Los desafíos de la banca panameña en la era post Covid-19

Los desafíos de la banca panameña en la era post Covid-19

La situación económica del país y el análisis del perfil de riesgo de la deuda de Panamá impacta también a los bancos de la plaza. CORPRENSA//ELYSÉE FERNÁNDEZ


La débil y lenta recuperación económica y por ende del empleo y del consumo y el temor ante una posible baja de la calificación de riesgo país en la que se pueda perder el grado de inversión, presionan a la banca, según el análisis de Arturo Carvajal, socio y consultor de KPMG.

La banca panameña enfrenta varios retos para garantizar su sostenibilidad en medio de una era post Covid-19 en la que aun está latente la incertidumbre por el aumento de los contagios y la tercera ola, mientras transcurre el plan de vacunación y la sociedad y la economía se tratan de amoldar a la nueva normalidad.

Arturo Carvajal, socio consultor de KPMG, quien hizo un análisis del futuro de los préstamos bajo la modalidad de créditos modificados, también ahora hace un repaso de cómo está la salud financiera de la banca y las perspectivas de cara a los escenarios macroeconómicos de Panamá.

Menciona que la actual crisis económica ha forzado al sistema bancario a una contracción del 5% en los saldos de la cartera crediticia, sin embargo las medidas de aprovisionamiento se han incrementado en 49%, lo cual refleja una gestión activa en reservas, en conjunto con los alivios financieros otorgados por las entidades bancarias.

Carvajal indica la caída de las carteras de crédito en la banca panameña fue de 6% entre marzo de 2020 y marzo de 2021 analizando el año de la emergencia sanitaria y cómo ha sido el efecto en el sector bancario. Igualmente se registró una disminución de 22% en los préstamos de los bancos con licencia internacional y 3% de disminución en los bancos privados extranjeros. Mientras que la banca oficial registró un aumento de la cartera de créditos de 7%. Para marzo de 2021 la totalidad de la cartera crediticia era de 73 mil 957 millones de dólares.

“Ya la banca está recogiendo todo el impacto de la pandemia. Esto es un trabajo arduo y efecto en materia de los bancos”, menciona Carvajal, al señalar que al reiniciarse muchas actividades económicas existe la perspectiva de una recuperación aunque todavía es muy lenta.

Explica que por un lado la reducción de la cartera crediticia se debe al impacto de la pandemia, pero a su vez a que los bancos están siendo más cautelosos por los riesgos presentes en la economía.

Carvajal expresa que otra de las tendencias que se ve en el análisis de la situación de la banca entre marzo de 2020 y marzo de 2021, es una contracción de las utilidades del sector bancario por 32%, derivada de diversos factores como: disminución de los ingresos por operaciones (contracción de la cartera y alivios financieros) y aumento de provisiones por pérdidas esperadas.

El experto en el sector financiero señala que se ja registrado un incremento en la adecuación de capital, que mide el músculo de los bancos para enfrentar sus riesgos, ha tenido una tendencia a la alza al pasar de un 15.4% a un 16.4%. “Ese incremento se está dando producto de la disminución de la cartera de crédito y al reducirse ponderan por riesgo menor, tienen menos activos productivos y por ende se está afectando la eficiencia del centro bancario. Es decir podemos tener un buen índice de adecuación de capital, pero es un capital ocioso que no se le está generando rentabilidad”, explica Carvajal.

El analista de KPMG reitera que el objetivo de la banca en este segundo semestre será depurar las carteras de créditos para los préstamos que han estado modificados. “Como ya hemos dicho será clave la reestructuración de estos créditos modificados, y creemos que habrá reestructuraciones masivas”.

¿Qué ha pasado con los depósitos de los bancos?

Carvajal menciona que el nivel de depósitos ha mostrado un incremento del 6% a pesar de la crisis económica, esta variación esta explicada principalmente dado que los depositantes optaron por mantener liquidez y seguridad en sus depósitos. Además, los alivios financieros de entidades financieras externas fluyeron a través de la Banca Oficial.

“Al subir los depósitos la confianza del sector público fue demostrado hacia la banca. La banca cuidó la liquidez de las familias panameñas. Además las ayudas de bancos e instituciones financieras internacionales pasaron por los bancos oficiales y eso también generó un incremento de los depósitos”, indica Carvajal.

Otro factores explicativos del aumento de la liquidez, fue generado por aquellos sectores económicos que han sido dinamizados por la pandemia, como por ejemplo el sector de servicios médicos o supermercados y las limitaciones de consumo derivado de las restricciones de movilidad, esto se ve evidenciado ya que el punto máximo en el nivel de depósitos es alcanzado en enero del 2021.

En la medida que se comenzó a dinamizar la economía, los depósitos bajaron un poco porque las personas comenzaron a consumidor y realizar ciertos gastos.

Carvajal destaca que los niveles de liquidez del Centro Bancario se han mantenido estables, el único sector que ha tenido una disminución de sus índice de liquidez legal es el sector de Banca Privada Extranjera con una disminución del 7.5%.


Los desafíos de la banca panameña en la era post Covid-19

Arturo Carvajal, socio de KPMG, analiza las perspectivas de la banca y señala que es necesario cuidar la liquidez del sistema. CORPRENSA/ ROBERTO CISNEROS)


Riesgos externos

Arturo Carvajal, socio consultor de la firma KPMG, indica que los bancos están muy pendientes de la situación de calificación del perfil de deuda de Panamá como país porque esto impacta también las calificaciones de las instituciones financieras.

Indica que entre mejor calificación de riesgo de un país, mayor es la confianza de un inversionista extranjero, y de los bancos y por ende será más barato la obtención de financiamiento de fuentes internacionales. “Si se pierde la confianza del socio internacional no me van a prestar dinero y si me lo prestan el costo del dinero será más alto. Entonces los bancos privados locales e internacionales en caso de que se tenga una evaluación negativa, tendrán que obtener financiamiento pero más caro y eso afecta las tasas de interés. Al panameño común le afectará esto porque se encarece el costo del dinero”.

Carvajal indica que Panamá ha estado en el grupo de países con un buen grado de inversión de alta confianza para las calificadoras y organismos multilaterales, lo que facilita el intercambio del flujo de capitales extranjeros y también la operaciones de bancos corresponsales. Sin embargo, advierte que existe un temor latente de que el país pueda desmejorar en su grado de inversión y pase a un grado especulativo. “Esto es un problema porque se pagaría este efecto con una tasa de interés más alta”.

Arturo Carvajal señala las calificadoras de riesgo han evaluado la situación de reducción de la actividad económica panameña que se reflejó con una contracción del producto interno bruto de 17% en 2020 por la pandemia, además del incremento del desempleo a una tasa de 18.5%. Además hay una tarea importante por parte del Gobierno de hacer un mejor manejo de las finanzas públicas y del nivel de endeudamiento. “Es un tema que es de alta preocupación y hay que considerarlo. Pero otra reducción de la calificación y salir del grado de inversión es un riesgo latente importante que puede afectar al sistema financiero”, advierte Carvajal.

Perspectivas económicas.

Por otro lado Carvajal analiza el comportamiento de los distintos sectores económicos y señala que la caída de la actividad del sector de la construcción en 52% es muy significativa cuando se pone en la balanza de que es uno de los sectores de mayor participación de la economía panameña en su conjunto con entre 15% y 16% del PIB, seguido de la actividad comercial que cayó el año pasado -19%, pero tiene un peso en la economía de 20% del PIB. Por lo que es necesario que en este segundo semestre se tenga un mayor ritmo de actividad en la construcción, en el comercio, inmobiliaria, logística y otros sectores.

Carvajal señala que al ser estos sectores de mayor impacto en la economía, es importante que los créditos modificados se normalicen.

En cuanto a la tasa de desempleo que ha estado en 18.5% el análisis y perspectivas de varios organismos es que tienda a bajar en la medida que se reactivan más contratos suspendidos por la pandemia. Por ejemplo el Fondo Monetario Internacional estima una pasa del desempleo en Panamá que bajará del 18.5% en el que estaba a finales de 2020 a 10.1% al cierre de 2021, y para 2022 en 9.1%. The Economist la ubica para este año en 13% y Fitch Ratings en 15% en 2021 y 12% en 2022.

Esta recuperación del empleo está directamente relacionada al comportamiento de la actividad de la economía en su conjunto. La estimación por ejemplo del FMI es que el PIB panameño se ubique en 12% este año, en 2022 en 5% y para 2023 en una tasa de 5% igualmente. El Banco Mundial por su parte ubica el PIB panameño para este año en 9.9%, para 2022 en 7.8% y en el año 2023 en 4.9%.

“Lo que veremos este año es un rebote de la economía luego de la fuerte caída que se experimentó por la pandemia. Los economistas y analistas indican que volver al punto de 2019 tardará hasta el 2024. En el caso de Panamá estábamos en un período de recesión por lo que hay un desafío para lograr hacia 2025 un crecimiento sostenible”.

A modo de conclusión Arturo Carvajal, indica que mientras están los bancos en estos tres meses reestructurando y logrando negociar con los clientes que tienen préstamos modificados, también están a la expectativa de cómo los riesgos macroeconómicos como la lenta recuperación del PIB, y del empleo, además de la alerta de posible baja de calificación de riesgo del país que pueda arrastrar la pérdida del grado de inversión y el tema de la disminución de la recaudación fiscal, pueda verse afectada la banca en sus conjunto. Razón por la cual hay que cuidar mucho la liquidez del centro bancario.





Katiuska Hernández

Reportera economía y Martes Financiero. Equipo multimedia.
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