las veces los egos y las emociones opacan  la razón.

Panamá ha tenido una historia de casos exitosos y también de fracasos empresariales en épocas de crisis. Como un ejemplo de los exitosos, basta revisar la forma como la Autoridad del Canal de Panamá ha enfrentado desde el año 2009 hasta la actualidad múltiples crisis derivadas del proceso de ampliación del Canal (ACP), muchas de ellas obstaculizando la construcción misma de las esclusas de Cocolí y Agua Clara, y las incontables controversias que han surgido con el contratista GUPC que han llegado hasta las instancias de arbitraje.

A pesar de todo esto, la ACP reportó más de 2 mil 400 tránsitos por las nuevas esclusas en 2018 y asegura que el 90% de la flota mundial de embarcaciones puede movilizarse ahora a  través de la ruta interoceánica. Es fácil identificar el buen manejo de los elementos especiales descritos en épocas de crisis a lo largo de esta última década por parte de ACP, con unos resultados inobjetables para la comunidad internacional.

Dice un viejo adagio que para subir una montaña alta hay que concentrarse no en el tamaño del obstáculo, sino en dar un paso a la vez, quizás si los lectores al enfrentar una próxima crisis recordaran esto, el panorama dejaría de ser tan sombrío, y el camino se podría vislumbrar mejor.