La propuesta anti-neoliberal de Méndez

la propuesta anti–neoliberal de méndez

La refundación del país anunciada por el candidato presidencial del Frente Amplio por la Democracia, Saúl Méndez, parte de la base de “montar” otra estructura del Estado mediante una asamblea constituyente originaria y autoconvocada por los ciudadanos. El cuerpo colegiado abarcaría los poderes públicos y sería asumida por “el pueblo”, a través de derechos concatenados con las premisas “fundamentales del ser humano” en agua, educación, empleo, salud, vivienda y calidad de vida.

“Con la nueva institucionalidad en mano, debemos empezar a solucionar los problemas descuidados por largos años”. Para ello el aspirante se retrotrae al origen de la República de Panamá cuando dice que se iniciaron esos “problemas” cuyo desenlace se aprecia en su lista de cifras y estadísticas sobre el acontecer social del país. La enumeración es la siguiente: casi el 21% de los habitantes es pobre; el 98% de la población indígena vive entre la pobreza y la extrema pobreza; perviven 242 mil jóvenes sin estudiar ni trabajar; al menos 192 mil de ellos jamás “pisaron” una escuela; y 15 mil, solo en 2018, desertaron de primaria y secundaria.

Crítico de un modelo económico afincado en la “acumulación” de bienes y activos “en pocas manos”, el aspirante dice que su primer propósito de gobierno será la participación democrática para atender las necesidades fundamentales de la población. Méndez planta cara a las directrices trazadas por “organismos internacionales” explicando el impacto de estas medidas en las economías de los países bajo el postulado “neoliberal” de no intervención de los Estados, salvo cuando se “han quebrado, entre comillas”, y entonces deben “meter sus recursos allí”.

Aumenta el tono de dicha acusación con el ejemplo de Barack Obama en 2008 cuando “fondeó las multinacionales con la plata común del pueblo que paga impuestos”.

El plan nacional de desarrollo de Méndez le dirá al país qué va a hacerse con la economía, hacia dónde se dirige y la manera como se generarán más plazas de trabajo. Empleos y salarios dignos, profundiza. “Dicho esto: nuestra propuesta es anti-neoliberal. Las leyes que flexibilizaron la ley laboral global, por ejemplo en Panamá”, se hicieron “para atentar” contra la “estabilidad” de los trabajadores. Una política global que, dice, ocasiona una cadena de perjuicios en las personas, primero, y los países, después.

“El costo de la vida no debe verse como un tema aislado” de la promoción del empleo. Por el contrario, sostiene, su análisis amerita una mirada integral para saber cómo el país valora el problema del hambre y la desnutrición en el marco del empleo.

Es decir: “cómo garantizar que los trabajadores tengan remuneraciones dignas con prestaciones dignas, empleos decentes, y resarcir [así] sus necesidades y las de sus familias. Ver cómo podemos atacar directamente la desnutrición, y ahí el Estado cumplir con las políticas de cero hambre”. En Panamá, alrededor de 380 mil personas padecen hambre.

Su propuesta apunta al “desarrollo humano”, no “económico”, y se sostiene en cuatro pilares. Dada la dimensión y complejidad de las metas, estas circunscriben su cumplimiento en términos de “continuidad” porque van más allá del quinquenio presidencial. “Esto no se soluciona en cinco años”, estipula el aspirante sobre los ejes de un plan capitulado en la nueva estructura del Estado; la atención de las necesidades insatisfechas de la población; el desarrollo de la actividad productiva para generar empleo; y el manejo ético y moral de la cosa pública.

Explicado ya el primer pilar económico, en el segundo, sobre las necesidades insatisfechas de los habitantes, Méndez empieza por diferenciar la Caja de Seguro Social del concepto de seguridad social. “En cuanto al seguro social el hecho de que el 41% de la población no cotiza [para la pensión], se convierte en recursos que dejan de ingresar” a las arcas de la entidad pública en mención. El ponderado de la informalidad podrá aumentarse más en las nuevas generaciones, con un “patrón cultural” según el cual les dicen a ellas: “tú solo trabajas por intervalos, y lo asumen como si eso fuera lo correcto”.

El entrevistado acude a empleos temporales para demostrar cómo su utilización impacta a la entidad oficial a la cual se vincula el 75% de la población panameña, aunque de este ponderado solo una cuarta parte tenga “sus garantías laborales”.

“Mi primer propósito de gobierno será la participación democrática para atender las necesidades fundamentales de la población”

Un obrero de la construcción o un vendedor de un comercio local que solo trabaja nueve meses y recibe su respectiva remuneración con sus prestaciones integrales, en el trimestre restante dejará de percibir salario y los otros derechos laborales, y el seguro social pagará las consecuencias junto a la familia del cotizante. “Esto se le solucionará a esta persona si se le garantiza un empleo durante 42 años continuos. Habrá cotizado ese periodo y habrá generado recursos y se le regresará una parte en la pensión”.

El orificio de la institución aumenta con el “saqueo de los recursos contra el programa de Invalidez, Vejez y Muerte y el de maternidad”, y con las licitaciones de medicamentos, insumos y equipos. “Que sirva de ejemplo para las demás instituciones: vamos a recuperar la plata que le pertenece al pueblo panameño. Y ahí tendremos más fondos”. Pondrá en cintura a los agentes del sector empresarial que les hacen descuentos a los trabajadores y que incumplen el pago correspondiente al seguro social.

Va a incrementar la capacidad de la entidad para invertir sus recursos de forma productiva mediante la siguiente fórmula: “si nuestra prioridad económica está en los sectores industrial y agropecuario, parte de la reserva del seguro podrá prestarse para el desarrollo de estas actividades económicas con garantías e intereses que ayuden a fortalecer el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte”. Y anticipa el fomento de préstamos hipotecarios por intermedio de esta institución, una facultad en favor de los panameños estipulada en la ley.

La generación del empleo partirá de la promoción y el fortalecimiento de las actividades agraria e industrial. “Al país se le debe garantizar su soberanía y su seguridad alimentaria. Esto demandará mucha actividad productiva, mano de obra, tecnología y facilidades para el productor, de tal manera que se produzca lo que se va a consumir”.

Este propósito descansará en la medida del “precio justo” entre el productor y el consumidor, sin intermediarios. El turismo y la industria de la construcción contarán con la intervención estatal y así se garantizará la creación de fuentes de empleo “decente” con salarios “dignos” y seguridad social. “Porque el trabajador y su familia tienen” por delante el “desarrollar la vida humana” y para ello se requiere atender los asuntos de vivienda, salud, educación, como sucede en Europa.

la propuesta anti–neoliberal de méndez
Saúl Méndez tiene 48 años de edad y le presenta al país un “plan de desarrollo humano e integral”.

Los asuntos macroeconómicos, enarbolados en los tres puntales de déficit, deuda externa e inversiones, serían objeto de una reformulación durante la administración del aspirante. “Se analiza muy superficialmente la planilla del Estado. Los puestos más importantes, con sus salarios, hacen aumentar la nómina oficial. Pero además deben sumarse privilegios” en cabeza de esos empleados, como “no pagar combustible, teléfonos celulares, carros exonerados de impuestos”. Prebendas que serán “eliminadas”. El Despacho de la Primera Dama no existe por ley, alega, y por lo tanto llegará a su fin, entre otras cosas porque maneja un presupuesto “mayor” que el de muchas entidades.

La deuda externa tiene el “problema” de que el país contrata empréstitos en el exterior, pero esos dineros se emplean en cuentas por pagar y “no le entra ni un real al país”. Méndez adelanta una revisión detallada de la deuda externa y la manera como se ha generado. Resalta de paso la finalidad del Frente Amplio por la Democracia de acortar la deuda social con la población. “Se ha dirigido la inversión hacia el hub de las Américas, [mas no] del interés nacional y del desarrollo humano”.

Los subsidios son transferencias que por el momento deben mantenerse. “Si los quitamos de una vez, ponemos a la gente como lo hizo Hitler. Se mantendrán hasta que logremos desarrollar una política económica que genere los empleos que queremos. Esto es un periodo transitorio, y esos cambios sociales no suceden en un quinquenio”.

Sería un tiempo de transición económica hasta llegar a un estadio de “desarrollo humano” en Panamá. Un cambio que con la batuta de Saúl Méndez y de quien lo llegue a suceder, pues el candidato requiere más de un lustro para cumplir sus reformas, hará del país un destino alejado del “neoliberalismo”.

Su aspiración comenzaría a hacerse realidad con una asamblea constituyente para refundar la patria.

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