El sector inmobiliario tiene un futuro asegurado, pero…

La sostenibilidad de la industria de la propiedad raíz, considerada uno de los cuatro pilares de la economía panameña, radica en un factor de imprescindibilidad. Valorado además como una pieza fundamental en la creación constante de ciudades, es un sector económico con un futuro asegurado. Sin embargo, esta realidad pasa por una etapa de transición y se ve obligada a un cambio de paradigma, dice el arquitecto Álvaro Uribe, conferencista en el Café con La Prensa de hoy, titulado “El nuevo giro del sector inmobiliario”.

Los enunciados del conferencista parten de un recuento histórico según el cual los últimos cambios inmobiliarios ocurrieron en la década de 1970. Hace cerca de 50 años se inició una serie de modificaciones para trazar un derrotero que ahora sigue preferentemente a las órdenes del mercado.

“El gobierno de entonces congeló los alquileres y la mayoría de la gente accedió a comprar una propiedad. La creación del Centro Bancario Internacional redundó en facilidades al público interesado en un préstamo hipotecario. Se promulgó la ley de propiedad horizontal, y se abolieron normas de construcción, como por ejemplo aquella que establecía un límite de altura de 1 o 2 veces el ancho de la calle”, enumera Uribe.

Las medidas expuestas promovieron la calidad de vida de los panameños. Fueron el tronco de un modelo de capital más llano y simple en comparación con el actual. Aquellas mejorías se fueron yendo al traste con el “desparramamiento de la ciudad en casitas aisladas construidas en barrios cerrados”.

Son infraestructuras que, vaya paradoja, terminan por repetir en el presente siglo el objetivo de lucha de los primeros cien años de Panamá como república. “Se luchó en todo el siglo pasado para acabar con el enclave estadounidense, y resulta ahora que ese sistema lo hemos atomizado en diferentes lugares”.

Vista de los rascacielos de Panamá. Solo el 3% de la superficie capitalina está ocupada por estas estructuras. Agustín Herrera–LP

El arquitecto hace un recuento urbanístico del siglo aludido con la mejor barriada construida jamás en Panamá. “Ella debe servir de inspiración sobre la base del concepto de diseño de barrios abiertos”. Se trata de La Exposición, inaugurada en 1916 por el presidente Belisario Porras. Se encuentra entre el Casco Antiguo y el parque Urracá y buscó en sus inicios expandir el radio de acción de la ciudad, que llegaba hasta la 5 de Mayo. “El presidente Porras le compró esos terrenos al sector privado y desarrolló una zona cuyas virtudes se sostienen y se mantendrán en el tiempo”.

La Exposición se reacomoda según las necesidades de oficinas, comercios, hoteles, parques, etcétera, y tiene un acceso garantizado por diferentes lugares. Y contabiliza tres paradas de la línea 1 del Metro.

La Exposición es una de las cuantas excepciones. El arquitecto menciona también los barrios a lo largo de la vía Ricardo J. Alfaro, o sobre la 12 de Octubre y Marbella. Zonas urbanas de características semejantes y que auspician “la interacción de los ciudadanos y la de ellos con la ciudad”.

En este sentido, la propuesta de Uribe es hacer de la ciudad una urbe de índole más compacta que vaya llenando sus espacios vacíos. Con menos lotes. “En vez de seguir buscando tierras cada vez más lejanas, porque eso no le sirve a nadie, debemos tratar de articular las respuestas inmobiliarias alrededor de las líneas del Metro”. Este sistema de transporte les garantiza a los ciudadanos una movilidad segura, rápida y no contaminante.

Café con La Prensa Tema: El nuevo giro del sector inmobiliarioExpositor: Arquitecto Alvaro Uribe

Posted by Prensa.com on Tuesday, April 23, 2019

Los cambios de paradigma tienen que ver con la recuperación del principio constitucional de la función social de la propiedad privada. “No podemos hacer que se socialicen todas las cargas y que por el contrario los beneficios se privaticen y queden en el propietario del suelo”.

El expositor propone entonces que las construcciones urbanas a cambio de sus proyectos que demandan servicios públicos, den obras de impacto social y de bienestar, como por ejemplo la inauguración de un parque. Y revisar la política impositiva a los bienes raíces, añade.

El cambio de paradigma se sustenta en el encuentro del sector público con los agentes de la esfera privada. En la mitad, un tercer invitado, quizás el más importante de este replanteamiento urbano: el ciudadano.

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