El arte de consolidar deudas

Consolidar las deudas puede constituirse en la mejor decisión para una persona cuando resulta de una planificación detenida, bien pensada, en busca de la estabilidad de las finanzas personales. En cambio, será una pesadilla, y así lo advierten banqueros y consultores financieros, cuando se convierte en una bola de nieve capaz de congelar los ingresos.

La consolidación de deudas como producto financiero está por fuera de la medición de los reguladores. Esta medición escapa a ellos en virtud de la definición aportada por el banquero Luis Pabón, y según la cual una persona toma la decisión de pagar múltiples deudas con diversas instituciones y las combina en una sola obligación con un mismo banco o entidad financiera o cooperativa. Es un refinanciamiento todo en uno, y suele registrarse en las tarjetas globales de los reguladores dentro de la cartera de préstamos de consumo.

Al mirarse el comportamiento de los créditos de consumo, se cae en la cuenta del aumento de la capacidad de endeudamiento de los usuarios financieros. Según datos del buró APC Intelidat, en febrero de 2016 la cartera de préstamos personales —automóviles, personas y tarjetas de crédito— llegó a 10,539 millones de dólares. Hace dos meses, el mismo segmento contabilizó un aumento del 21.64%, es decir, 13,418 millones. (Los préstamos hipotecarios también son considerados personales, y en el periodo señalado apuntan un crecimiento de 17.64%).

La plaza

En Panamá, la consolidación de deudas se incorpora en el segmento de cartera de consumo, ya sean de índole personal o como préstamo de garantía de vivienda. Es un producto de mucha utilidad, pero el interesado debe informarse primero, pues es cuestión de educación financiera, sostiene el consultor Amauri Castillo. El experto financiero destaca que pagar deuda con más deuda, como en efecto sucede con la consolidación de obligaciones, es una solución muy útil cuando se hace con responsabilidad. “Pero mal manejado es una bola de nieve que puede complicar a las personas”.

Pabón y Castillo aprecian un aumento en la demanda de este servicio. El exbanquero comenta tener conocimiento de “gente que se está refinanciando, especialmente en lo referente a tarjetas de crédito”.

El abogado de la firma Amauri Castillo & Co. aprecia igualmente una mayor dinámica en el producto, como consecuencia de la ralentización económica del país. “Lleva [esto] a las personas a buscar un flujo de caja de sus finanzas personales”, profundiza el abogado.

Una gerente de una sucursal de un banco oficial, que prefiere omitir la mención de su nombre, añade que la demanda del servicio obedece además a la subida paulatina de los tipos de interés por parte del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos. Esos tipos en Panamá siguen la suerte de la institución norteamericana y de otros índices como la tasa Líbor.

“El crédito de consumo todavía no ha causado grandes problemas, como sí ha sucedido con las hipotecas en otros países”, compara Pabón en una clara alusión a los préstamos subprime culpables de hacer colapsar el sector financiero de Estados Unidos en 2008. El banquero profundiza diciendo que en dicho país se facilitó el otorgamiento de préstamos sobre la base de garantías “indebidamente” valoradas.

De vuelta a la consolidación de deudas en Panamá, en la práctica significa la oportunidad de recoger todas las deudas en una sola. Para ello se negocia una nueva tasa de interés y se establece un plazo más amplio y, por lo tanto, se reduce el monto de las mensualidades.

Lo que busca este servicio es mejorar la capacidad financiera de las personas para extender sus créditos a un plazo más largo. “Si alguien debe 500 dólares en total y el banco le refinancia 200, pues ese cliente tendrá 300 de disponibilidad, pero sucede que a veces la gente vuelve y se endeuda”, detalla Pabón, con un ejemplo simple pero eficaz.

Llegado el momento de tomar esta decisión, un factor fundamental para el interesado es el historial de crédito. “En la medida en que una persona tenga un récord adecuado que permita leer y medir su [grado de] responsabilidad, los bancos, las cooperativas y las financieras establecerán un precio en relación con el nivel de riesgo de la persona”, detalla Castillo.

Existe la posibilidad de acudir a un préstamo de esta naturaleza sobre la base de una hipoteca, y usarse una parte para garantizar el pago.

La ecuación planteada se resolverá positivamente siempre y cuando se haga de modo planificado, con tiempo. Para ello, es necesario acreditar referencias de crédito y una estabilidad laboral. Determinar el nivel de endeudamiento del interesado y un examen de salud si la solicitud supera los 10 mil dólares. Y hacer un examen de consciencia, tomando en cuenta absolutamente todas las obligaciones, incluidas aquellas contratadas en establecimientos de comercio.

Pero la mejor garantía será siempre la formación en educación financiera. No sea que al interesado le pase como a los estudiantes poco dados al estudio en el día del examen: quedan congelados.

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