Sura: de la confianza en su gente a la confianza de la sociedad

Sura: de la confianza en su gente a la confianza de la sociedad

Tampoco es tan cierto aquello de la falta de más cultura del seguro. Que el ritmo de la economía ralentiza la actividad aseguradora. Ni que la gente se hace la de la vista gorda cuando las cosas se ponen más duras y descuidan las coberturas de sus riesgos.

Jorge Mejía Aseguradora SURA. Luis García – La Prensa

Estas conclusiones son presentadas por Jorge Mejía, CEO de Sura Panamá, tras cuatro años de estar al frente de una compañía con varias décadas de presencia en el mercado panameño. Mejía llegó en 2014, cuando el país transitaba por la senda de una expansión económica de 6.1% y la industria apuntalaba un crecimiento de 8.1%.

“Cada compañía de seguros está en la obligación de volverse relevante para el consumidor en sus expectativas de bienestar presentes y futuras”, comenta Mejía antes de detallar la manera en la que una solución financiera, en ocasiones imperceptible, debe integrarse al desarrollo de su público objetivo para “mantener la vigencia” del servicio y por ende la perdurabilidad de la industria.

El Grupo Sura tiene presencia en nueve países de América Latina y contabiliza 17.6 millones de clientes. Llegó a Panamá en la segunda mitad de la década de 1990 con el nombre de Inversura (hoy Suramericana, Colombia) mediante su integración como accionista mayoritaria (51%) de Interoceánica de Seguros, fundada en 1978.

Consolidó su participación en esta compañía con la compra del 43.2% de las acciones pertenecientes en ese entonces al Banco Cuscatlán. Alcanzó así la propiedad del 94.2% de la empresa. Pasó el tiempo y Seguros Sura Panamá, hasta noviembre del año pasado, representaba el 11% del mercado; tiene 216 mil 194 clientes y ofrece soluciones en nueve ramos.

El presente

El mayor logro de Mejía, enfatiza, consiste en reducir la rotación de personal del 30% a menos del 5%. Este solo índice comprueba la estrategia del Grupo Sura en los mercados donde se desempeña. El holding establece un marco general de desarrollo de operaciones, aunque facilita la flexibilidad de sus empresas integrantes según las tendencias y riesgos de cada país.

“La apreciación continua de estas dos variables, el compartir experiencias con nuestros representantes en otras plazas, el conocimiento interdisciplinario, las conversaciones entre nuestros funcionarios y el observar frecuentemente al consumidor, nos permite detectar comportamientos globales que a su vez se segmentan en los países. Así atendemos al público y así nos vemos distintos frente a los demás”.

La concepción estratégica de Grupo Sura parte a su vez de un cambio de concepción de la industria. Mejía hace hincapié en dejar de lado términos como producto o cadena para referirse a la forma en que se atienden los diversos mercados. El holding presenta “soluciones” dentro de un “sistema” con varios anillos que se respaldan entre sí. Funciona semejante al fenómeno que se produce cuando alguien lanza una piedra a un lago. Tras el impacto se generan ondulaciones hacia el exterior, pero cuando llegan a los extremos regresan al punto donde se inició todo.

Allí están las fuerzas de medio ambiente, sociedad y tecnología. En el radio posterior se hallan las megatendencias, como la globalización, la urbanización, la escasez de recursos, los cambios demográficos y climáticos. En el tercer círculo aparecen las tendencias del consumidor, sus propósitos, sus intereses más básicos como sentirse a salvo, y la búsqueda de un bienestar.

Por último, las tendencias del negocio, el talento humano, la gestión financiera, la regulación, y otra vez la tecnología y el comportamiento del sector. Es en este radio donde gana mayor preponderancia el colaborador de una empresa aseguradora. Su permanencia garantiza la fluidez de todo este sistema creado por el Grupo Sura. De ahí que la reducción de la rotación de personal en Sura Panamá sea el mayor orgullo de Mejía.

Las nuevas oportunidades para la industria panameña deben partir de una reflexión: “Las compañías estamos concentradas en un solo sector socioeconómico”. Las pruebas de tamaña sentencia se observan en que menos de la mitad de los automóviles están asegurados. En que muchas micro, pequeñas y medianas empresas, alrededor de 70 mil, carecen de una póliza para cubrir eventualidades. En que los asegurados suelen desconocer la diferencia entre severidad y frecuencia de un siniestro, como lo ha comentado una vocera de la Asociación Panameña de Aseguradores.

Tales brechas pueden solventarse con la conversación frecuente de las compañías del sector con las comunidades. Van determinando las tendencias y los riesgos de los que habla Mejía, quien ejemplifica este concepto con su teléfono inteligente de seis pulgadas de tamaño. La pantalla equivale al precio total de una casa por pagarse a través de una hipoteca bancaria. En un principio el banco le exige al comprador un seguro de vivienda por el precio total del inmueble.

Con el paso de los años se valoriza la propiedad y aumenta su precio —Mejía simula con sus manos agrandar el tamaño del dispositivo—. Pero resulta que se mantiene la cobertura de riesgos por el valor inicial del inmueble. El dueño desprotege su patrimonio a medida que avanza el tiempo. Y sin saberlo, incluso creyendo lo contrario, pone en riesgo su bienestar y el de su familia. La casa, como dice la canción, está en el aire.

“Si la gente deja de comprar seguros es porque dejamos de ser relevantes para las personas. Panamá se sigue moviendo, por algo presenta los mejores índices de crecimiento económico”. Quiere decir que la clave del sector asegurador está en hallar esas pautas marcadas por el público. En acompañar esas expectativas capaces de convertirse en primas de riesgo para proteger a las personas en sus decisiones de bienestar. “Ellas acuden a las aseguradoras para trasladarles un riesgo a cambio de una prima. Estamos hablando entonces de confianza”.

Y esa confianza se cimenta en los trabajadores de la industria aseguradora panameña, alrededor de 3 mil, quienes deben establecer diálogos más cercanos con la sociedad. Toda una revolución que comienza en la semilla de las corporaciones. Las relaciones entre sus colaboradores, propone Mejía, deben volverse más frescas, menos solemnes, que no informales.

Prueba de tal cambio de comportamiento se apreció al tomarse las fotos para el presente reportaje. Varios colaboradores de la compañía bajaron a la entrada del edificio donde funciona su sede principal. Un sol desafiante en esta época de aguaceros dibujó muecas de calor en los trabajadores. Se pusieron delante de la cámara según lo quisieron.

En una esquina se paró, muy tranquilo, Jorge Mejía, y los demás posaron como una cofradía de amigos de barrio. Sin photoshop ni pirotecnias del diseño gráfico, este puñado de personas retrata el logro mayor del Grupo Sura en los nueve países en los que este tiene operaciones: demostrar que la confianza general en los seguros nace de la confianza particular de las empresas en su gente.

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