Paguelofacil vive la tormenta perfecta

La fintech Paguelofacil necesitará contratar personal nuevo. La cuarentena catapulta el comercio en línea en Panamá y aumenta los pedidos de los clientes. Y en medio de esta dinámica invisible en las calles pero palpable en la web, la situación pone a esta startup local a buscar más personal.

“Si en un primera etapa necesitábamos trabajadores para ventas, ahora, más que vendedores, buscamos personas que conozcan de plataformas de pago y del esquema de las fintech; que sepan programación y computación y que nos ayuden a incrementar el poder de nuestras plataformas de servicio”, informa Andrea Vicuña, gerente de ventas de Paguelofacil.

Andrea Vicuña, gerente de ventas de Paguelofacil

Fundada hace 10 años con capital nacional y extranjero, esta startup había crecido como resultado de su posicionamiento de pasarela de pago en línea. Hasta el pasado mes de marzo apuntaba menos de 2,000 clientes, sobre todo de micro, pequeñas y medianas empresas. Una vez se inició la reclusión de los panameños y de casi todo el planeta, “se redujo nuestro volumen de transacciones en al menos un 50%”.

La aludida baja se ocasionó en buena medida con la extirpación temporal de la industria turística. “Nuestro principal cliente es el turismo. Las empresas de este ramo hace muchos años utilizan métodos de pago en línea y le cobran sus servicios al visitante antes de su llegada”. Empresas como touroperadores, hoteles o lugares de pesca acuática, por ejemplo, dice Andrea Vicuña que por lo general reciben el pago adelantado de alrededor del 50%.

Suspendidos los vuelos y cercado el país con cordones sanitarios, crecieron las operaciones en línea durante abril. Y repuntaron como resultado del surgimiento de nuevos emprendimientos y de los pedidos de comida. “Estamos sobre en un 80% de la dinámica habitual de nuestro negocio. Y cuando volvamos a la normalidad estaremos duplicando o triplicando lo que hacíamos antes del Covid”.

En Paguelofacil consideran un aliado el Covid-19 por haber adelantado unos dos años el ecosistema local de pagos. “Lo que iba a pasar en un proceso que terminaría en 2022, está sucediendo ahora”, sostiene Pierre Serhal, CEO de la empresa. En sentido cronológico, hasta el mes de febrero las pasarelas de pago eran consideradas una especie de recurso subsidiario. Prevalecía el comercio convencional de ir a la tienda o al restaurante, medirse una prenda o comer según fuera el caso, y pagar con dinero plástico. El servicio a domicilio apenas si empezaba a ganar fuerza.

“Pero surgió una nueva oportunidad para todas las empresas en Panamá, que cayeron en la cuenta de la necesidad de prestar estos servicios a distancia. Muchos emprendimientos nacieron enfocados a vender comida a domicilio, sobre todo especializada, como la orgánica, o a prestar servicios a través de la web”.

La startup reconoce los avances del ecosistema digital del comercio panameño. Andrea Vicuña sostiene que “todo funciona de manera excelente”, al punto de que a cualquier emprendedor o empresa interesada en presentar sus servicios en la web, le basta adquirir un servicio de e-commerce para tener una tienda virtual propia: adquiere una pasarela de pago y “listo, empieza a vender en línea”.

Paguelofacil tiene tantas expectativas con la activación progresiva del comercio electrónico, y observa tal reacomodo de las fuerzas del mercado, que cambió su sistema tarifario. Antes de la cuarentena cobraba una afiliación única de entre 300 y 600 dólares y una mensualidad de 30. En vista de la estrechez económica, que quizás será más dura cuando concluya la pandemia, y dado el volcamiento de las micro y las pequeñas empresas a la red, “para ayudarlas mejor” la startup dejó a un lado su esquema habitual de tarifas y tiene ahora un estándar de cobro del 3.5% sobre las transacciones de sus clientes.

Fueron 10 años de horadar y sembrar semillas en un mercado sin la necesidad de dar el salto digital. Los frutos que se recogen en el transcurso de esta pandemia, son al menos 2,000 clientes. Y serán incluso más si la empresa logra contratar el necesario personal calificado. Es el mayor reto, valora Andrea Vicuña.