La seguridad en tiempos de Covid-19, es una tarea compartida

La pandemia del Coronavirus nos ha sensibilizado a todos. Nos hemos dado cuenta de las graves falencias de nuestros sistemas de salud y de nuestra precaria economía, sin olvidar el sistema educativo.

Todas esta entidades gritaban hace años pidiendo un up grade urgente. Es como despertar en medio de un plácido sueño con una bofetada.

Pero en el alma panameña siempre aflora una característica que en estos tiempos es de gran valor: la solidaridad. Hemos dado muestras sobradas de ella. Esta se ha visto reflejada no solo en bienes como comida sino que en trabajo voluntario de miles de panameños, que de otra manera, las personas vulnerables no habrían podido recibir ni las bolsas de comida, ni el bono solidarios.

Todos estamos enterados y conocemos muy bien las medidas de bioseguridad que el Ministerio de Salud  ha adoptado para los inmuebles sometidos al régimen de la propiedad horizontal. Esas medidas se refieren al inmueble como tal y a sus ocupantes, ya sean dueños y/o residentes.

No es necesario volver sobre esas medidas que han sido comentadas y analizadas por todos los medios y que los administradores de propiedad horizontal las tiene bien conocidas y aplicadas. Es necesario volver la mirada hacia el personal del inmueble incluyendo a los seguridad, que aunque no son personal propio están en contacto con toda persona que se acerca al edificio por motivos varios.

Además de ser nosotros mismos la primera línea de defensa, ese personal es parte de esa primera línea. Los inmuebles sometidos a este tipo especial de propiedad no han sido diseñados para brindarle al personal de servicio ciertas normas de comodidad y ahora de seguridad.

En su gran mayoría los PH solo cuentan con un medio baño que comparten con los seguridad del inmueble. No disponen con un baño completo muy importante hoy día.

La mayoría, si no todo ese personal, se desplaza en transporte público, metro, bus o taxis. Cuando regresan a sus hogares también lo hacen en trasporte público. Para la seguridad de los residentes en los PH es necesario que ese personal cuente con un baño completo y se duchen y se cambien de ropa antes de comenzar a trabajar y al salir.

Su uniforme debe ir en una bolsa aparte de cualquier otro objeto usado durante sus labores o bien dejarlo en el inmueble y no pasearlo en el transporte público. Nos protegemos nosotros y los protegemos a ellos y a sus familias. No se puede pensar solo en los propietarios y/o residentes, hay que pensar en el personal que nos brinda servicios los cuales muchas veces no conocemos ni su nombre.

Si el personal que nos brinda servicios en el inmueble, como conserjes, jardineros, aseadores, seguridad, se contamina en el viaje de ida al inmueble, con seguridad transporta el virus y por lo tanto es un riesgo de contagio  a otros con solo limpiar un área común como un elevador.

Pasar de la cuarentena al toque de queda no significa que el peligro y el riesgo es menor. El peligro está presente y cualquiera de nosotros puede ser sorprendido. Por muchas precauciones que tomemos, por muchas mascarilla y/o gel alcoholado, máscaras que cubran totalmente la cara, etc.

Muy cerca nuestro tenemos a un personal que tiene mucho menos condiciones de vida y salud a la nuestra. A lo mejor en su hogar no puede practicar el distanciamiento social o comparte su alcoba con otros miembros de su familia, que también saldrán a la calle.

Nuestra solidaridad no es solo con los que no tienen comida, ni dinero para sobrevivir en estos difíciles días, es con esas personas que aunque no son familiares ni trabajadores nuestros directos, están en nuestro entorno a través de una labor que prestan para darnos confort y seguridad en el lugar de trabajo o domicilio.

Corresponde a cada PH hacer las adecuaciones de manera urgente para que su personal encuentre mínimas condiciones de seguridad y bienestar. Brindar ese beneficio también es seguridad. Démosle a la seguridad un nuevo valor, no es para unos pocos, es para todos los que directa o indirectamente están en el inmueble.