Mineras también deben pensar en reducir emisiones: D. Fickling

A medida que las compañías petroleras desarrollan planes para reducir las emisiones de carbono, sus pares en el sector minero corren el riesgo de quedarse atrás.

BHP Group, Rio Tinto Group y Vale SA ya se encuentran entre los mayores emisores del mundo, gracias a las grandes cantidades de carbono que se expulsan al convertir su producto clave, el mineral de hierro, en acero. Entre los productores que cotizan en las principales bolsas desarrolladas, solo Royal Dutch Shell Plc ocupa un lugar más alto que las tres grandes mineras en términos de emisiones de alcance 3 (la contaminación generada cuando se utilizan los productos de una empresa, como cuando se quema gasolina en un automóvil o se produce acero en una fábrica, la cual comprende la gran mayoría de las emisiones totales en el sector de recursos).

Las compañías petroleras ya están trabajando para abordar ese problema. Eni SpA, Shell, Total SE y Repsol SA tienen planes de reducir la intensidad de las emisiones de sus productos en aproximadamente un tercio para la década de 2030, con recortes más bruscos hasta 2050. BP Plc se ha apuntado a un objetivo más ambicioso: reducir su producción de petróleo 40% para 2030.

Los grandes mineras de hierro, por otro lado, se conforman con promesas más vagas. Fortescue Metals Group Ltd. se niega incluso a revelar su total de emisiones de alcance 3, fácilmente calculable. El anuncio de BHP de sus planes el 10 de septiembre probablemente establezca un punto de referencia para otras compañías. Su nuevo director ejecutivo, Mike Henry, tiene buenas razones para ser audaz.

Para ver por qué, vale la pena considerar lo que hace que BHP sea única entre las grandes mineras. A diferencia de sus pares, la compañía también tiene un importante negocio de petróleo, y el gas representa aproximadamente el 55% de sus 109 millones de barriles de producción anual equivalente de petróleo. La producción de otro combustible fósil podría no parecer la forma más obvia para que BHP descarbonice, pero su experiencia en la industria podría ayudar en gran medida a reducir las emisiones de sus clientes de acerías.

Una reducción marginal en el 7% al 8% de las emisiones globales que provienen de la fabricación de acero implicará un gran avance en la captura de emisiones de carbono y su almacenamiento bajo tierra, o un cambio de la fabricación de metal en altos hornos al uso de hornos de arco eléctrico. Comprender la geología y la ingeniería del petróleo será una gran ventaja en ambos casos.

El almacenamiento de carbono nunca ha estado a la altura de las expectativas. Pero en la medida en que sea viable en cualquier parte del mundo, es donde se inyecta CO2 en los yacimientos subterráneos de petróleo, generalmente para empujar más petróleo y gas a la superficie. Si los clientes de BHP van por ese camino, es la única minera importante que podría ganar dinero al ser parte de tal solución.

Como hemos argumentado, el enfoque más probable es un cambio a hornos de arco, que utilizan electricidad en lugar de carbón para fundir su metal. Una creciente montaña de chatarra de acero en China, combinada con los probables precios de las emisiones carbono y una mayor capacidad de igualar la producción con la demanda, debería reemplazar a un número creciente de altos hornos en las próximas décadas. BHP considera que el uso de altos hornos disminuirá del 70% de la capacidad mundial de fabricación de acero a entre 55% y 60% para 2050.

Las mineras genuinamente motivadas para detener el cambio climático en lugar de avanzarlo deberían ver una gran oportunidad en este cambio. El producto clave para un mundo que fabrica acero sin altos hornos sería el hierro reducido directamente, que se puede producir quemando el oxígeno en el mineral de hierro utilizando gas natural o hidrógeno, probablemente en la forma fácilmente transportable de hierro briqueteado en caliente, o HBI. BHP tuvo malas experiencias con este producto hace dos décadas, pero la tecnología no se ha detenido y se pronostica que la demanda suba rápidamente

Si las cuatro mineras que representan más de dos tercios del mineral de hierro en el mercado marítimo se comprometieran a convertir una parte creciente de su producción a HBI, entonces estarían alentando a los clientes a descarbonizar sus fábricas de acero, mientras venden un producto que se intercambia por cerca de tres veces el precio del mineral de hierro. Hasta ahora, sin embargo, solo Vale ha mostrado mucho interés.

Como productor de petróleo en la plataforma noroeste de la costa de la región de Pilbara, rica en hierro, BHP está bien posicionada para proporcionar la energía que necesitaría una industria australiana de HBI, primero a través de “hidrógeno azul” hecho de metano con captura de carbono, pero en última instancia, con “hidrógeno verde” hecho mediante la división de las moléculas de agua con energía renovable y transportado a través de la infraestructura de gas natural heredada.

Tal cambio no sería una buena noticia para el negocio de carbón coquizable de BHP, que es muy dependiente de los altos hornos para retener su cuota de mercado. Sin embargo, convertirse en parte de la solución le permitiría a la compañía manejar la disminución del carbón coquizable mientras gana dinero con la tecnología que lo perturbará, en lugar de cruzar los dedos para que el mundo no aborde el cambio climático.

La industria minera ha jugado bien sus cartas para convencer a los inversionistas ambientalistas de que no hay alternativa a los altos hornos. Eso ha ayudado a las mineras a evitar el oprobio, la desinversión y la sequía de capital que ha afectado al carbón térmico en los últimos tiempos, pero dado que la fábrica de acero libre de combustibles fósiles del mundo inicia operaciones esta semana, se está convirtiendo en una posición cada vez más insostenible.

La renuencia de BHP a aceptar lo que iba a pasar con la industria de la energía del carbón en la década de 2010 tuvo un precio para sus accionistas. ¿Va a cometer el mismo error nuevamente con el acero?

Imagen de Bishnu Sarangi en Pixabay