La encrucijada del occidente panameño

Una de las escasas certezas sobre el devenir económico de la humanidad radica en la rentabilidad de las actividades relacionadas con los alimentos en los próximos 100 años. En las siguientes dos décadas, para tener una mirada más contemporánea, habrá 5 mil millones de habitantes con ingresos medios y altos, en especial de África y Asia, y de este último continente vale la pena resaltar a India y China. Aunque no deben desdeñarse países como Bangladés o Filipinas, habitados por cientos de millones de personas.

De toda América Latina, y sin olvidarse de sus necesidades básicas de bienestar, Panamá es el país llamado a integrarse como un eslabón obligatorio en esas urgencias alimentarias del presente y del futuro. Dichas perspectivas pueden resultar preocupantes cuando se cae en improvisaciones, o alentadoras si se tiene una hoja de ruta, y son expuestas hoy en el foro Visión Chiriquí “Occidente, uno de los tres ejes logísticos del país”, por Gerardo Escudero, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), capítulo Panamá.

“Debido a la capacidad y el gerenciamiento logístico de Panamá, reconocidos como tales en el mundo, este es el país de Latinoamérica con la ventaja competitiva más importante en términos de agroexportación”, determina Escudero. Estas virtudes y las urgencias locales y extranjeras en alimentación deben acelerar el desarrollo del hub alimentario, una idea frecuentemente comentada en nuestro país, sobre todo en tiempos de campaña electoral.

Salina de El Salao, Aguadulce. Holanda y Alemania son los mayores importadores de sal. LA PRENSA/Alexander Arosemena

La visión de Estado del hub alimentario precisa del impulso definitivo del sector agropecuario, el cual tiene un desarrollo mayoritario más allá del puente de las Américas. Varias cifras respaldan este comportamiento. El 80% de las legumbres y los vegetales se cosecha en la provincia de Chiriquí. El 75% de la leche grado C se obtiene en la península de Azuero, donde se consigue además el 95% del maíz del país y todas las cucurbitáceas.

Sin embargo, tales volúmenes agroindustriales son casi insignificantes cuando se los valora dentro de los porcentajes presentados por Escudero en cuanto al desarrollo territorial del país desde un punto de vista económico. El 93% de la economía panameña se desarrolla en la franja del Canal, en tanto que el 7% restante se halla en las provincias del interior de la república. “Es tan rico Panamá, que con ese 7% viene trabajando por décadas, pero la mayoría de las provincias se aísla del modelo económico establecido”.

La brecha
El rezago agropecuario e industrial del país termina siendo una paradoja cuando se miran conceptos aportados por el especialista. Panamá, enuncia Escudero, ha tenido los mejores programas de toda América Central para desarrollar el agro.

Contabiliza la mayor cantidad de extensionistas o profesionales de las ciencias relacionadas con la materia. Es el “campeón” en literatura técnica y científica sobre el desarrollo del campo. Tiene una oferta de préstamos diversificada con las tasas de interés más bajas. “La gran pregunta es: ¿Por qué el retraso?”. La respuesta reside en la ausencia de políticas sostenibles, a diferencia de otros países que, basados en ellas, han triplicado sus exportaciones. Es el caso de Costa Rica. “Tienen políticas públicas que trascienden administraciones”.

La respuesta también se encuentra en la tendencia a subsidiar los precios de los productos, siendo que en la mayoría de los países, por ejemplo los de la Unión Europea, destinan sus apoyos sociales a mejorar la productividad en las áreas de investigación y de innovación, para hacerse más competitivos. “El 90% de los 300 mil panameños dedicados al agro no ha recibido asistencia técnica”, comenta el especialista basado en el último censo.

El puente entre la actividad agropecuaria y el sector logístico de Panamá, revela escudero, se encuentra en la cuarta revolución industrial. “Que es la revolución de la inteligencia y que puede traerse a Panamá, sin duda. Estamos hablando de robótica, sensores, inteligencia artificial, big data y otras novedades que mejoran las condiciones de producción”.

Una prueba de este sacudón de la inteligencia aplicado en el sector agrologístico fue el viaje a Murcia, España, del expositor con otras figuras empresariales y oficiales interesadas en recuperar la actividad económica que involucra a 300 mil panameños. La región aludida queda sobre el mar Mediterráneo y se convirtió en un área de producción de alimentos, con capacidad exportadora, donde se consiguen frutas tropicales o ajenas a los campos españoles, como el aguacate, la papaya o el mango. “La tecnología permite producir lo que antes era imposible, y más teniendo en cuenta el reto del cambio climático”.

Si Panamá es “campeón” en logística, tendrá un camino mucho más expedito para posicionar su propuesta alimentaria en la cadena global de transporte de productos. Pero además podrá poner a disposición de sus vecinos un nodo industrial de valor agregado. Los granos de Brasil y de Argentina, las frutas chilenas y mexicanas, estima Escudero, pasarían por Panamá antes de enrumbarse hacia los mercados
finales.

El expositor, no obstante, advierte de que sería craso error seguir concentrando la riqueza del país en la franja canalera. La actividad logística puede y debe extenderse hasta Chiriquí. “Esta provincia puede instalar una ruta seca”. O desarrollar iniciativas como la de una empresa estadounidense que invirtió 50 millones de dólares en el Golfo del Barú para instalar unas jaulas profundas en el mar y sacar allí una especie de pescado tan
apetecido en Estados Unidos, que ya le fueron compradas dos cosechas.

Una muestra real de la combinación de esfuerzos públicos y privados puede apreciarse en el plan maestro del agro. Se desarrollará en los próximos 7 años y contiene una inversión de 557 millones de dólares, de los cuales el Estado pone 155 millones, y el resto el sector empresarial. Se desembolsaron ya 27.6 millones para la primera etapa, la cual se inicia en cerca de un mes.  “Va a triplicarse el volumen de producción de carne, leche, café, cacao y hortalizas, entre otros alimentos”, anticipa Gerardo Escudero.

Y multiplicará el interés de las nuevas generaciones del interior del país, que han sido atraídas por los progresos de la capital y se olvidan de que el futuro está en el campo. Por lo menos, en los próximos 100 años.

martesfinanciero.com exclusivo como los socios de
Club La Prensa

Adquiere un plan de suscripción Hazte socio

Gracias por valorar y respaldar el periodismo responsable e independiente.

Olvidé mis datos de acceso / Quisiera recuperar mis datos