Se buscan becarios

El Programa Fulbright ve en Panamá un gran semillero para la formación de líderes, emprendedores y profesionales del futuro.

Un total 59 exbecarios de la beca Fulbright han sido merecederos de premios Nobel en el mundo. Otros 84 han ganado el premio Pulitzer; 37 han ascendido a la presidencia de sus países.

Se trata de un programa que permite a los profesionales no solo formarse en estudios de maestría, posgrado y especializaciones, sino escalar como líderes en sus áreas y en el ámbito económico, social y político, destacó Margaret Dickson, directora regional de Fulbright.

El programa, que es patrocinado por la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado de Estados Unidos, junto con el sector privado y gobiernos de varios países, tiene 72 años de labores y busca en este país un nuevo semillero de becarios para formarlo en las áreas de matemáticas, física, química y otras especializaciones y carreras del futuro, como las tecnologías de la información y las infaltables ingenierías.

Cada año unos 15 profesionales panameños estudian en Estados Unidos a través de este programa. “Tenemos también profesores y jóvenes estudiantes estadounidenses que vienen a Panamá a hacer investigaciones, enseñar inglés y otras áreas de intercambio educativo”.

Cada año vienen dos profesionales o estudiantes de Estados Unidos a Panamá con el Fulbright English Teaching Assistant, para enseñar este idioma.

Margaret relató que el programa nació luego de la Segunda Guerra Mundial, como una inquietud del entonces senador de Arkansas, J. William Fulbright, para impulsar las buenas relaciones educativas con los países y promover líderes que propiciarán el desarrollo de sus países y una red de profesionales para el mejor entendimiento y prevenir así desastres como una guerra.

“Promover el entendimiento entre nuestros pueblos y desarrollar el liderazgo de los becarios es lo fundamental para tener relaciones más productivas entre los países”, refiere Dickson, quien como hija de diplomáticos creció en países como México, Perú e incluso en África, y que valora la importancia de la educación para conectar al mundo y fomentar la inclusión.

En el caso de Panamá, el programa Fulbright trabaja con la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), la cual financia el estudio de las ciencias y la tecnología para 10 de los 15 becarios que se envían cada año a distintas universidades estadounidenses. El resto de las becas se otorga a cualquier rama. En total, a través de la Senacyt unos 80 estudiantes panameños han sido becados en el programa Fulbright desde 2008.

“Los requisitos son tener una licenciatura; demostrar que la persona es una líder en su área y profesión; tener excelencia académica y un buen nivel de inglés; además de un índice académico de 2.0 para los becarios auspiciados por la Senacyt y 2.5 para el resto”.
Dickson comentó que uno de los pilares fundamentales es el mérito académico que tenga el estudiante. Se busca que el proceso sea incluyente, por lo que cualquier persona puede optar por la beca de estudios.

El aporte de los profesionales a sus países es clave en el proceso de formación, sea liderando proyectos en el área pública o privada e incluso como emprendedores independientes.

El programa recibe al año 200 millones de dólares del Congreso de Estados Unidos y más de 130 millones de dólares cofinanciados con otros gobiernos, empresas privadas y universidades. La mayoría de los estudios son de maestrías que duran dos años con la opción de tomar un doctorado por más tiempo, pero el programa solo cubre dos años.

Margaret Dickson tiene seis años en Fulbright, y en los últimos dos ha liderado el programa en América Latina y el Caribe. “Es impresionante ver el resultado de esta beca cuando nos reunimos con exbecarios y los vemos en sus países trabajando por el bienestar de su comunidad, llevando a cabo procesos de liderazgo en sus áreas de conocimiento y emprendiendo nuevos negocios.

Trabajan en el área académica, financiera, en el gobierno y en muchas otras actividades, vemos la inversión que se hizo ya cristalizada en cada uno de ellos. Invertir en educación da un retorno social que vale la pena”.

Además de directora del programa en la región, Dickson se considera una embajadora cultural de la región. “Al estudiar mucho tiempo en México y otros países, cuando regresé a Estados Unidos una de las cosas que comprendí es la lucha que tienen los estudiantes extranjeros para insertarse en el ambiente educativo estadounidense; es difícil la adaptación y se deben esforzar más y trabajar duro.
Esa óptica me ha ayudado a orientarlos en el proceso”.

Fulbright ofrece asesores que se encargan de orientar a los estudiantes, a la vez que las universidades forman comunidades de apoyo para lograr que los estudios se ejecuten con éxito.
La próxima convocatoria a estas becas abrirá a mediados de febrero de 2019.

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