Alta demanda de técnicos obliga a cambiar el rumbo

Es un hecho: comenzó la transformación del mercado laboral. Más empresas demandan personal especializado en carreras técnicas, con conocimiento en nuevas tecnologías como programación, análisis de big data, computación en la nube, métricas para analizar redes sociales y mercadeo digital, además de robótica; o con conocimientos en diseño 3D, inteligencia artificial, machine learning. Oficios que antes no existían.

“Más del 75% de las carreras y oficios tendrán necesidad de transformarse o de incorporar elementos de automatización en sus procesos”, menciona Krushenka Reyes, gerente regional de educación de Microsoft.

El experto y asesor laboral, René Quevedo, también profesor universitario, precisa que en la práctica la educación está divorciada de la realidad laboral y más aún de las nuevas demandas de trabajos del futuro.

Recuerda que la desvinculación entre la oferta educativa y los requerimientos de competencias por parte del sector productivo fue señalada en el Informe de la Alta Comisión de Empleo en noviembre 2014. Ahí se indica que “este desajuste en el sistema de desarrollo de las competencias para el trabajo y para la vida constituye un desafío que obstaculiza la estrategia de crecimiento económico inclusivo a la que aspira Panamá”.

Pese a las advertencias, la desconexión es una realidad palpable para las empresas. La encuesta de escasez de talento que hace anualmente ManpowerGroup da un diagnóstico sobre cómo están los países de la región y entre ellos Panamá. El promedio de escasez de talento en el mundo es de 45% y en el caso del país es de 35%, lo que se traduce en que más de un tercio de las empresas tienen dificultades para conseguir el personal indicado. “Uno de cada cuatro empleadores dice que cubrir puestos de oficios calificados ha sido más difícil este año que el pasado”, sostiene un vocero de Manpower.

La inteligencia artificial se expande rápidamente y la automatización ya ha llegado a muchos sectores, por lo que ahora más que nunca, la tecnología está redefiniendo los cargos en demanda en lugar de reemplazarlos, menciona el informe de Manpower. Posiciones especializadas como técnicos, representantes de ventas, personal de apoyo en la oficina, personal de contabilidad y finanzas, y choferes se han clasificado entre las primeras cinco más difíciles de cubrir en los últimos 10 años. La demanda de choferes y personal de servicio al cliente sigue siendo amplia debido al impulso por el aumento del consumo: mayor comercio minorista en línea, logística y entregas a domicilio. “Estos roles son diferentes en comparación a hace una década, y continúan cambiando, requiriendo de nuevas habilidades y entrenamiento”.

René Quevedo señala que gran parte del reto está en la educación. Las universidades deben rápidamente adaptar sus planes de estudio, actualizarlos y adecuarlos a las exigencias del mercado y de las nuevas tecnologías, aunado al reto de lograr que más población pueda no solo tener acceso a la educación básica y media, sino que la terminen y opten por carreras técnicas.

Detalla el experto que entre 2008 y 2018 el Gobierno nacional invirtió más de $15.5 mil millones en educación. La economía creó 446 mil 681 empleos y el número de estudiantes que entró al primer ciclo (7º grado) aumentó en 182% entre el 2009 y 2012. “Sin embargo, el número de graduandos en educación media aumentó 2%, los desertores en educación premedia y media aumentaron en 50%, y la deserción aumentó de 54.5% (2004–2009) a 63.7% (9.2 puntos porcentuales)”.

Explica que entre 2004 y 2008, los jóvenes obtuvieron uno de cada cuatro nuevos empleos generados en la economía en ese período, pero en la última década esa proporción cambió por la falta de personal capacitado para ocupar los nuevos empleos. Entre 2008 y 2018 solo se beneficiaron de uno de cada 10 empleos que se crearon.

“Si solo uno de cada tres alumnos que inicia primer ciclo se gradúa de bachiller, y 95% de los graduandos humildes no continúa sus estudios, menos del 2% de los jóvenes del quintil más pobre de la población estudia más allá de la educación media y se ve forzado a incursionar a un mercado laboral para el cual no está preparado”, alerta Quevedo.

La oferta de carreras técnicas en logística, sector marítimo, aeronáutico, informática, electricidad, diseño, mecánica, entre otras especialidades, incluyendo robótica, y hasta carreras de videojuegos se ha incrementado en los últimos años en el país. Sin embargo, en muchas universidades como la de Panamá, Universidad Tecnológica de Panamá y la Universidad Latina, por citar algunas, sigue en alza la demanda por las carreras tradicionales, mientras que en las técnicas es menor la afluencia de estudiantes.

Laura Fuentes, gerente de people & change de KPMG en Panamá, insiste en que es necesario que las universidades estimulen más las carreras técnicas, ya que las mismas son las que se están exigiendo a los profesionales para ocupar diversas posiciones dentro de las organizaciones, debido a la transformación digital por la cual están atravesando. “La tendencia de diversos informes indican que la mayoría de las necesidades de las empresas son en habilidades técnicas, las denominadas carreras STEM (por sus siglas en inglés): ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”.

La gerente de educación de Microsoft, Krushenka Reyes, precisa que las personas con competencias tecnológicas no se consiguen en todos lados. “Son un recurso escaso, los gobiernos en el mundo entero han reconocido esto, y están enfocados en preparar al recurso humano. Esta es una de las prioridades, cómo capacitar a las futuras generaciones. Tienen que tomarse decisiones para cambiar la dirección de la educación, no solo universitaria, sino desde la educación básica”. E insiste en que hay que enseñarle a los niños a resolver problemas, a trabajar en equipo, a tomar decisiones, colaborar y desarrollar el pensamiento crítico.

Con una generación nativa digitalmente, la inmersión de los niños en el manejo de la robótica, ciencias, matemáticas y nuevas tecnología será más fácil, pero el reto está en que se dé acceso a esa formación a todos por igual, o de lo contrario, la desigualdad social tan marcada en Panamá, puede seguir generando los problemas de escasez de talento capacitado.

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