La pista de despegue de alta

Panamá ahora sirve de radar para el análisis y monitoreo del pulso de la industria aérea regional que abarca las operaciones desde México, pasando por Centroamérica, las islas del Caribe y todo Sudamérica hasta la Patagonia.

El país literalmente se transforma en el centro de las operaciones de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), que acaba de trasladar de Miami al istmo su casa matriz y de esta manera despegar con nuevas estrategias para impulsar el sector.

La principal razón de esta mudanza fue estar con los pies sobre la región. Por muchos años estuvieron operando desde Estados Unidos, destaca Luis Felipe de Oliveira, director ejecutivo del gremio de la industria aérea comercial, que tiene 38 años de fundada, 17 aerolíneas miembros y otras 10 asociadas.

“Para nosotros, más que una sede administrativa, Panamá es un mercado clave que con su ubicación geográfica nos da la posibilidad de llegar a más de 80 destinos vía aérea y de forma rápida, además de la conectividad con Europa y ahora China. Estamos a dos y tres horas de América del Norte y a tres o cuatro horas de algunos mercados de Sudamérica, y a menos de dos horas de Centroamérica, y para nosotros la rápida conectividad es clave para estar atendiendo a todos estos mercados”.

Este año el tráfico de pasajeros en la región crecerá a una tasa de entre 7% y 8%. Sin embargo, les preocupa que el volumen de pasajeros se desborde y los aeropuertos y la infraestructura tanto en tierra como aérea no esté acorde con el ritmo de crecimiento y las exigencias de las aerolíneas.

“Si no tenemos suficiente capacidad en los aeropuertos, y no se reordenan los cielos para permitir que las aerolíneas operen con más eficiencia y puedan aterrizar y despegar a tiempo, no se podrá aprovechar el potencial de la aviación para dinamizar la economía regional”.

ALTA mira con detalle los últimos trabajos de ampliación del Aeropuerto Internacional de Tocumen. La terminal 2 le dará a Panamá una capacidad de mover a 9 millones de pasajeros anuales adicionales a los más de 15 millones que ya transporta.

“Es importante esta ampliación, al igual que el proceso de ordenamiento del espacio aéreo. Panamá tiene que cuidar su posición de hub aéreo competitivo”, dijo De Oliveira.

En muchos países las terminales aéreas se quedaron pequeñas. No solo se generan problemas en el aire y en la pista, también hay dificultades con la conectividad terrestre entre las ciudades y los aeropuertos.

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Equipo. De izquierda a derecha: Santiago Saltos, Adriana Wong, Felipe de Oliveira, Nicole Lorca, Álvaro Godo y Gonzalo Yelpo conforman el equipo de ALTA con sede en Panamá. Luis García-LP “Uno de los retos que vemos en la región es la infraestructura aeroportuaria y de servicios. Este es un tema que afecta mucho y más cuando América Latina y el Caribe tiene la posibilidad de doblar el tamaño del mercado de pasajeros en la próxima década y por eso vamos a necesitar más capacidad y que los aeropuertos estén preparados”, destacó.

Aeropuertos como el de Lima, Perú, están congestionados y es vital que se adecuen o perderán mercado. También mencionó el caso de Argentina, México y Chile, donde hay obras en camino.

Otro de los desafíos que se presentan este año tiene que ver con el incremento del precio del combustible, que en promedio afecta 30% de los costos de las aerolíneas, lo que se dificulta cuando en algunos países hay monopolios con el suministro.

“Pese a este panorama vemos a las aerolíneas de la región creciendo, y aunque no se generan grandes ganancias, porque el promedio de ganancia por pasajero transportado es de 3 dólares, sí vemos un gran potencial”.

De Oliveira precisa que otra de las amenazas que tiene la industria es el incremento desmedido de los impuestos y tasas aeroportuarias por parte de los gobiernos latinoamericanos y del Caribe.

Detalla que países como México cobran altas tasas aeroportuarias por pasajero, al igual que Colombia, y recientemente se han registrado incrementos en las tasas de turismo en Barbados, donde se cobra 70 dólares por pasajero, mientras que en Ecuador llega a 50 dólares.

“Estamos tratando de demostrarle a los gobiernos de la región que la mejor inversión es tener costos aéreos más bajos, porque esto se traduce en un transporte más económico que impulsará el tráfico de pasajeros y elevará la llegada de más turistas que dinamizarán con sus gastos y consumo a la industria turística y hotelera generando empleo”.

Insiste en que la aviación genera mayor actividad económica a los países que la aplicación de altas tasas e impuestos a los pasajeros, lo que en contrasentido frena el crecimiento del tráfico aéreo.

En ALTA miran con preocupación cómo Venezuela se ha quedado aislada del resto de la región y del mundo, por el cerco económico y el bloqueo a los recursos generados de las operaciones de las aerolíneas.

“Son más de 3 mil 800 millones de dólares que no se han podido recuperar y están bloqueados, lo que hace que muchas aerolíneas desistan de viajar, al igual que el temor a la inseguridad que hace que muchos tripulantes no quieran pernoctar en ese país”.

Para la industria es clave que las inversiones aeroportuarias se hagan a tiempo y en ALTA exhortan a las autoridades panameñas a no descuidar las inversiones y dar el siguiente paso: la construcción de la tercera pista y agilizar el rediseño del espacio aéreo.

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