La revolución de la conectividad, más allá de la red 5G

La revolución de la conectividad, más allá de la red 5G

El futuro del mundo conectado no se limita a las tecnologías de nueva frontera, como el 5G de banda ancha y las constelaciones de satélites de órbita terrestre baja. Imagen del último Mobile World Congress (MWC) que se realizó en Barcelona, España. (Photo by Josep LAGO / AFP)


En Panamá la penetración de suscripciones de banda ancha es solo del 11%. Pese a las mejoras y la inversión en el país, estas siguen focalizadas en ciertos grupos y ciertas zonas.

Todos hemos escuchado o leído en alguna medida sobre la revolución de la conectividad, de cómo la implementación de tecnologías como el 5G de banda ancha, entre otras, desencadenarán tecnologías y capacidades que sólo hemos visto en ciencia ficción. Sin embargo, investigaciones del McKinsey Global Institute han demostrado que las oportunidades en conectividad van más allá del 5G, y que la complejidad de implementación va más allá de la tecnología.

El futuro del mundo conectado no se limita a las tecnologías de nueva frontera, como el 5G de banda ancha y las constelaciones de satélites de órbita terrestre baja. Gran parte se definirá por la expansión y la evolución de las tecnologías de conectividad avanzadas existentes, como la fibra óptica, el 5G de banda baja y media, el Wi-Fi 6 y otras soluciones de largo y corto alcance. Tendencias adicionales incluyen la arquitectura cloud y edge computing, y mayor potencia y asequibilidad en computación, almacenamiento y sensores. A medida que estas tendencias converjan, el ecosistema de la conectividad se poblará con más tecnologías, servicios y proveedores que nunca.

Aunque la demanda de los consumidores de aplicaciones de entretenimiento e Internet seguirá impulsando la mayor parte del uso de la red, la conectividad permitirá nuevas capacidades en toda la economía. El McKinsey Global Institute identificó cientos de casos de uso en dominios comerciales. Cuatro de los más importantes en movilidad, salud, comercio minorista y manufactura, tienen el potencial de aumentar el PIB mundial entre 1.2 y 2 billones de dólares para el 2030.

Del potencial identificado en estos cuatro ámbitos, entre el 70% y el 80% del valor puede lograrse con la expansión y la mejora de las tecnologías de conectividad avanzada existentes. Sin embargo, la mayoría de los proveedores alrededor del mundo no están invirtiendo a la misma escala de la oportunidad.

Para que esto ocurra, habrá que resolver varios problemas que actualmente son barreras para la inversión en esta dimensión. Estos retos incluyen la falta de coordinación a través de las cadenas de valor, la fragmentación del valor potencial entre los casos de uso y la falta de un agregador que proporcione escala, falta de alineación en incentivos, complejidades en el uso de datos, y limitaciones prácticas, como barreras regulatorias, disponibilidad de capital y largos ciclos de inversión. El tratamiento que se le dé a estos problemas podría desbloquear billones de dólares en productividad.

Aparte de los casos de uso de productividad e industria, la proporción de la población mundial que está totalmente desconectada o que se limita sólo a la conectividad más básica podría potencialmente reducirse a la mitad, del 40% actual al 20%. Esto debido a una combinación de expansiones de la red, la creciente asequibilidad de los dispositivos y servicios, y otros factores. Los beneficios económicos y sociales serían profundos, desde mayor acceso a banca móvil y a crédito, hasta nuevas oportunidades educativas. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que es poco probable que los proveedores de conectividad tengan suficientes incentivos para ofrecer cobertura de nueva frontera en la mayor parte del mundo. Es posible que sólo una cuarta parte de la población mundial obtenga cobertura 5G de banda ancha para 2030.

Como ejemplo, en Panamá en los últimos años los proveedores han incrementado la penetración del internet fijo vía fibra óptica, y se han elevado las capacidades la red LTE 4G, particularmente para suplir la demanda a raíz de la pandemia. Se está empezando a planear para la implementación de 5G, pero al momento no hay nada concreto. Según datos de la ASEP en Panamá la cobertura celular es del 96% de la población, pero el porcentaje del territorio cubierto es solo un 38%. Al mismo tiempo, cifras en el Plan Nacional Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación indican que aunque la penetración de suscripciones móviles es del 131%, la penetración de suscripciones de banda ancha es solo del 11%. Pese a las mejoras y la inversión en el país, estas siguen focalizadas en ciertos grupos y ciertas zonas.

Así, a pesar de la promesa de un mundo conectado más inclusivo, podrían persistir las disparidades entre países desarrollados y en desarrollo, y entre zonas urbanas y rurales. Estos patrones de despliegue afectarán la forma en que el valor de los casos de uso se distribuya, favoreciendo a los países desarrollados y las zonas urbanas en mucha mayor proporción.

El mundo de la conectividad se encuentra en plena revolución, una revolución que representa un enorme potencial. Pero a pesar de que la mayoría de las tecnologías necesarias ya están disponibles y las oportunidades existen desde hace tiempo, el progreso aún no ha despegado en muchos ámbitos.

Catalizar este despegue implica dar respuesta a preguntas clave: quiénes realizarán las inversiones necesarias, quiénes se beneficiarán con ellas y cuál será la coordinación entre los múltiples actores.

Adaptación del artículo Connected World: An evolution in connectivity beyond the 5G revolution, de los autores Ferry Grijpink, Eric Kutcher, Alexandre Ménard, Sree Ramaswamy, Davide Schiavotto, James Manyika, Michael Chui, Rob Hamill, Emir Okan